13 de agosto 1985
El silencio dentro de su cabeza era interrumpido solo por las risas en el aire, las burlas y las miradas dirigidas hacia Alex, que había recién llegado al salón.
Él avanzó con pasos cortos, las conversaciones se torcieron hacia él de inmediato, como si su presencia fuera un chiste privado entre los demás.
Se sentó detrás de ella sin pronunciar palabra. Rai, sumida en sus pensamientos, casi no lo notó... hasta que ese temblor en el aire apareció. Una incomodidad que reconoció porque la había sentido toda su vida.
Giró apenas la cabeza.
Las manos de Alex temblaban encima del pupitre. Su postura era recogida, como si quisiera ocupar el menor espacio posible. Su respiración era sutil, rápida, parecida a la de alguien que intenta no llorar. A su alrededor, las risas seguían, junto a susurros que no intentaban esconder:
"Parece marica..."
"Solo mira cómo camina..."
"¿Qué desagradable, no?"
Alex fingía no escuchar, pero sus dedos se apretaban con fuerza, tensando los nudillos.
Rai frunció el ceño por la crueldad tan fácil que los demás regalaban sin pensarlo.
Volvió la vista hacia él. Alex no levantaba la mirada, clavando en la madera del escritorio fijamente. Quizá solo intentaba no quebrarse.
Algo en ese momento la hizo hablar, algo que no esperaba de sí misma.
—¿Te molestan? —preguntó en voz baja, lo suficiente para que solo él la escuchara. No era una invitación a la conversación, sino más bien una afirmación.
—No... no me importa —respondió, con voz entrecortada.
No era la respuesta que esperaba, pero la verdad era obvia: sí le importaba. Aunque trataba de esconderlo, su incomodidad se desbordaba.
—A mí sí me importa —Rai murmuró, sin apartar la mirada, como si le hablara a sí misma—. No lo soportan porque eres diferente, porque eres... tú. Pero yo soy igual. No nos entienden.
Alex asintió, pero ese movimiento suave, casi tímido, tenía un toque delicado que los demás siempre aprovechaban para burlarse.
Su cuello estaba rojo, como si hubiera estado conteniendo el llanto por demasiado tiempo.
Rai lo entendía demasiado bien.
La clase comenzó.
El sonido del gis contra el pizarrón llenó el salón. Rai apoyó el codo en la mesa, pero no prestaba atención al tema. Su mente estaba dividida entre el nombre que había escrito en su cuaderno anoche y el temblor silencioso del chico detrás de ella.
Había algo en él que la atraía, una especie de desesperación silenciada que ella misma compartía. Algo en su presencia le hacía sentirse menos sola, menos rota.
La soledad de ambos había sido reconocida por el otro.
...
El timbre sonó, el salón entero explotó en ruido. Sillas arrastrándose, mochilas golpeando el suelo, gente saliendo como si el aire dentro les quemara.
Rai guardó sus cosas sin prisa.
Sacó su walkman del bolsillo del abrigo y se colocó los audífonos. Su cabeza se llenó con un bajo suave, casi enterrado bajo estática.
Alex salió detrás de ella, todavía con los hombros encogidos, como si temiera que el pasillo lo tragara. Pero esta vez nadie dijo nada. Quizá porque Rai caminaba a su lado... o porque el aire a su alrededor parecía más denso.
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obsessed +18
FanficRai, una chica cuyo enamoramiento por Alondra Michelle se había convertido en una sombra que dominaba cada aspecto de su mente, a la que observaba desde la distancia. Alondra, con su belleza y su risa contagiosa, había capturado el corazón de Rai de...
