Capítulo 117.- "Perdón".

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Louis.

Las palabras del doctor Woods me hacen ponerme alerta. Su ojos me ven de una manera extraña a la vez, como si un misterio fuera a revelarse.

—¿Cuál es?— pregunto rápido y sin rodeos.

—Usted puede donarle sangre a su esposa— y es allí cuando la esperanza vuelve a mi, Tennessee volverá a mi.

—¿Y que esperamos?, lléveme en cuanto antes— ordeno. Intento moverme de lugar pero el doctor me detiene del hombro con algo de delicadeza.

—Espere un segundo, señor Tomlinson, hay algo que tengo que preguntarle: ¿usted ha inhalado drogas los últimos días, o meses?.

Mierda.

Sabia que esto pasaría.

—Si, doctor, he consumido drogas, pero no lo hago con tanta frecuencia...yo...

—No tiene por que ponerse nervioso. ¿Sabe que usted tiene síntomas de drogadicto y alcohólico, que tan solo se notan a simple vista?— intenta hacerse el gracioso conmigo pero no le sale porque mi rostro no muestra expresión alguna.

De seguro este "doctor" compró su matrícula por internet. Lo puedo notar a simple vista.

—¿Por qué lo dice?

— Es broma, señor— me muestra una sonrisa amplia, pero le ignoro por idiota.

— Mejor lleveme de una vez al laboratorio— digo sin humor, él asiente apenado y me saca de allí.

—¿El doctor Adams ha autorizado ya esto?— le pregunto al "bromista" doctor Woods.

—Si, él fue el primero en saber el resultado de la prueba de sangre, así que ya dio el permiso para que usted sea donador.

En ese momento vuelve a salir el sol.

—¿Filtraran la sangre para que esté libre de impurezas?—  cuestiono a la mujer que me atendió antes, para estar seguros.

— Claro, señor.— sonríe con timidez a la vez que se concentra en lo que hace con los aparatos que me sacarán una buena cantidad de sangre.

La suficiente para salvar a Tennessee.

[...]

*
Su hermana y el psicólogo, no se despegaban de mi desde que me dieron de alta hace dos horas. Se sentían agradecidos de lo que había hecho, pero no era necesario que me asfixiaran con su compañía.
En cambio, Liam se ocupo de ser menos molesto dándome mi espacio, después de haberme ayudado a vestir con ropa normal y sentarme de nuevo en esa silla. Creo que leyó muy bien mis expresiones como para entender que estaba nervioso y enojado al mismo tiempo por la presencia de Anthony y Barbara, así que me dejo en paz.

Cada minuto y segundo parecían una tortura. Pero lo mas odioso era la expresión de esa mujer, que me hacia odiar todo lo que había a mi alrededor. La odiaba, la odiaba mas que a mi madre.

— La paciente ya despertó, la donación ha sido todo un éxito— anunció el doctor, el cuál no vi venir.
Todos se alegraron al escuchar na noticia. El pesar que sentía se desvaneció de jalón.

—¡Bendito sea Dios!— exclamó Amelía con toda devoción.

Eleanor con una sonrisa en los labios empieza a hablarme:

—Muchas gracias Louis— agradece algo que era predecible que haría.

—No es nada— le contesto al borde.

Explosión [L.T]#2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora