Muchos asgardianos murieron. Muchos gigantes de hielo perecieron en la lucha. Sólo hubo un ganador: Asgard. Las tropas de Jötuns no eran la más completa ni la suficiente para derrotar las fuerzas del mundo anfitrión. Las bajas eran numerosas por parte del ejército y de los habitantes, los sobrevivientes fueron mandados directamente a la Sala de Curación, en donde las diosas sanadoras no se daban abasto con tanto paciente.
Muchas acudieron a su conocimiento mágico para poder cumplir con su deber, pero todos en Asgard eran ignorantes a la magia comparándolos con el Dios del Engaño, padre de la Alquimia y demás atributos que poseía Loki Laufeyson. Él sabía que sus fuerzas perderían, guardaba una mínima esperanza de ganar, porque ése no era su plan. Sólo quería tiempo, y lo obtuvo, ahora tenía algo mejor en su poder que una victoria. Las dos reliquias de los representantes de los mundos que le faltaban por dominar ahora.
El portal con el que llegó a la eterna tierra de hielo fue improvisado, incómodo, pero seguro. Su palacio estaba cerca, lo había construido a placer digno de su propio orgullo. En el momento en que puso los pies sobre el hielo supo que sus fuerzas serían destruidas, pero no le importó. Tenía la llave, tenía el poder, tenía el cetro de Odín... Tenía a Alicia y a Jane. ¿Cómo las iba a matar? La pregunta saltaba en su cabeza revoloteando como un abeja molesta, a sus ideas.
─Loki, por favor...─ Alicia y Jane habían aterrizado de manera graciosa, si estuvieran en cualquier otra circunstancia, seguro se hubiesen reído de sí mismas. En todo sentido literal habían "enterrado las narices" en la nieve, la cara les había quedado blanca y temblaban de pies a cabeza. Les costó un esfuerzo sobrehumano ponerse de pie, y no lo hubieran hecho si Loki no las hubiese tomado del cuello del vestido (Jane) y polera (Alicia), tirado hacia arriba con su fuerza de Dios, y echar a andar como si nada.
─No hay súplica que mis oídos reconozcan, Alicia. Ya no más.
─Jamás hubo un tiempo en que mis súplicas fueran reconocidas por tus oídos, o simplemente no estaríamos aquí.─ Alicia apretaba los puños, y pronto descubrió que debido al aire frío y la nieve, ya no podía volver a extender las manos. Jane sólo miraba ceñuda al Dios, bajaba la mirada y la desviaba a ratos. Se sentía ajena a la discusión entre la mortal y Loki. Miraba a la nada blanca que se extendía hasta donde la vista alcanzaba. Jötunheim era peor de lo que Thor le llegó a contar algún día. Se preguntaba si él sabía en dónde estaba ella. Se preguntaba si la rescataría, si llegaría a tiempo, antes que la psicopatía de Loki ideara su deseo de matarla.
Loki no habló más, media hora después Alicia cerró la boca porque tenía la garganta seca, y al parecer congelada como el resto de su cuerpo. Lo siguieron hasta que sus cuerpos humanos no resistieron más. Jane cayó primero, no había hablado, pero la lucha con los Gredis la había debilitado al máximo y las temperaturas bajo cero acabaron por destruir su buena condición. Alicia se detuvo y se hincó con demasiado esfuerzo, llamó al Dios pero éste ni siquiera detuvo su andar. Loki andaba por la nieve, sólo con capa verde desgarrada, como si anduviera en el pasto bajo el sol de primavera.
La chica trató de levantar el cuerpo caído de Jane, pero se riñó así misma pensando que ni siquiera era capaz de llevar su propio cuerpo. La desgracia le ganó y cayó pocos metros más allá de Jane. Era el fin, Loki las dejaría morir congeladas, disfrutaría de su agonía y sus respectivos enamorados no sabrían ni dónde estaban sus cuerpos, como estaba la nieve, sus cuerpos quedarían cubiertos en menos de media hora. Lloró y de pronto su mente se durmió, quedó todo negro y frío. Ni siquiera fue capaz de recordar el rostro de Tom para llevarse su recuerdo al mundo después de la muerte.
─Buena pelea, mortal.─ Tom pudo ver la mano extendida de Thor frente a su rostro. El cuerpo entero le dolía, sangraba por varias partes y el ojo derecho lo tenía completamente cerrado. Con mucho trabajo asintió, dando a entender que él no estaba para andar estrechando manos como si fuera político en campaña. El Dios bajó la mano y dijo unas palabras a la sanadora, y ella se retiró de la sala. Nadie estaba como Tom de mal, en ese momento detestaba ser un completo mortal.
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Este cuerpo es un error
FanfictionAlicia es una chica demasiado torpe para tener la suerte que tiene. O al menos eso es lo que ella misma asegura de su persona. Tiene por novio a uno de los ingleses más deseados: Tom Hiddleston. ¿Cómo pasó? Ni siquiera ella lo ve claro; sin embargo...
