si no vas a volver

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Marta Oliver

No sé qué ponerme.

El vestido negro está sobre la cama del hotel, perfectamente estirado. El rojo sigue colgado en el armario de la suite. Pedro está sentado en el sofá, con el móvil en la mano, mirándome sin entender mi preocupación.

Estamos en un hotel a cinco minutos de la gala. Desde la ventana se ven las luces, los coches negros entrando y saliendo, y mi reflejo caminando de un lado a otro como si elegir tela fuera una decisión de vida o muerte.

—El negro —dice al final, levantando la vista—. No le des más vueltas.

—¿Y si es demasiado sobrio?

—Sobria tú no eres nunca —responde, tranquilo—. Confía.

Le miro por el espejo mientras me paso la base. Tiene razón. Siempre la tiene cuando habla así, bajito, sin hacer ruido.

Termino el delineado. Pelo suelto. Ondas naturales. El vestido negro cae justo como quería.

Cuando bajamos al vestíbulo, ya se escuchan gritos desde fuera.

Y cuando salimos... lo entiendo.

Paparazzis a un lado. Fans al otro. Literalmente han hecho un pasillo hasta el coche.

Flashes. Voces. Mi nombre repetido una y otra vez.

Pedro me mira, alzando una ceja.

—¿Te apetece acercarte?

Asiento. Siempre me acerco.

Camino hacia las vallas y las chicas empiezan a hablar todas a la vez.

—¡Marta, en dos semanas el single!
—¡Estamos contando los días!
—¡Estás guapísima!
—¿Estás nerviosa?
—¡Te queremos!

Sonrío. Y esta vez no es postura, es real.

—Un poco nerviosa, sí —admito mientras firmo una libreta—. Pero con ganas de que lo escuchéis ya.

—Va a ser un hit, lo sabemos.

—Ojalá —me río.

Una chica me agarra la mano.

—Estés como estés, estamos contigo.

Se me encoge algo dentro.

—Gracias. De verdad.

Pedro está detrás de mí todo el tiempo, discreto. A veces se inclina para hacerse una foto con alguien, otras simplemente observa. Pero está ahí.

Cuando por fin entramos al coche, cierro la puerta y suelto el aire que llevaba reteniendo.

—¿Ves? —dice él—. Te quieren un montón.

—Eso es lo que me pone más nerviosa.

—¿El cariño?

—La expectativa.

Se acomoda en el asiento.

—Tu single va a estar arriba, ya lo sabes. Y después les sorprenderás con Solo Noches.

Sonrío.

Nuestro álbum.

La idea empezó como una broma después de Buenas Noches, el último álbum de Pedro. Y ahora tiene canciones escritas, maquetas, noches enteras en el estudio.

—¿Sabes qué es lo que más miedo me da? —le digo, mirando por la ventana.

—Dime.

—Que la gente no entienda que es distinto. Que no es tu proyecto... es el nuestro.

Old Money ~ Jude BellinghamHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora