Sombras que no se olvidan

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Aunque exista la redención

Las sombras de lo que ocurrió

Aún acechan 

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La fría y oscura noche se cernía sobre Japón. Observada desde distintas perspectivas, significaba muchas cosas: poder contemplar las estrellas junto a la hermosa luna, una salida romántica con una pareja, o tan simple como una memorable noche de videojuegos.

En cambio, la noche era el peor momento para nuestro protagonista. Aquel peliverde sonriente y amable ahora giraba sobre la cama tratando de dormir, inútilmente, dado que las secuelas de aquel combate con Melissa aún lo acechaban... incluso en sueños.

Tanto su maestro como su amiga notaron que estaba distante durante los entrenamientos posteriores, al igual que sus compañeros de clase. Las ojeras no tardaron en aparecer, y el inminente sueño en medio de las clases tampoco. Esto fue notado por su profesor a cargo, quien informó de inmediato al director de la institución, Nezu.

Las pesadillas se volvieron recurrentes; las inseguridades y miedos, también. Cada vez que intentaba dormir, los rostros de Melissa y Toshinori aparecían en sus sueños, marcados por el horror, el dolor y, sobre todo, el miedo.

Cada vez que los veía, podía escuchar gritos y súplicas desesperadas, pidiéndole que parara, por favor. Al mirarse las manos, notaba cómo estas poco a poco se iban desintegrando con una tonalidad grisácea, haciendo que su cuerpo entero comenzara a agrietarse...

Entonces despertaba, totalmente empapado en sudor y con las manos punzantes de dolor.

Hoy era una de esas noches...

¡Por favor, Izuku! ¡Libéranos!

Los gritos desaforados, acompañados de los crujidos de sus cuerpos, lo hicieron apartar la mirada. Ya no lo soportaba... estaba al límite.

¡Ya basta, por favor!Se cubría los oídos con las manos—. ¡Para, te lo ruego!Las lágrimas se hicieron presentes en sus ojos.

De un momento a otro, una mano compuesta de sangre oscura lo tomó por la cara, hundiéndolo en una especie de lago, provocando que despertara.

Agitado, confundido y atemorizado, se despertó tomándose la cara. Nuevamente sudado, y con aquel dolor punzante en sus manos, acompañado de un tenue brillo gris.

Otra vez Dijo, jadeando desesperadamente mientras trataba de tomar aire

Paso de estar acostado a estar sentado en su cama, colocando sus pies sobre el frió suelo. A penas hizo contacto con este, sintió vibraciones dirigiéndose a su puerta. Por lo que con gran efusividad salto desde la campa hacia ella

Rápidamente encendió su puño en llamas, casi rozando el "Calidus brachium", abrió la puerta antes de que tocaran, asomando su puño junto a la fiereza de su cara 

¿Quien eres?.

 La sombra, tenuemente levanto las manos en forma de rendición

Wow wow wow alto soy yo MirioDando una sonrisaEl mejor senpai del mundo 

Mirio-senpaiApagando su mano ¿Que ocurre?.

Eso debería preguntarte a ti 

Izuku simplemente se quedo observándolo, mientras en su cabeza resonaban algunas voces 

* No le digas * 

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