Capítulo 2

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No la ha vuelto a ver.


Hace dos días dieron de alta a Hailee.
Michael le pidió su número telefónico pero le contó que lo perdió en un puente, aunque no sabe exactamente cómo.
No la ha podido borrar de su mente desde la primera vez que la conoció.
Es tan linda, graciosa, linda de nuevo, simpática, encantadora y otra vez linda.
De hecho, le tomó una foto cuando ella estaba dormida. ¡No!, no es un pervertido, se la tomó porque sabe que ya no la volverá a ver.
Fueron las mejores dos semanas a su lado.


Hoy lo darán de alta y podrá salir por fin de este lugar aunque realmente no se arrepiente de que hubiera pasado todo ese rollo del asma pues no hubiera tenido la oportunidad de conocer a Hailee. 


Al darlo de alta, debe regresar a su trabajo como camarero en un elegante restaurante.



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—¡Toma tu delantal y ponte a trabajar¡ —el dueño del restaurante le avienta un delantal color negro que combina con sus jeans—. ¡Ya fueron muchas vacaciones en ese hospital! ¡a trabajar idiota! —Michael bufa.
Él odia que le manden a hacer cosas y odia que le griten. Pero no golpea al dueño del restaurante que trata mal a todo el personal, se aguanta las ganas sólo por el dinero. Es el único lugar en el que lo aceptaron a pesar de su historial...


Embutido en un perfecto uniforme blanco y negro, Michael pasa entre la gente con una bandeja de plata entregando las órdenes de los clientes con rapidez.




En el mismo restaurante, a unas cuantas mesas más allá de la que Michael está atendiendo, se encuentra Hailee vestida en un fresco pero decente vestido con estampado de flores junto a sus padres.
—Pide lo que quieras, hija —su padre, que siempre usa unos anteojos por la miopía, le tiende el menú del restaurante que ha cogido en la entrada del mismo.
—Por cierto Hailee, he invitado a la familia de Joe a que coma con nosotros.
—¿De nuevo con lo mismo, mamá? —pregunta molesta Hailee. —Yo no quiero nada con él, no me puedes obligar a hacer eso.
—Hija, entiéndelo —interviene el padre. —No te entiendo, hace medio año el era tu príncipe azul ¿qué pasó?, además, el es un buen muchacho.
—No, no lo es. Ustedes sólo quieren que esté conmigo por el dinero —dice ella y su madre le lanza una mirada amenazadora—. ¿No tienen suficiente con lo que tienen?
—¡Hailee! Ten cuidado como hablas.
—Ahí viene —informa el padre y los tres se levantan de las sillas para saludar a la familia de Joe.
Hailee odia esto, odia tener que estar con Joe para darle gusto a sus padres.
—Hola, te ves muy linda —Joe la mira de los pies a la cabeza y le da un beso en la mejilla. Ella sólo esboza una media sonrisa.

Después de pensar un poco que es lo que quiere cada uno de comer, el padre de Hailee llama a algún mesero que se encuentre cerca. Joe le encarga el pedido de su comida a su madre y se levanta para ir al baño





Michael termina de servir los platillos de la mesa en la que esta y se dirige a la mesa en la que el señor de anteojos está levantando su mano. 

—¿Qué se les ofrece? —Michael saca su pequeña libreta y una pluma.
Hailee está escondida detrás del menú y al escuchar su voz alza su vista y lo ve.
Se ha quedado completamente hechizada, como la primera vez que lo vio.
Los padres de Joe y los suyos están ordenando mientras ella se queda como boba viendo a Michael.
—¡Hailee! ¡Hailee! —su madre la llama.
—¿¡Qué pasa!? —ella reacciona por fin.
Michael la ve, el también se ha quedado hechizado con ese perfecto vestido que combina con su piel.
—¿Qué vas a pedir?
—Ah, si —él le sonríe y ella se sonroja. Su padre se da cuenta pero no dice nada. —Una hamburguesa con papas fritas y espaguetti, por favor —Michael se ríe para sus adentros. Realmente ella le agrada.
—Hailee, ¿en serio? —su madre la mira un poco extrañada. —Vamos, pide lo que quieras, estamos en un restaurante con comida fina y elegante, no en uno de comida rápida.
Hailee suspira. También odia esto.
—De acuerdo... Carne en termino medio con aderezo de mil islas entre dos bollos de pan con un poco de lechuga y cebolla, papas a la francesa y pasta bañada en tomate rojo.
Michael apunta lo que pide y se va sonriente.

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