Volvimos a hablar!

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Sí no lo podía creer, me quedé inmóvil, todo se me quedó en blanco.

Luego de unos segundos recordé que tenía que entregar a mi mamá lo que mi padre le enviaba.

Hice como sí no vi nada, camine hacia una de las sillas, donde se encontraba ella. 

Le entregue rápidamente y me fui de ahí, no podía soportar su presencia.

Salí afuera del lugar, mi hermano ya sabía que él me gustaba.

Hermano...vino Claudio.-Le avisé, me sentía feliz.

Pero recordé por un momento su figura. 

Ya no era el mismo, había crecido, estaba más alto y su voz se escuchaba más grave. 

Me preguntaba sí él se habrá fijado en mi...

Estuve un rato afuera, en el salón. 

Adentro del salón hay un cuarto. 

Ahí todos los chicos se encierran a jugar, para no hacer ruido al pastor de la iglesia.

Estaba vacío, entre y me senté en el suelo contra la pared, necesitaba pensar.

Sentía que Ricardo ya no me atraía, ni siquiera su hermosura.

¿Será que ver de nuevo a Claudio me hizo olvidar a Ricardo? Pensé.

El cuarto estaba oscuro, sólo un hilo de luz entraba porque la puerta estaba entre-abierta. 

Sentí que alguien la tapó. 

Sepa algún chico jugando. Pensé.

Sonó como sí la puerta se cerro y volví a sentir ésa presencia.

No dije nada sólo escuche a mi corazón latir. 

En un momento la luz se enciende.

Ah eras tú.-escuche una voz. 

Levanté mi cabeza y mire al dueño de ésa voz.

No lo podía creer, era él.

Sí yo... ¿por que?-le dije media avergonzada, ya que estábamos solos en el cuarto.

Pensé que era algún niño jugando a esconderse con la luz apagada.-dijo Claudio sentándose al lado mío.- ¿Y que haces aquí sola?-

Nada...-mentí.

¿Como que nada?-

Ok te lo voy a decir, estaba tratando de pensar.-le dije mirándolo.

¿Ah, no puedes pensar sin estar en un cuarto, con la luz apagada?-me sonrió.

Discúlpeme señor, no pensé que esto le molestaría-dije mirando con cara de burla.

Jaja, igual quédate tranquila, yo también vine a pensar, pero con la luz encendida.-dijo él

Bueno me voy...-me levanté para irme pero de repente me agarró del brazo.

¡Espera! No dije que te vallas-hablo.

Pero has dicho que quieres pensar-dije con ganas de salir corriendo.

Olvide decirte que lo puedo hacer con alguien al lado.-me soltó y volvió a sentarse.

Ok entonces me puedo quedar-dije sentándome a su lado.

Quedó un silencio en el cuarto, no me hablaba, no me miraba.

Tengo que decir algo. Pensé.

Emm... ¿tú te acuerdas de mi?-le pregunte con miedo.

No- dijo secamente-¿Y tú?-me pregunto. 

No sabía que responder, estaba claro que nunca lo pude olvidar. 

Pero no sabía que responder.

Un poco.-dije mirando su rostro.

¿Pero nosotros, que éramos?-hablo sin mirarme.

¿Que? ¿Como que éramos? No te entiendo.-dije muy nerviosa.

¿Que éramos? Amigos, no éramos nada o quizás éramos novios.-Sentí que mi cara se puso roja, ¿Como que novios? Este chico está loco.. Pensé.

¡No! Sólo amigos.-dije.

Así que amigos...-hablo mirándome.

¡Sí! Igual no creo que te acuerdes, éramos chicos.-Mire hacia suelo.

Que raro, éramos amigos y no me acuerdo.-dijo mirando hacia arriba.

Éramos niños.-volví a hablar.

¿Así? éramos niños, pero tú que bien te acuerdas.-dijo mirándome directamente a los ojos.

Me quería ir, tenía miedo que se diera cuenta.

¿Que estas queriendo decir?-dije enojada y a la vez colorada.

Quizás es porque estas tan enamorada de mi, que no has podido olvidar esos momentos que hemos vivido juntos.-dijo mirándome a los ojos.

Sentí mis ojos húmedos y lo único que dije fue...-¡Eres un idiota!--Salí corriendo fuera de la habitación hacia el baño de damas.

Saqué mis ojos, no podía creer, ¿como sabía él que yo sentía todo eso por él?

¡No lo voy a mirar más! Pensé.

Salí del baño, fui hacia el salón y vi a mis amigas. Empezamos a hablar, en eso apareció él. 

Mire de un poco, estaba serio. Me fui adentro de la iglesia pensando en que no lo tenía que mirar. 

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Por fin termine el cuarto capitulo! Voten y comenten.

Gracias a los que leen. 

siempre te estare esperandoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora