Tarde

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  Harry llega tarde a la habitual reunión de la pandilla los viernes, allí un grupo de idiotas sin remedio lo esperan. Niall, su mejor amigo, Zayn y Liam, chicos con los que suele frecuentar, y Louis, quien siempre está allí pero con quien nunca ha tenido una relación, ni buena ni mala, ellos son simplemente muy diferentes como para relacionarse. Toma asiento y ve como Eleanor, Taylor, Sophia y una chica que no conoce lo hacen mientras beben coca-cola, está sediento, así que se levanta y va por una. Louis llega un poco después, cuando ya está en su lugar.

-Bueno, estamos todos.-Comienza Niall, dejando su teléfono en su bolsillo.

-De hecho, Harry y Louis llegaron últimos.-Dice Zayn con intención.-¿Qué opinas, Niall? ¿Merecen un castigo?-El rubio mira a su mejor amigo con intención. 

-Sí, de hecho sí.-Ríe.-Para ambos, y juntos para ahorrar tiempo.

-Okay, esto será interesante.-Louis abre sus ojos, temiendo lo que pueda ocurrir. 

-Tendrán que besarse.-Dice Niall. 

-No, cállate. Tengo algo mejor. Deberán hacerlo hasta que uno de los dos gima. Y para hacerlo más interesante y que le pongan ganas, el ganador tendrá 100 dolares.-Harry estaba escandalizado, no pretendía besar a un hombre, pero no podía negarse ya que quienes lo hacían no volvían a ser invitados, y aquellos momentos con sus amigos eran geniales. Se mordió el labio y se quedó quieto en su lugar, Louis soltó una pequeña risa.

-Dinero fácil.-Canturreo, se arrojo sobre Harry y comenzó a besarlo de forma lenta y sensual, obligando al otro a caer de espaldas al suelo, permitiendo al menor subirse encima de su miembro y recostarse sobre él.-Gime para mi, bebé.-Susurró en su oído, las chicas los miraban, entre abochornadas y excitadas, y Eleanor se preguntó si alguna vez Louis la besaría así. Las manos del oji-azul comenzaron a recorrer el cuerpo del otro, despacio, intentando excitarlo. Harry se contenía porque ningún sonido saliera de él, intento hacerlo del mismo modo, pero estaba avergonzado y nervioso. Movió su mano hasta el pene de Louis, intentando que nadie lo viera, y comenzó a masajearlo con dureza. Louis se apretó contra él intentando pararlo, pero Harry no se estaba dispuesto a perder. El pequeño comenzó a moverse sobre le pene del otro, cada vez con más rapidez, y sintió satisfacción al oír un gemido saliendo de los labios del rizado. Se retiro con una sonrisa.

-Mi dinero, si no es mucha molestia. 


   Harry estaba pasmado. 

   Miró en sus pantalones y notó que tenía una erección, y lo que era peor, un deseo de más. 

¿Jugamos?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora