Capitulo 12

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Narra James.

¿Dijo lo que creí oír? ¿Me dijo que si? Al parecer si.

-¿Dijiste que si? -pregunte como un estúpido sin pensar-

Ella me miro tierna y soltó una pequeña risa, como adoro su risa.

-Tal vez -dijo ella risueña mientras se daba la vuelta para irse a su segunda clase, Historia.

-¡Mañana a las 8! -le grite y pude sentir su risa mientras partía-

Oh dios, esta chica me tiene en la palma de su mano.

Me dirigí a mi casillero para sacar los libros de historia. Al abrirlo callo un pequeño papel de color rosa.

¡Mañana a las 8!

Pine Avenue #2315

Reí y guarde el papel en la carcasa de mi móvil, lo mas probable es que se me perdiera si lo guardaba en la mochila o algo. Tome las cosas de historia y cerré el casillero para luego dirigirme al salón de historia. Realmente esta chica invadía mis pensamientos, ¿Invasión a la privacidad? Al parecer si.

Entre al salón de historia y ahí estaba ella sentada y como de costumbre con sus audífonos puestos y trazando lineas en su cuaderno. Pero algo me llamo la atención, a su lado estaba Connor Wells, uno de los populares. ¿Que hacia el a su lado?

Suspire y me senté dos puestos atrás al de ella.

Comenzó la clase de historia y fue la peor del mundo. Primero, odio historia. Segundo, la profesora me regañaba cada dos minutos. Tercero, ¡odio que el la haga reír! ¡Ese debería ser yo!.

Sono el timbre y bruscamente metí mis libros a mi mochila y salí rápidamente, no necesitaba ver como ella reía de sus ¡estúpidos chistes!. Esto estaba colmando mi paciencia, amaba verla feliz, pero odiaba no ser el que lo causara. ¿Estaba celoso? Claro que no.

Fui directamente al gimnasio, en donde agarre un balón de Volleyball y empece a pegarle contra la pared, algo así como si fuera un remache.

Luego de unos 20 minutos realizando remaches en contra de la pared, me dirgi al camerino en donde todos estaban cambiándose, nos tocaba clase de educación física nuevamente. Me saque la camisa y me coloque la de deporte, luego realice lo mismo pero con un short deportivo. Sali del camerino y me dirigí a la cancha, donde ya las mujeres se encontraban trotando.

Sin pensarlo la busque con la mirada y fácilmente la encontré, la de pelo color castaño.

Corrí hacia su lado y toque su brazo, dio un pequeño salto, ella estaba escuchando música.

-¿Eres idiota o te haces? -dijo ella asustada mientras se sacaba los audífonos-

-Lo lamento -le dije mientras me ponía a trotar junto a ella-

Resoplo.

-Casi me da un paro -dijo y soltó una pequeña risa.

-Si lo note -dije riendo- ¿No tienes calor? -le pregunte viendo como estaba vestida, un poleron y un buso de pantalón-

-Soy patética -se dijo hacia ella misma mientras paraba de trotar-

-No lo eres -le dije parando y quedándome junto a ella-

De un minuto a otro su color de piel se decoloro, se puso blanca, mas de lo que ya era.

-¿Te sientes bien? -le pregunte preocupado, ella asintió despacio con la cabeza-

-Solo estoy algo mareada -murmuro y se sentó tomando su cabeza entre sus manos-

-No estas bien -dije convencido y la tome entre mis brazos, no pesaba nada-

Estoy seguro de que una pluma pesaría mas que ella, pude sentir sus costillas y sus caderas. Esto estaba mal, ella estaba mal y no me dejaba ayudarla.

-¿Que le sucede? -dijo el entrenador al verme llegar con ella en brazos-

-No se siente bien -dije mientas le echaba una pequeña mirada.

-¿Que sientes linda? -pregunto la entrenadora llegando-

-Estoy mareada -susurro- Y me duele la cabeza.

-James -me llamo la entrenadora- ¿Puedes darle un vaso de agua con azúcar? Recuperara la energía

Pude sentir como se tensaba.

-Claro -dije y me dirigir hacia la cafetería, que a esta hora no había nadie.

La senté delicadamente en una banca y me dirigí hacia el bidón de agua. Coloque un vaso abajo de este y presione la manilla para que saliera, luego le eche 2 cucharaditas de azúcar.

Me dirigí hacia ella.

-Ten -dije entregándole el vaso-

Ella lo tomo dudosa.

-¿No me harás beber esto cierto? -dijo ella viendo el vaso con asco-

-Linda -suspire- Si no bebes esto te puedes desmayar.

-¿Quieres que engorde? -dijo mirándose con asco-

-No engordaras -le asegure y tome una de sus manos.

-¿Sabes cuantas calorías tiene este maldito vaso?

-¿Unas 20? -pregunte-

-¡50! -dijo ella desesperada- No me hagas beber esto -dijo y sus ojos se cristalizaron- Por favor -susurro mirándome-

Verla de esta manera me mataba.

Stay Strong -James MaslowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora