Capitulo 4 ~ Descubiertos~

13.4K 1K 262
                                        

El rubio fumaba un cigarrillo, como siempre. Me acerqué en silencio y lo abracé por la espalda. Él dió un salto, le había asustado.

Reí un poco- si yo hubiera sido un enemigo ya te hubiera asesinado- dije

Sanji se volteó, quedamos mirándonos frente a frente, muy cerca uno del otro.

-Z-Zoro.....nos pueden ver- dijo nervioso y apenado

-Qué bien- respondí sonriendo y me acerqué hasta rozar suavemente sus labios- te amo cocinerucho de cuarta-

-Y yo a ti, marimo idiota- dijo con una sonrisa y se acercó más, eliminando el espacio entre nuestras bocas

Nos fundimos en un apasionado beso, cada vez era más profundo, lo acerqué más a mi cuerpo.
Por lástima nos separamos para respirar.

-Zoro....t-te amo....- susurraba Sanji a mi oído

<<Por favor, no puedes ser más provocativo?! >> pensé

El rubio estaba con la respiración agitada, al igual que yo. Todo era perfecto, era una hermosa noche, el filmamento lleno de estrellas, las melodías de las olas, la luna llena, tan blanca como la hermosa sonrisa del hombre que me enamoraba cada vez más, Sanji.

-También yo- le susurré al oído

-Uy.......pero que linda pareja- se oyó una voz detrás de nosotros

Me volteé asustado, aún tenía a Sanji entre mis brazos y no reconocía esa voz.

-R-Robin.....- trató de decir el cocinero al ver a la morena en la puerta de la cocina

Para nuestra suerte la puerta estaba cerrada y nadie nos podía escuchar.

-Robin.....- repitió el rubio

-No se preocupen, no diré nada- dijo la morena mostrando una sonrisa- y.......desde cuándo son novios? -

-D-desde hoy- respondí- por favor no digas nada-

Ella sólo asintió con la cabeza ante mi comentario, mostró nuevamente una sonrisa sincera y nos guiñó un ojo. Luego de eso regresó a la cocina donde estaba el resto de la tripulación.

-Y si dice algo? - pregunté separándome del rubio

-Hay que confiar, después de todo es nuestra nakama- respondió acariciando mi cabello

Asentí con la cabeza- vamos? -

-Vamos- afirmó

Nos besamos por última vez y entramos a la cocina, o eso intentamos, porque antes de que abriéramos la puerta Luffy, Chopper, Franky, Nami, Usopp, Brook con su violín, y Robin salieron a cubierta y comenzaron a bailar y a cantar todos juntos.

+Narra Sanji+

La fiesta había acabado al fin. Todos bailamos y cantamos sin cesar, Luffy comía, Zoro bebía conmigo, Chopper, Usopp y Franky bailaban, Brook cantaba, y las chicas aplaudían y cantaban con todos.
Hace mucho que no teníamos una fiesta así, y jamás me había divertido tanto al lado del espadachín.
Ya era bastante tarde, todos dormían en cubierta, menos yo. No conseguía cerrar los ojos, no podía dejar de pensar en Zoro.

Me levanté y caminé hacia el ya mencionado- Zoro....estás despierto? -

Recibí una queja como respuedta, era obvio que no.
Me acosté a su lado, de espaldas a él. Al fin pude cerrar los ojos cuando unos fuertes brazos recorrían mi cuerpo y me acercaban al "dormido" espadachín.

-Estabas despierto después de todo- le susurré

-Sí- respondió y me apretó contra su pecho- qué haces despierto? -

-No podía dormir- dije

-Y por qué no podías dormir? - susurró en mi oído y me mordió la oreja suavemente

Una carga eléctrica estremeció todo mi cuerpo ante aquella acción tan excitante proveniente del peliverde.

-P-porque no.......no dejaba de pensar en t-ti- dije

Zoro comenzó a pasar su lengua por mi cuello, lo lamía y besaba. Solté un pequeño gemido.

-Shh......nos pueden oír- susurró nuevamente el espadachín y me volteé a mirarlo

Estábamos a sólo centímetros de distancia. Juntamos nuestras frentes, apoyándonos en el otro.

-Te amo- susurró el peliverde

-También yo- respondí y lo besé

Sus labios eran tan.....ah! Eran exquisistos, quisiera jamás dejar de besarlos.
Abrí mis labios lentamente y permití que la lengua de Zoro entrara en mi boca. Junté mi lengua con la suya, y cada una "luchaba" por mantener el control.
Sus besos me encantaban, me producían un choque eléctrico por todo el cuerpo. Sus labios eran deliciosos y desearía no tener que separarme de estos labios que me tenían loco, pero no pasó mucho tiempo para que nos faltara el aire.
Apoyé mi cabeza en su pecho, uno de sus brazos recorría mi espalda, descansando en mi hombro.
Podía escuchar su respiración agitada y sus latidos alterados y sonoros.
Miré hacia arriba para verlo a la cara y él miró hacia abajo observándome vijamente. Acercó su rostro hacia el mío y depositó un tierno y corto beso en mi frente, para luego mirar hacia otra parte sonrojado.
Cerré los ojos y pude conciliar el sueño.
Ahí estaba yo, dormido entre los brazos del espadachín, sus fuertes brazos, y sus latidos frecuentes me hacían sentir seguro en el pecho de la persona más importante en mi vida, ese estúpido marimo.


A EscondidasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora