CONTRATÓ CON MAGOS

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Issei: Acabaremos contigo

Narrador: La feroz batalla contra Cao Cao ha finalizado, nuestro héroes salieron triunfadores despues de que Cao Cao no puso usar la voluntad de dios

Cao Cao: Nos volveremos a ver

Narrador: Cao Cao escaparía, pero esto solo es el comienzo de algo mas grande

HOY PRESENTAMOS CONTRATÓ CON MAGOS

El silencio nocturno de las montañas Paos estaba teñido de un aire inquietante. Aunque para los humanos comunes era una ciudad tranquila, el mundo sobrenatural vibraba bajo la superficie con fuerzas invisibles, en constante tensión.

En la mansión Son, el fuego de la chimenea iluminaba tenuemente las paredes de piedra. Allí se encontraban reunidos los miembros más cercanos del grupo de Rías, pero aquel lugar ya no era como antes.
En un rincón del salón, Mio, la hija de Rías, reía mientras jugaba con Gohan, el hijo de Akeno. La niña, de cabellos rojos brillantes y ojos del mismo azul cristalino de su madre, llevaba un vestido blanco que se movía con cada paso ligero. Gohan, en cambio, ya mostraba un aire distinto: aunque aún era un niño, en su mirada se escondía la misma seriedad que alguna vez tuvo su padre, el legendario saiyajin Son Goku.

Ese nombre todavía flotaba como un eco en cada rincón. Goku ya no estaba allí. Había entregado su vida en la batalla contra Cell, y aunque su sacrificio salvó al mundo, dejó un vacío imposible de llenar.

Rías observaba a su hija con una mezcla de orgullo y tristeza. Su corazón seguía marcado por la sonrisa despreocupada de aquel hombre que, sin pertenecer a su mundo, la había conquistado con su sencillez.

Junto a ella, Akeno no apartaba la vista de Gohan. Su hijo. Su tesoro. Aunque a veces, al mirarlo, el recuerdo de Goku era tan vivo que dolía.

—Mira eso, Rías —susurró Akeno, con una sonrisa cálida—. Gohan tiene la misma energía que su padre... pero también tu carácter firme.
Rías ladeó la cabeza y respondió con un tono melancólico:
—Goku fue un tonto... siempre lanzándose de cabeza al peligro. —Pausó y suspiró—. Pero era un tonto que nos salvó a todos.

Ese intercambio breve fue interrumpido por la llegada de las demás: Xenovia, siempre directa; Irina, con su aura radiante; Rossweisse, que cargaba un grueso fajo de documentos; Ravel, con el porte orgulloso de su clan; y Kuroka, que caminaba con pasos felinos, divertida como siempre.

La habitación se llenó de voces, cada una con su carácter marcado, pero todas compartiendo la misma sombra: la ausencia de Goku.
De pronto, las puertas del salón se abrieron con un estrépito teatral.
—¡Buenas noches, mis encantadoras damas! Y, por supuesto, a los descendientes de un héroe caído.

Un hombre de porte excéntrico entró con un paso danzarín. Vestía un traje demasiado elaborado, como si el carnaval hubiera estallado sobre él. Sus ojos brillaban con una inteligencia juguetona y sus orejas largas le daban un aire casi animal.

Mephisto Pheles.

El silencio cayó. Rossweisse fue la primera en reaccionar.
—¿Tú... qué haces aquí?

Mephisto rió con un tono agudo, como un actor disfrutando de su propio espectáculo.
—Oh, no hay necesidad de alarmarse. Vengo en son de paz. Solo soy el humilde representante de los magos humanos, encargado de establecer las bases de una cooperación más... civilizada.

DRAGON BALL DXD ZHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora