Terminé el día realmente agotada. Después de lo que pasó, ya no volví a ver a Khaled en todo el día y en verdad era muy molesto darme cuenta de que no podía dejar de pensar en él.
Un momento después de verlo irse me concentré tanto en eso que no pude pensar en nada más. Incluso por un instante olvidé la sensación de sentirme observada, hasta que minutos más tarde lo sentí de nuevo. Lo peor era que esta vez lo fue durante todo lo que restaba del día.
Tomé la bolsa de basura y la saqué por la puerta trasera para acabar con esto de una vez e irme finalmente a mi casa a descansar, comer algo y dormir. Justo después de arrojar la bolsa en el contenedor, escuche un gruñido justo a un lado, este siguió escuchándose hasta que se reemplazó por un quejido.
Rodeé el contenedor y al descubrir de donde provenía, tuve que cubrirme la boca para no gritar. Corrí rápidamente hacia los chicos que hace unas horas me molestaban en el restaurante y me incliné hacia uno de ellos.
Ambos lucían horribles. Incluso más que antes. Parecía que los hubieran golpeado casi a muerte y después los hubieran dejado tirados aquí. Sus rostros estaban muy lastimados, pero uno de ellos en especial tenía el rostro desfigurado. Podías distinguir fácilmente su ojo morado e hinchado, la nariz desangrada y los labios cortados. Era el chico que me abrazó. Sus mejillas estaban moradas y su otro ojo completamente rojo. Su amigo, aunque también estaba débil y adolorido estaba, por decirlo de alguna forma, mejor.
- Oh, por Dios - exclamé cuando me acerqué más al chico.
- Ayúdanos, por favor - suplicó débil y adolorido el muchacho.
Con la mano temblorosa, saqué mi celular y llamé una ambulancia. Mientras esperaba a que llegara no me alejé de ellos ni un minuto. Seguía pensando si preguntar sería lo correcto ya que no quería verme involucrada en una especie de pelea entre pandillas o algo así.
- Aléjate de él - dijo el más demacrado.
- ¿Qué? ¿De quién? - miré hacia el otro chico aquí. No estaba ni cerca de él. No sabía a qué se refería.
- Él es peligroso para ti. Aléjate de él.
- Está bien, ¿Cómo demonios quieres que me aleje de alguien que no identifico?
-Se refiere a... - el sonido de la ambulancia los callo.
Los chicos uniformados finalmente llegaron y los subieron a las camillas. Quise acompañarlos pero no me dejaron subir a la ambulancia a pesar de que yo fui quien los llamó. Hice un mohín y caminé a casa resignada.
Siempre había querido subir a una ambulancia.
Corrí hacia los casilleros de los empleados y abrí el que se suponía que ahora sería el mío. Tomé mi delantal y mis cosas de trabajo para comenzar con mi turno. Después de trabajar iría a una fiesta así que dejé dentro el vestido que usaría después y mi celular.
Terminé de prepararme y comencé normalmente a atender a los clientes. En tan sólo tres días he logrado adaptarme muy bien a este basurero y Khaled me agrada, aunque siempre hablamos un momento y después desaparece por ahí. Aun así, es divertido.
Un chico de más o menos mi edad veía con atención su menú a unos cuantos metros de mí. Cuando finalmente me vio me hizo una seña para que me acercara. Puede que en otra circunstancia le hubiera dicho a Khaled o a otro empleado que lo atendiera, pero el chico era realmente guapo. No perdería la oportunidad.
- ¿Puedo ayudarlo? - él me sonrió. Me reprimí mentalmente por haberle devuelto al instante la sonrisa.
No podía evitarlo, los morenos son mi debilidad. Nadie puede culparme.
- Sí, me gustaría una ensalada de manzana por favor.
Vaya, es el primero que no ordena un plato de colesterol con postre de diabetes. Comenzamos bien.
- ¿Alguna otra cosa? - me acomodé un mechón de cabello tras mi oreja. Él se levantó de su silla y se acercó a mí, yo ni hice ademán de alejarme.
¿Acaso yo estaba coqueteando?
Si, por supuesto que lo estaba haciendo.
Está bien, sólo quería asegurarme.
- Pues si fuera posible, me gustaría también tu número de teléfono.
Mordí mi labio y bajé un poco la mirada cuando el chico se acercó un poco más, quizás esto sea divertido.
- ¿Y por qué debería dártelo? - levantó las cejas y su sonrisa aumentó, dejando ver sus perfectos hoyuelos a cada lado.
¿Alguien más, además de mí, tiene calor?
- Pues...
- ¡Melanie!
Oh, genial. Adiós a mi cena gratis o boletos de película de terror con un chico guapo.
- ¿Si? - me giré para mirar a Khaled que venía casi echando humo por las orejas.
¿Que diablos quería ahora?
- Necesito que me ayudes con unas cuentas - soltó de repente. Fruncí el ceño.
-Pero ese no es mi trabajo.
-El jefe me pidió que te enseñará de todo - respondió mirando fijamente al chico cerca de mí.
El chico reprimió una risa al escuchar el comentario de Khaled. Tenía que admitirlo, si fue gracioso.
-¿Por qué no le pides a...
- No, todos están ocupados. Ve ahora - ordenó. Le dediqué una tímida sonrisa al chico y me dirigí hecha una furia a hacer lo que Khaled quería. Juro que me vengaré de esto.
- ¿Te veré después? - gritó el chico.
Me giré, le guiñé un ojo y seguí caminando.
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Khaled
Short StoryUn nuevo trabajo la lleva a encontrar a un guapo y misterioso chico. Cosas extrañas comienzan a pasar a su alrededor, hasta que lo que lo que menos se espera, ocurre. Obra registrada en safe creative con el código: 1512246090022 No se permite ningún...
