El metro de NY era lo más agobiante del mundo.
-Bien, entonces, la calle Dawn Hill está aquí-dijo Lucy señalando un mapa-debemos cojer la línea 20.
+Genial.
Buscamos la línea 20 y esperamos a que llegara un tren. Cuando llegó nos metimos. Estaba tan abarrotado de personas que era difícil encontrar sitio para sentarse así que nos quedamos de pie. Little Things comenzó a sonar.
+Sí?+dije cogiendo mi móvil.
-Dónde estáis Jady?-dijo la profunda voz de Liam.
+En el metro, no tardaremos en llegar-
-Vale, os esperamos con Andy.
+Adiós Leeyum.
Al fin llegó nuestra parada, salimos de la estación de metro y buscamos el nº 45.
-Wow-dijo Lucy al observar el precioso Chalet.
La calle estaba a las afueras de la ciudad, en un barrio tranquilo pero lujoso. Pensé que las estrellas de la fama vivirían allí. La casa de Liam era unifamiliar, muy grande, con piscina y jardín. La cubría una verja con seguridad. Estaba adornada con luces navideñas, de estas que pones y después no las quitas por pura vagancia. Llamamos al timbre y nos abrió Andy.
-Hola chicas-dijo depositando un beso en la mejilla de Lucy.
+Y yo qué?
-Para eso estoy yo-Liam acababa de salir por detrás de Andy, se me acercó y me besó.
Sonreí. Era inevitable.
+Qué planes hay para hoy chicos?
-Lo que queráis...nos hemos dormido y no hemos planeado nada.
-Qué tal un bañito en la piscina?-dijo Liam.
+No hemos traido los bikinis...
-Eso no es problema-continuó con una mirada pervertida.
Lucy y yo nos miramos en plan, van de coña, no? Pero antes de que pudieramos decir nada, nos habían cogido y estábamos dentro de la piscina. Nos alegramos de que nuestros móviles y dinero estuviesen en el bolso que se nos había caído antes de que nos cogieran, porque si no estarían muertos.
+Estáis locos?
Justo en ese momento Andy y Liam se habían sacado las camisetas y saltaban con nosotros a la piscina. No pude evitar mirar el pecho de Liam, que estaba tan fortulento como siempre, me quedé empanada mirándolo cuando él se sorprendio.
-Qué miras Jady?
+Na, na..nada...
Liam rió y me cogió de la cintura, yo me agarré a su cintura con mis piernas y apoyé mi frente contra la suya.
-Te quiero enana.
+Yo si que te quiero.
Nuestras respiraciones se hicieron más profundas y acabaron mezclándose cuando nuestros labios se unieron.
