Narra Hana:
Todo el camino en el taxi Yuji no volteaba a verme ni una sola vez. Seguro estaba muy molesto por lo que hice en el río.
Llegamos a un hotel se veía muy clásico.
Desde que entramos al hotel él no decía nada y no me miraba para nada. Ni si quiera cuando pidió la habitación. Lo seguí.
El cuarto olía a desodorante de lavanda. Las ventanas estaban cubiertas con persianas. Habían dos futones. Algunas mesas. Una lámpara y nada más.
— En recepción dijeron que habían pijamas de cortesía podemos usarlas y darnos un baño, hazlo primero no vayas a enfermarte — dijo él quitándose los zapatos.
— Tranquilo dúchate tu primero yo tuve la culpa de lo que pasó —
El no volteaba a verme en ningún momento.
— Ve a ducharte tú no vayas a
resfriarte — replicó.
No iba a discutir más con él ya le había ocasionado problemas.
Me metí al baño. Ahí estaban los pijamas las tallas estaban muy pequeñas pero por suerte yo traía ropa en mi maleta.
Me metí a duchar. Moría de sueño.
Narra Yuji:
Hana salió del baño. No tenía la pijama del hotel, se puso un traje deportivo muy pegado a su cuerpo que seguramente traía en la mochila. Su pelo estaba mojado. Sus ojeras estaban nivel zombie.
— Listo el agua está muy calientita y el jabón huele delicioso ! —
No le contesté nada y me metí a dar una ducha rápida.
Me puse el pantalón de la pijama y salí con la playera en la mano.
Ella estaba ahí sentada en el piso jugando con sus manos.
Busqué mirar a otro lado. No podía verla aún. Si la veo me acuerdo de lo que pasó en el río y ese sentimiento extraño y estúpido.
— Estás molesto conmigo por lo que pasó en el río ? — preguntó con su voz muy chiquita.
— Tengo mucho sueño solo es eso estoy cansado — me puse la playera.
Fui al futon para acostarme sobre el tomé la cobija y la tiré sobre mis piernas.
— Yuji ...— Susurró.
— Qué — contesté seco.
Se paró frente a mí abrazando una almohada.
— Sigo ... Sigo teniendo algo de miedo — dice bajito — pero muero de sueño. Y si cierro los ojos a un veo la ventana de la cabaña y todo lo que vimos ahí.
Pongo los ojos en blanco. Me tallo la cara con las manos. Estoy que muero del puto cansancio. 24 horas sin dormir. Fantasmas. Gritos. Un río helado. Gente pensando que tenía fetiches sexuales. Y ahora esto.
— Tch. Hana ya acabó. Aiko se fue estamos lejos de ahí. Ya. Fin. —
— Ya lo sé pero ..— aprieta la almohada.
Hice un silencio algo largo. Y voltee mi
Mirada al techo. Estaba seguro que ella me estaba viendo con esperanza como si yo fuera un maldito lugar seguro. Además no es bueno que durmamos juntos. No se vería bien. Nadie estaba viéndonos idiota. Estaba buscando excusas para no dormir con una mujer?. Eso no soy yo.
Respire hondo.
— Ven aquí, pero por favor duérmete ya muero de sueño — digo. Sin pensarlo.
Ella intenta hablar pero se corto sola lo que iba a decir y fue para arrastrar su futon al lado del mío.
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IKISAKI
RomansaDos vidas totalmente diferentes se encuentran para cambiar uno la vida del otro.
