Capítulo 4

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Ranmífico, al saber que el príncipe Reiji se dirigiría a la cabaña donde antes vivía Aine, se fue rápidamente, pues tenía un plan, el cual consistía en raptarlo y así evitar que fuera a rescatar a su "príncipe".

Por otra parte, las tres hadas salieron a toda velocidad, pues tenían la sospecha que de Ranmífico podría hacer algo, pero lamentablemente llegaron tarde.

—¡Ai! —gritó el príncipe al llegar.— ¿estás ahí?

—Si... Pasa... —Ranmífico fingió la voz y abrió la puerta.

Al momento en que el príncipe entró rápidamente todos los sirvientes del hechicero comenzaron a amarrarlo, para que no escapara y así se lo llevaron hasta el castillo de Ranmífico.

Cuando llegaron las hadas, lo único que vieron fue el sombrero que habían dejado.

—¡Ringo! ¡De seguro Ranmífico se lo llevó a su castillo! —dijo Nanami.

—¡Pues vayamos de inmediato! —contestó.

—P-Pero, ahí es peligroso....

—¡Cállate Nanami! Tenemos que llegar rápido.

Mientras tanto, aquel hechicero disfrutaba de una grandiosa fiesta, pues estaba feliz de haber logrado hasta cierto punto su cometido, dejar al príncipe Aine en un sueño profundo, y su amor no podría ir a rescatarlo.

—Uhm, nosotros estamos disfrutando demasiado, ¿pero el invitado especial? Será mejor ir a verlo mi querido amigo. —le dijo al cuervo, quien siempre lo acompañaba.

Así, tanto Ranmífico como el cuervo bajaron hasta el calabozo, donde se encontraba el príncipe Reiji.

—Vaya, vaya, miren a quien tenemos, al grandioso príncipe Reiji.

El chico permaneció en silencio, sentado donde estaba y cabizbajo.

—Deberías estar más animado. —se acercó hasta él tomándolo del mentón.— Mira, para que te alegres te enseñaré a tu amado Aine, y te diré el final de esta historia. —con un bastón que llevaba logró enseñarle al chico que yacía profundamente dormido.— Él, espera por tu llegada, y claro que irás... Dentro de 100 años, cuando tu cuerpo esté totalmente desgastado al igual que el de tu corcel. —el castaño se levantó rápidamente intentando golpearlo, pero fue en vano pues estaba esposado, así que el hechicero se retiró riéndose victorioso.

Después de un rato, las pequeñas hadas lograron llegar hasta ahí, pero no fue fácil, pues tuvieron que esquivar a varios guardias de Ranmífico, lograron llegar hasta el calabozo.

—¡Príncipe Reiji! —dijo Ringo aliviado al verlo.

—¿Quiénes son ustedes? —preguntó algo sorprendido.

—¡Eso no importa! ¡Aine te necesita!

Así las hadas le quitaron las esposas, además de darle un escudo y una espada, pues sabían que el chico tendría que luchar.

Reiji rápidamente rescató también a Myu-chan, pues sin él no podría llegar hasta el castillo.

Para su mala suerte, el cuervo le avisó a Ranmífico haciendo que éste se enfureciera.

—¡Malditas hadas! ¡Tengo que hacer algo rápido!

Y así, comenzó a lanzar hechizos hacia el príncipe, pero nada podía con él.

—¡Mar de espinas! —fue el hechizo que lanzó sobre el castillo, haciendo que unas enormes espinas crecieran a su alrededor.

Pero eso no fue todo, él mismo iría a enfrentarlo, pero de una manera diferente, pues se había convertido en un temible dragón, haciendo intimidar al príncipe.

—Todo sea por ti Aine. —con su espada fue cortando espina tras espina.

Las tres hadas lo seguían, apoyándolo constantemente.

Cuando logró cortar la mayoría de las espinas, y creyó ya haber llegado, el dragón se apareció frente a él.

—¡Ahh! —soltó un grito de susto al verlo, pero no tenía otra opción más que enfrentarlo.

La batalla era dura, pues el dragón lo tenía acorralado y sin escudo, además de que si el príncipe se hacía un paso atrás caería al precipicio lleno de espinas.

Así fue como se armó de valor y saltó hasta el dragón clavándole la espada en el corazón, y así lograr vencerlo. Había sido una batalla muy difícil, y estaba agotado, pero aún así tenía que llegar por su amado, así que se levantó y corrió hasta donde estuviera, pues las hadas lo iban guiando.

Ya en el último piso del castillo y en la torre más alta, ahí estaba, aquel chico durmiendo tranquilamente.

—Aine... —susurró acercándose lentamente hacia él, y así depositó un tierno beso sobre sus labios.

Y así, el chico abrió sus ojos poco a poco, y al ver quien había sido su salvador sonrió ampliamente y lo abrazó con todas sus fuerzas. 

Las nubes que rodeaban el castillo desaparecieron, y el pueblo poco a poco fue despertando, pues el hechizo se había roto.

—¿Qué tu hijo que? —rápidamente Hyuga le preguntó a Saotome.

—Si... A mi hijo le gustan los hombres... Hablando de él, ahí viene tomado de la mano con...-

—¡AINE! —gritaron tanto Hyuga como Saotome, pues les había caído por sorpresa verlos a los sus juntos.

—Padre, el príncipe Reiji fue quien me salvó, y yo lo amo, deje que me case con él.

—¡Hyuga! ¡Piénsalo! ¡Nuestros reinos juntos! ¡Nada mejor que eso! —interrumpió Saotome, pues la idea le agradaba.

—Uh... Está bien, tienen mi aprobación.

Los dos jóvenes se miraron emocionados, pues si podrían casarse y ser felices para siempre.

Se armó una enorme fiesta para festejarlos, y ellos bailaban en medio de la multitud, totalmente felices y enamorados.

—Espera... ¿¡El vestido es rojo!? ¡Tiene que ser rosa! —Ringo lanzó su magia cambiando el color del traje de Aine.

—¡Rojo, tiene que ser rojo! —Tomo también lanzó su magia volviéndolo a cambiar de color.

Y así fue como el traje del príncipe fue cambiando de varios colores, pero a nadie le importaba eso, solo le importaba que los dos jóvenes príncipes fueran felices.

Y vivieron felices para siempre.

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¡Hola a todos! Sé que pase mucho tiempo sin actualizar, pero estuve en semanas de exámenes y pues no tenía tiempo para escribir.

Y pues que dicen "aww! El final estuvo hermoso <3 y muy lindo!" Pues no! >:D aún falta el drama! Y eso será en el próximo capítulo, ósea el capítulo final jajaja >:D así que, hasta la siguiente!

Misuteri Poe.

El Chico Durmiente (adaptación) (concurso)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora