Capítulo 15

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La habitación era una boca de lobo, tragándose la poca luz que intentaba escapar de una lámpara temblorosa. Tres personas se recortan como depredadores en las sombras, y yo, recién salida del infierno del sótano, sentía cada hueso de mi cuerpo protestar. Aún así, me irguió, clavando la mirada en cada uno de ellos.

"Te vamos a romper, Keira." — La voz de unos resonó en mis oídos, pero me negué a mostrar el temblor que me recorría. Vi sus labios que se curvaron en una mueca que pretendía ser una sonrisa.

"Inténtalo. Pero les advierto, soy más difícil de romper de lo que creen." — Con una voz apenas audible, pero firme

Miro como avanza hacia mi. su sola presencia impone miedo, no recuerdo como se llama pero su mirada es un pozo oscuro como el primer día., mirándome como si fuera un espécimen. sinti un escalofrío, pero mantuve la mirada.

"Todos tienen un punto de quiebre, Keira. Solo es cuestión de encontrar el tuyo." – maximus con voz calculadora.

Respiró hondo, luchando contra el mareo que amenazaba con derribarme.

Están equivocados. Ya me han roto antes. Y cada vez, he aprendido a reconstruirme mejor. Así que adelante, busquen mi punto débil. Les aseguro que se cansarán antes de encontrarlo." – les digo decidida sin bajar la guardia.

El imbécil que me tiene un apodo soltó una risotada, pero yo la ignoré. Mi visión se nublaba, pero me aferraba a la imagen de sus rostros, alimentando su odio.

"Veremos eso, Keira. Veremos de qué estás hecha realmente." — el otro habla con tanta ironía en sus palabras.

"Ya lo verán. Y cuando lo hagan, desearán no haberme despertado." Digo con una voz que apenas es un susurro)

siento que mis piernas flaqueaban, pero me obligó a mantenerme erguida. No les daría la satisfacción de verme caer.

"Ahora, si me disculpan, creo que he terminado con esta... conversación. Si no tienen nada más que decirme, me gustaría volver a mi... habitación." — la palabra "habitación" salió con dificultad, pero me negué a mostrar mi debilidad. Me giró lentamente, sintiendo el peso de sus miradas sobre mi espalda. Cada paso era una agonía, pero me obligó a caminar con la cabeza en alto, como si tuviera el control de la situación. Sabiendo que no me dieron la orden de irme.

Al salir de aquella habitación, me tambaleó, y me aferré a la pared para no caer. La oscuridad me envolvía, pero no era tan oscura como el infierno que acababa de dejar atrás. Sabía que la batalla estaba lejos de terminar, pero estaba decidida a seguir luchando, aunque mi cuerpo estuviera al borde del colapso.

La puerta se cierra tras de mí, y es como si el mundo se desplomara. La fuerza que me sostenía, esa fachada de hielo que les mostré a esos tres... se hace añicos. Mis piernas tiemblan tanto que apenas me sostienen. Me deslizo contra la madera fría, hasta que el suelo me recibe como un viejo amigo.

Respiro hondo, intentando llenar mis pulmones, pero solo encuentro el sabor amargo del miedo. Las lágrimas... Dios, las lágrimas. He luchado tanto para mantenerlas a raya, pero ahora brotan como si hubieran estado represadas durante años. Queman mi piel, pero no puedo detenerlas.

Me abrazo a mí misma, intentando encontrar algo de consuelo en mi propio cuerpo, pero solo encuentro vacío. Un vacío que me carcome por dentro.

"No puedo más", susurro, y mi voz suena rota, ajena. "No puedo... soy débil... estoy rota..."

Las palabras salen sin control, como si una presa se hubiera roto dentro de mí. La verdad... la verdad que tanto he intentado ocultar. Soy débil. Estoy rota. Y ya no sé cuánto tiempo más podré seguir fingiendo.

Y entonces... la puerta. El chirrido que me hiela la sangre. No... no ahora. Por favor, no ahora.

Levanto la vista, con los ojos nublados por las lágrimas, y ahí está uno de ellos. De pie en la puerta, como un depredador acechando a su presa. La luz del pasillo lo dibuja como una sombra amenazante, y el miedo me paraliza.

No puedo moverme. No puedo hablar. Apenas puedo respirar. Solo puedo mirarlo, con el terror pintado en cada centímetro de mi piel, mientras entra en la habitación y cierra la puerta tras de sí. Y en ese momento, sé que estoy completamente sola

La puerta se cierra, un golpe seco que resuena como una sentencia. está aquí, en mi espacio, y el aire se vuelve denso, opresivo. Me observa, sin decir nada, y esa mirada es peor que cualquier golpe.

"¿Así que aquí es donde se rompe la gran Keira?", dice finalmente, su voz suave, casi un susurro. Pero cada palabra es como una aguja que se clava en mi piel.

Intento recomponerme, pero las lágrimas siguen cayendo, traicionándome. Me niego a darle la satisfacción de verme completamente derrotada.

"No te ilusiones, idiota", digo, con la voz temblorosa pero intentando sonar desafiante. "Esto es solo un momento de debilidad."

Él sonríe, una sonrisa que no llega a sus ojos. "Todos tenemos momentos de debilidad, Keira. Lo importante es quién está ahí para aprovecharlos."

Se acerca lentamente, como un depredador que rodea a su presa. Yo me encojo contra la pared, intentando alejarme, pero no hay escapatoria.

"¿Sabes?", continúa, "Siempre me he preguntado qué te motiva. Eres inteligente, ambiciosa... pero hay algo más, ¿verdad? Algo que te impulsa a seguir adelante, a pesar de todo."

Mi corazón se acelera. ¿Cómo sabe eso? ¿Qué es lo que realmente sabe?

"No sabes de qué estás hablando", digo, intentando sonar segura.

Él se detiene frente a mí, inclinándose para quedar a la altura de mi rostro. Su aliento roza mi piel, y siento un escalofrío recorrer mi cuerpo.

"Oh, creo que sí lo sé", susurra. "Es algo que perdiste hace mucho tiempo, ¿verdad? Algo que te arrebataron... y que estás dispuesta a hacer cualquier cosa para recuperar."

Mis ojos se abren con sorpresa. ¿Cómo puede saber sobre...? No, es imposible. Es solo un juego, un intento de desestabilizarme.

"Estás mintiendo", digo, con la voz apenas audible.

Él sonríe de nuevo, y esta vez hay algo diferente en su mirada. Algo... perturbador.

"¿En serio? ¿Estás segura de eso, Keira? Porque tengo entendido que hay ciertas personas que estarían muy interesadas en saber lo que realmente pasó aquella noche... ¿Recuerdas? La noche en que todo cambió."

Mi mente se nubla. Esa noche... No, no puedo pensar en eso. No puedo dejar que me controle.

"No sé de qué estás hablando", digo, intentando mantener la calma.

Él se aparta un poco, observándome con curiosidad. "Tal vez no lo sabes... o tal vez simplemente no quieres recordarlo. Pero créeme, Keira, tarde o temprano la verdad saldrá a la luz. Y cuando eso suceda... todo cambiará."

Se da la vuelta y camina hacia la puerta. Antes de salir, se detiene y me mira por encima del hombro.

"Piensa en lo que te he dicho, Keira. Y recuerda... no confíes en nadie."

Y con esas palabras, se va, dejándome sola en la oscuridad, con el corazón latiendo con fuerza y la mente llena de dudas. ¿Qué es lo que sabe el idiota? ¿Y qué es lo que está tramando?


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⏰ Última actualización: Mar 03 ⏰

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