Marta Oliver
La luz del semáforo parpadea en ámbar un segundo, se vuelve roja... y seguimos sin movernos.
Ni yo.
Ni él.
Jude está ahí, frente a mí, igual que hace dos meses.
Igual que la última vez que hablamos. Igual que cuando me dejó hecha mierda sin darme una puta explicación.
Cuando me enteré que tiré dos meses a la basura por una puta apuesta.
Jude tiene la capucha puesta, la respiración acelerada y una expresión que mezcla rabia y dolor que no sé cómo descifrar.
Pero lo que más me revuelve el estómago es que sé que me estaba siguiendo.
- Me estabas siguiendo? -. Pregunto finalmente, y por fin me sale la voz seria.
Jude baja la mirada un segundo, como si eso respondiera por él.
- He empezado a andar y he llegado aquí - murmura. - No quiero pelear contigo -. Repite.
- Pues entonces no me sigas - le digo, sin temblar. - No vuelvas a hacerlo -.
Jude levanta la mirada, clavándola en mí. Tiene los ojos brillantes, demasiado brillantes.
Está a punto de llorar? Será por cansancio? Por rabia?
Marta ya no es tu problema.
- Tienes idea de lo mal que lo estoy pasando? -. Pregunta de pronto, bajando la voz. - Te crees que no lo intento? -.
Suelto una risa seca.
Esto tiene que ser broma.
- No tengo ni idea de nada, Jude. Porque solo para ti era una apuesta, porque no me dijiste nada, porque me hiciste perder dos meses -. Empiezo a gritar. - Y porque ni siquiera te despediste -. Digo bajando la voz.
Él frunce el ceño, como si la culpa fuera mía por no leerle la mente.
- Pensé que era mejor así -. Contesta.
- Pues te equivocaste -. Respondo con un hilo de voz.
Silencio.
Un silencio que pesa demasiado.
Él da un paso hacia mí. Yo doy un paso atrás.
- Marta... -. Susurra.
- No -. Lo corto. - No te acerques. Ya está bien -. Digo fría y poniendo mi mano entre nosotros.
Él aprieta la mandíbula, como si eso fuera a evitar que grite, que rompa algo o que diga lo que de verdad quiere decirme. Lo sé. Lo veo en sus ojos.
Marta te tendrías que haber ido ya.
- Estás con él? -. Pregunta de repente, sin rodeos.
El aire se queda atrapado en mi garganta.
Claro. Las fotos. Las putas fotos.
- Sí -. Contesto firme. - Estamos juntos.
Jude parpadea como si acabara de recibir un puñetazo.
- Desde hace cuando? -. Pregunta con un hilo de voz.
- Desde hace unas semanas -. Respondo.
- Es en serio? -. Murmura, como si no se lo creyera.
- Jude, yo no era la que mentía entre nosotros -. Contesto mirándole fríamente.
Jude aprieta los puños. El cuello. Los dientes. Todo.
- Quevedo? -. Escupe el nombre , como si le quemara.
- Pedro -. Contesto con su nombre de pila.
- Quevedo -. Me corrige con desprecio.
