Moments

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" My heart is breathing for this moment in time [...]" -

" Mi corazón está respirando por este momento en el tiempo [...]" -


Los impermeables inundaban la ciudad. El cielo era gris y la calle su espejo. En la mañana muy temprano, habían aconsejado a aquellos valientes salir de sus casas envueltos en frazadas. Si era posible, con botas de lluvia porque al mediodia las posibilidades de precipitaciónes serían mayores. La nevada era poca, finita y se derretia con facilidad apenas acariciaba el suelo. El tránsito era un asco, predecible y agotador. Superpoblada la ciudad, según y por las fechas. No era de extrañarse, Londres estaba en pleno apogeo de festividades.

En el extenso corredor, las paredes denotaban cálidez debido al color. Vaya contraste con el clima que salpicaba los ventanales semi cerrados con un cortinaje liso y de color opaco. Sin embargo, y pese al tiempo, en el interior del hospital esa mañana se percibia otro aire. Así había sido para una familia desde hacía dos semanas.

En la sala de espera de la segunda planta, definida "cuidados progresivos", un hombre de tez trigueña con aspecto entre ilusionado e impaciente había vuelto a un mal hábito: comerse las uñas. Por dios que no lo había dejado de hacer por semanas! Si su madre lo viera!. Aseguraría que su hijo mayor estaba adoptando religiosamente la práctica del canibalismo. En la vereda opuesta, Harry lo observaba con una media sonrisa tensa y la espalda erguida. Retorcía los dedos en los bolsillos de su jean y el corazón le latía fuerte en los oídos. La inquietud estaba instalada en su mirada. La expectativa le corroía. La necesidad de estar junto a ella, le tomaba el cuerpo como un virus imposible de sanar.

Ambos dirigieron la vista hacía los ascensores cuando éste emitió un pitido y abrió las puertas. Hannah y Austin se asomaron y en cuanto se encontraron sonrieron dichosos e igual de esperanzados. Acudían a la misma hora desde hacía seis semanas. Hacía dos, el ánimo les había cambiado radicalmente. El optimismo había resurgido en ellos. Esta vez, Tina se había quedado con Lucy en casa. Había prometido hacerse presente más tarde.

- Mamá estaba loca por venir pero le pedimos que se quedara con Lucy un par de horas. No queriamos ser demasiados. Vendrá más tarde - siguió explicando Austin cuando se separó del afectuoso abrazo que él y Harry compartieron. Éste último asintió. Estaba nervioso y con la boca sellada.

En ese momento, la puerta contigua a ellos se abrió y el Jefe de médicos se asomó con una espléndida sonrisa que lo había acompañado las últimas dos semanas. Vestía guardapolvo blanco y alrededor de su cuello descansaba el estetoscopio. Había estado realizando la habitual rutina de diagnóstico y control de los signos vitales. Esa sonrisa nunca descansaba. Aunque su mirada luciera irritada por pasar horas de guardía sin dormir o su cabello cobrizo luciera opaco ciertos dias, esa enorme y pareja sonrisa no desistía. No se rendía. Como él tampoco lo había hecho con una de sus pacientes predilectas que ahora, dormía en esa misma habitación.

Octavio se incorporó del asiento con un salto y junto a los demás rodearon a Richard como aves de rapiña a la carne. Aguardaban el parte del dia. Éste iba a empezar a hablar cuando notó la ausencia de una persona y afirmó:

- Aquí falta alguien -

Pasaron unos segundos hasta que Austin sintió el compromiso de responder. No fue lo único que percibió. También le pesó la mirada que Harry posó sobre sus hombros. Aún así, respondió:

- Si. Él ha tenido un imprevisto pero llegará en cualquier momento -

Richard asintió

- De acuerdo. No dudo que les darán las nuevas buenas pero de todos modos, si tiene alguna duda que me busque en mi despacho - le sugirió y luego se dirigió a todos :- tengo excelentes y extraordinarias noticias ¿por cuál empiezo? - llevaba 16 horas despierto y ni eso apagaba su humor. Era un hombre cálido, amoroso y muy empático. Había generado confianza en ellos desde el primer momento y con el correr de las semanas fue inevitable traspasar la barrera que condiciona al profesional de los familiares. Pero Richard rompía esas reglas todo el tiempo y no sabía de mantenerse al margen. Eso le había provocado muchas tristezas a lo largo de su carrera. No siempre las vidas dejaban salvarse. No siempre él lograba rescatarlas

Little things Parte 3. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora