Same mistakes

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" Creemos que tenemos más tiempo, cuando nos estamos quedando atrás. Debemos decidirnos o de lo contrario jugaremos todos los mismos viejos juegos.

...pero estamos cometiendo todos los mismos errores. " -




La lluvia había cesado y las nubes respiraban a cielo abierto, el frío continuaba abrasador y traspasaba hasta el más eficaz de los abrigos, sin embargo, existía uno más crudo que combinaba exquisitamente con algunas mareas dominantes de calor. Combinaban como helado de vainilla y crema. Se potenciaban y sacudían de escalofríos a quien lo experimentaba.

Esa mañana, Harry se topó de frente con la sensación.

Eran pasadas las siete y el ambiente lucía calmo. El hospital había pasado una de las noches más tranquilas del último mes. No se oían murmullos alocados ni desesperados por los pasillos, ni el resonar de miles de pasos de acá para allá. No sirenas. No llamados de urgencia por el alto parlante. Nada. Por ahora...

Richard, en tanto, medio adormilado y con unas ojeras de muerte que arrastraba de la semana pasada, llamó a la puerta de la habitación dos veces y ante el silencio no le quedó más remedio que entrar. La escena era innegable, nítida e iba perfecta para un retrato si no fuese porque a Harry le provocó chocar la cabeza contra la pared.

Richard se quedó parado al lado de la puerta, de brazos cruzados y sin saber bien donde posar la mirada. De repente algo extraño que no era patente a la vista, se tornó muy incómodo en esa habitación. Harry no dejó lugar a hipótesis. El semblante le había cambiado tan radicalmente que Richard, que siempre tenía algo qué decir, se sintió fuera de lugar e incapacitado del habla. Por suerte estaba Octavio, quien entró bebiendo un sorbo del café mientras que en la otra mano sostenía una bolsa de cartón que escondía media porción de pan de queso. Nunca le había interesado involucrarse demasiado en la vida sentimental de su hermana. Mucho menos en las decisiones con respecto a lo que hacía o con quien (tampoco deseaba imaginar qué hacia y con quien) pero le fue ineludible sentir, al igual que Richard, esa especie de incomodidad que lo cubrió hasta los pies. Así como la manta de algodón cubría a Niall y ____ hasta la cintura.

Dormían profundamente. Ella recostaba la cabeza en su hombro y aunque Niall no parecía tener suficiente espacio, no se le reflejaba ninguna molestia en el rostro. Más bien y a leguas se reconocía una delgadisima curvatura risueña en sus labios.

Octavio no dijo ni A, porque decir A tampoco contribuiría en nada finalmente. Así que bebió otro sorbo y se aproximó dejando en la puerta a Harry, que medio tieso y aturdido por la escena, guardó las manos en el bolsillo del largo tapado negro que le rozaba las rodillas y agachó la mirada al suelo. Carajo murmuró. Richard lo escuchó.

Al pie de la cama, Octavio sacudió ligeramente los tenis de Niall. Lo hizo otra vez al no tener reacción y estaba por repetirlo esta vez con más énfasis, pero entonces Niall abrió los ojos de golpe. Le tomó menos de un segundo recordar donde, cómo y con quien estaba. No movió ningún dedo, solo el índice que apoyó sobre los labios pidiéndole al resto que mantuvieran silencio. Se apartó sigilosamente y cuidando de no meter la pata y despertarla. La arropó hasta el cuello esta vez y le depositó la pizca de un beso sobre la frente. Rodeó la cama tomando su abrigo al paso y salió al pasillo seguido de Octavio, que comprendiendo la situación, a diferencia de Richard que estaba más perdido que oveja en la ciudad, tomó del hombro a Harry y lo zarandeó con ánimo mientras lo ayudaba a salir. Richard cerró lenta y suavemente la puerta y se alejó unos pasos incitando a que los demás lo siguieran.

Little things Parte 3. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora