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El apartamento estaba en silencio, demasiado.
Yoongi estaba sentado en el sofá, con las piernas recogidas y el peluche entre sus brazos. Jimin estaba en la cocina, preparando algo sencillo para comer, tarareando bajito para no incomodarlo.

Aun así, Yoongi no lograba relajarse.
Sus ojitos recorrían el lugar una y otra vez, deteniéndose en la puerta, en la ventana, en el pasillo.

— Jimin… —llamó bajito.

— ¿Mh? —respondió el mayor desde la cocina—. ¿Todo bien?

Yoongi dudó, se estaba empezando a desesperar. — ¿Jin tarda mucho hoy…?

Jimin se asomó un poco. — Un poco más de lo normal —sonrió—. Ya sabes cómo es con las flores, le gustan mucho y seguramente quiere hacer un buen trabajo.

Yoongi asintió, pero su abrazo al peluche se volvió más apretado, buscando la seguridad que le da Seokjin cada que lo abraza.

— Se siente raro… —murmuró.
Jimin frunció el ceño y se acercó, sentándose frente a él. No le correspondía decir nada pero vaya que era difícil sabiendo que el más pequeño sabía muy en el fondo que algo pasaba o iba a pasar.

— ¿Raro cómo?

Yoongi buscó las palabras, pero no sabe. — Como… cuando alguien está cerca… pero no hace ruido…

El ambiente se tensó. Jimin mantuvo la calma, aunque por dentro algo se encendió, sabía lo que pasaba porque miraba a Seokjin SUPER extraño, pero no pensó que fuera tanto como para que hasta a unos kilómetros se sintiera.

— Estás a salvo aquí, bebé —dijo con suavidad—. Nadie puede entrar, y si lo hacen, yo estoy aquí para defenderte, igual a Seokjin, el te cuida como su vida.

Yoongi bajó la mirada.

— Antes… —susurró—. Cuando estaba solito… también pensaba eso…

Jimin no dijo nada. Solo extendió la mano, permitiendo que Yoongi se acercara si quería. Después de unos segundos, el pequeño lo hizo y trato de relajarse.

— Todo está bien —dijo bajito—. Estoy aquí contigo, no pienses tanto.

Yoongi se acomodó, respirando más lento, pero incluso así… su cuerpo seguía tenso, como si algo dentro de él no lograra apagarse del todo.

...

En la florería, Seokjin dejó caer las tijeras sobre el mostrador.

— Hyung —dijo Hoseok—. Es la tercera vez que cortas esa flor.
Seokjin parpadeó.

— Perdón, y-ya lo sabía, solamente que estaba pensando en Gigi.

— ¿Seguro que estás bien? —Pregunta Hoseok sacándolo de sus pensamientos.

Preguntó Jimin por mensaje, vibrando el teléfono en su bolsillo. Seokjin lo sacó rápido, leyendo.

"Gi está inquieto, Seokjin."

Su estómago se cerró.

"Cuídalo. Voy apenas pueda."

respondió. Nam observaba desde la puerta.— Seokjin —dijo con cuidado—. ¿Puedo ayudarte con algo?

— No, esta todo bien, no te preocupes.

— No me mires así —suspiró—. No estoy intentando nada. Solo… no te reconoces últimamente, sabes.

Seokjin evitó su mirada.— Estoy ocupado.

Nam dio un paso más cerca.— Desde que Gi volvió del hospital, estás distinto. Como si esperaras que algo pasara, ya no hay chispa en ti ¿me entiendes?

𝖦𝖺𝗍𝗂𝗍𝗈 𝖾𝗇 𝗅𝗂𝗍𝗍𝗅𝖾 𝗌𝗉𝖺𝖼𝖾Donde viven las historias. Descúbrelo ahora