VAMPIROS

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Narrador: El clan Gremory ahora se encuentra en otra aventura tendiendo que hacer contratos con magos, ¿Que les espera a los chicos con esta nueva aventura?

HOY PRESENTAMOS: VAMPIROS
El día amaneció soleado en las montañas Paos. Tras la reunión con Mephistófeles y el extraño tema de los contratos, la mansión de Rías Gremory había recuperado un ambiente tranquilo... al menos lo que se podía esperar en un hogar donde convivían demonios, ángeles y dragones.
Las chicas habían planeado algo distinto: una salida al centro comercial.
La excusa oficial era "ir de compras", pero en realidad Xenovia y Kuroka habían pedido revisar cosas de bebé, pues ambas, tras su relación con Goku, estaban embarazadas.

—¡Vamos, será divertido! —insistió Ravel, con ese aire de "hermana menor mimada" mientras aleteaba sus alas rubias.

Ophis, que no mostraba la más mínima emoción, simplemente dijo:
—Quiero donuts.

Y con eso, la decisión estaba tomada.

Rumbo al centro comercial

El grupo estaba compuesto por Rías, Akeno, Xenovia, Irina, Rossweisse, Ravel, Kuroka, Asia, Koneko y, por supuesto, Ophis.
Una caravana femenina imposible de ignorar, caminando juntas hacia el corazón de la ciudad.

Rossweisse llevaba una lista kilométrica en la mano, murmurando sobre "gastos innecesarios" y "cómo se supone que voy a justificar esto al presupuesto del clan". Irina, por su parte, parecía más interesada en ver las tiendas de ropa ligera que en ayudar a Xenovia.
—¡Mira, Xenovia! —Irina señaló un maniquí con ropa maternal deportiva—. Ese conjunto se vería genial contigo.

—¿En serio? —Xenovia ladeó la cabeza—. Aunque... no me imagino a Goku viéndome con eso. Él siempre decía que me veía mejor con armadura que con vestidos.

Rías suspiró con una sonrisa melancólica.
Había pasado tiempo desde la muerte de Goku frente a Cell, pero su presencia seguía viva en cada una de ellas. Ahora, incluso a través de los hijos que dejaba, el vínculo parecía imposible de romper.

La sección de bebés

Al llegar a la sección infantil de la tienda más grande del centro, Xenovia y Kuroka se pusieron serias.
Kuroka acariciaba su vientre con una sonrisa pícara.

—Nyahaha, me pregunto si saldrá con las orejas de neko o el cabello de Goku. Sería divertido.

Koneko, que la observaba desde la distancia, frunció el ceño pero no dijo nada.
Asia, en cambio, se emocionó demasiado rápido:

—¡Miren estas botitas! —levantó un par diminuto—. Son tan lindas que quiero comprarlas todas.
Ravel suspiró y trató de mantener el orden.
—Asia, calma. No necesitamos diez pares de botitas para un solo bebé.

Rossweisse, mientras tanto, estaba debatiendo entre cochecitos de distintos modelos.
—Este tiene suspensión reforzada, pero... el precio es absurdo. ¡Ah, maldición! ¿Por qué tengo que ser la única responsable aquí?

Rías se acercó con un vestido infantil en tonos carmesí. Lo sostuvo frente a Xenovia y sonrió suavemente.
—Este color... le quedaría perfecto a tu hija.

Xenovia parpadeó, conmovida.
—Gracias, Rías. Nunca pensé que terminaríamos así, buscando ropita en lugar de entrenar con espadas.

Irina asintió con una sonrisa radiante.
—Pero se siente bien, ¿verdad? Como una familia.

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