"¿Te recuerdo la última vez que intentó ayudar?"
Amy no respondió de inmediato. Se quedó mirando sus propias manos sobre la colcha, como si en ellas pudiera encontrar alguna respuesta que no doliera.
"Knuckles no es malo" dijo al fin, con una calma que costaba.
"No dije que fuera malo." Rouge se cruzó de brazos, sus alas cerrándose ligeramente contra su espalda con esa tensión característica que la delataba cuando intentaba parecer indiferente. "Dije que no confío en él."
"¿Hay diferencia?"
"Toda la diferencia del mundo, cariño."
Se sentó en el borde de la cama con una elegancia automática, casi defensiva, como si sentarse correctamente fuera lo único que podía controlar en ese momento. Sus ojos rojos no miraban a Amy. Miraban a ninguna parte, o quizás a algo que solo ella podía ver.
"Puede querer ayudarte." Continuó, su voz bajando apenas un tono. "Puede ser completamente sincero contigo ahora mismo. Y aún así... hay personas que te demuestran quiénes son cuando tienen que elegir." Hizo una pausa. "Y ya me lo demostró..."
Amy levantó la vista hacia ella.
No hizo falta decir el nombre. Flotaba entre las dos como algo con peso propio.
"¿Cómo estás?" preguntó Amy, y la simplicidad de la pregunta fue suficiente para que Rouge desviara la mirada hacia la ventana.
"Perfectamente." Dijo. Y la mentira sonó tan pulida, tan ensayada, que casi era admirable.
"Rouge..."
"Estoy aquí, ¿no?" Respondió con una sonrisa que no llegó a sus ojos. "Las que estamos perfectamente no terminamos escondidas en el baño de nadie."
Amy casi sonrió. Casi.
"¿La has visto?" preguntó con cuidado.
"No tengo ningún interés en..." Rouge se detuvo. Recompuso algo en su expresión. "No. No la he visto."
Mentira número dos. Amy no la contradijo.
La murciélago observó sus propias manos, los guantes blancos inmaculados que siempre llevaba, y por un momento pareció una versión más pequeña de sí misma. No menos hermosa. Solo más honesta de lo que le gustaba ser.
"Lo que me molesta" dijo finalmente, con esa voz baja y controlada que usaba cuando algo le importaba demasiado como para gritarlo, "no es que haya elegido. Es que ni siquiera dudó."
Amy no dijo nada. A veces el silencio era lo único que cabía.
"Alguien de su misma especie. Alguien que acaba de conocer." Pronunció cada palabra con una precisión quirúrgica, como si nombrarlas en voz alta pudiera quitarles algo del filo. "Y de repente todo tenía más sentido para él que cualquier cosa que hubiéramos construido."
Cerró los ojos un segundo.
"Como si yo hubiera sido solo... un mientras tanto."
••••••••
La noche había caído sobre la ciudad con esa quietud pesada de los días que han tenido demasiado dentro. Sonic encontró a Knuckles cerca del puerto, apoyado en la barandilla con esa postura suya de quien carga algo invisible sobre los hombros. Lo había seguido desde que lo vio alejarse de casa de Amy, y en ningún momento de ese recorrido logró explicarse a sí mismo por qué lo hacía.
"¿Qué hacías ahí?" preguntó Sonic sin preámbulo, deteniéndose a su lado.
Knuckles no se movió. Lo miró de reojo con la calma densa de quien ya esperaba esto.
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Ames...
Fanfiction~ Solo quería un lugar para mí ~ No se aceptan adaptaciones de esta historia
