Piso 5: Seminario

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Pillé mi bolso y me levanté del asiento.

—Lo lamento Derek, pero debo irme ya—mientras decía esto, saqué unos billetes y los puse en la mesa—esto debería cubrir lo nuestro.

Prontamente, Derek empujó mi ofrecimiento y sacó su billetera.

—Quédatelos, yo puedo encargarme de esto.

Oh no, yo debía hacerlo. No soy de esas que se dejan pagar, demonios que soy terca.

—No no, por favor—los regresé a su sitio, pero Derek insistió.

—No sería muy caballero de mi parte—enfatizó la última palabra devolviendo los billetes—si dejara que pagaras, de verdad.

Se convirtió en una pelea por ver quien pagaba la cuenta, en cierto modo era gracioso y por otro lado estaba molesta de que no me dejara pagar mi maldito café.

—Vamos, solo deja...—vertiginosamente, ambos de nuestros billetes fueron a parar al escote de una muy feliz Sixx.

—Asunto resuelto, gracias por venir a Delicious—sonrió descaradamente—vuelvan pronto.

Y así sin más, se marchó dejándonos atónitos.

Derek y yo reímos al instante.

—Que terca eres—declaró.

—Que insistente eres—ataqué en respuesta.

Derek me acompañó hasta mi Sedán y esperó hasta que doblara en la esquina para subir a su propio auto y marcharse.

Me la había pasado genial, me sorprende que mis locos sentimientos no hayan salido a flote.

Ahora debía apurarme lo mejor posible para llegar aunque sea a la mitad de la reunión.

Por cada parte que pasaba, me recordaba a la anterior que había pasado.

Reduje la velocidad para preguntarle a un hombre joven corriendo por la orilla, amablemente me indicó que era una cuadra atrás.

Sin esperar, hice lo que mencionó y estacioné en una capilla.

Bajé y recurrí a mi "disfraz" (que solo consistía en unos enormes lentes negros para sol y un pañuelo gigante en mi cabeza) por si había alguien conocido adentro.

Atravesé las puertas dobles, aferrándome fuertemente de mi bolso para obtener algo de voluntad.

Lo primero que capturó mi vista fue un largo cartel que decía: "Seminario de Auto-ayuda Sol de Verano" adornado con flores y listones. Seguidamente, un grupo de personas de distintas edades sentadas en ronda.

—Bienvenida—saludó una señora petiza y canosa— ¿Buscas ayuda?

—Para eso me encuentro aquí—dije optimista y abriendo los brazos por alguna extraña razón—Me llamo Doris, por cierto.

Todos en el lugar empezaron a aplaudirme con cada paso que daba hasta llegar a mi lugar y sentarme en una silla de metal. Me sentía una estrella de Hollywood.

—Bien—anunció la personita—llegas un poco tarde, ¡Te has perdido unas muy buenas historias! Por lo tanto, ¿Por qué no sigues tú con la tuya?

No esperaba que fuera mi turno, lamentaba haber llegado tarde y no escuchar las "maravillosas historias" de mis acompañantes pero no estaba lista todavía para hablar.

— ¿Y si escucho otra buena historia para entrar en ambiente?—sugerí

La mujercita me examinó detenidamente, por lo visto no le gusta que la contradigan.

—De acuerdo—respondió lo suficientemente sonriente para asustarme.

Observó a todos en la sala y apuntó con su cabeza a un muchacho de unos 17 o 18 años máximo, éste se levantó y comenzó a decir:

—Hola, mi nombre es Blake y tengo 17 años. Voy a secundaria, mi último año.

—Hola Blake—respondieron todos al unísono, menos yo. No sabía que tenía que hacerlo.

—Cuéntanos tu problema, nosotros lo resolveremos—dijo la mujercita cruzando sus cortas piernas escondidas en un Jean. Se veía adorable.

—Está esta chica, Sixx, trabaja como camarera en la cafetería Delicious—suspiró—es hermosa; pelirroja, ojos verdes, estilo punk y atrevida.

¡No puede ser! ¡La roba billetes! Que pequeño es el mundo.

—Va a mi escuela—continuó— he intentado hablarle pero siempre está con su círculo de amigos y no puedo encontrarla sola para declarármele.

Sentía algo de pena por el chico. Sixx, además de ser algo intrépida, no se veía como si estuviera soltera. Espero estar equivocada.

Después de 10 minutos exactos de relatos sobre lo asombrosa que era Sixx y lo maravilloso que sería ser su novio, Blake tomó asiento y esperó por alguna respuesta.

Algunas personas al lado mío levantaron sus manos, yo me contuve. No soy la indicada para dar una solución a su problema, el mío era casi igualito.

La mujercita le cedió la palabra a una mujer de gran altura con corte tipo Sia pero de color castaño.

—Yo creo que deberías ir ahora mismo, si es que está en su horario de trabajo, y sorprenderla con un ramo de flores o algo dulce, tal vez música y decirle lo que sientes. Frente a todas las personas, no podrá decirte que no.

—Pienso que unas flores o chocolates, como la has descrito, no va con ella—refutó un hombre al otro lado—la música podría ser útil pero primero debes cerciorarte de que está disponible y luego hacer tu jugada.

Las sugerencias volaban y se mezclaban, algunas eran muy buenas como agasajarla dándole osos o entradas de su concierto favorito hasta enviarle cartas románticas y otras de pésimo gusto como atraparla en un callejón y hacerle no sé qué cosas o invitarla a un rascacielos y amenazarla de salir con él o caer y morir.

La única que no opinaba al respecto era yo. La mujercita detuvo a todos.

—Parece que Doris tiene tu respuesta, veo que ha estado muy callada—sonrió—imagino que lo pensaste mucho ya que no estás participando.

Maldita anciana, quizá si hubiera dicho algo estúpido como "Cómprale una salchicha y al demonio" no estaría en este embrollo.

—Pues—Me sentía inquieta, todos me acechaban como alguien inferior—Yo conocí a Sixx, ohm estuve con un colega hablando sobre negocios y ella nos atendió.

A Blake se le iluminó el rostro cuando hablaba de mi corta interacción con Sixx y luego rió con la mini anécdota del robo de billetes.

—Una amiga mía—esto va por ti, Shar— me dijo que le soltara todos mis sentimientos a la persona que amo directamente, que es la mejor opción—fijé mi vista en Blake— y creo que también puede ser la tuya.

Una luz se encendió en mi cabeza, lo que acababa de decirle a Blake al frente de todas estas personas con problemas no era por él. Era por mí. Cada palabra que salía de mi boca era dirigida a una Doris que anhela que su colega la vea, no como una persona mayor que él sino como una posible pareja.

Las cortas charlas, los increíbles lugares que visitar, las situaciones ridículas que esperaban a su encuentro, todo ello quería compartirlo con Derek.

Si el estar enamorada no es quedarse noche tras noche despierta pensando a cada segundo en él, morirse de hambre y perderse las canciones del sexy Adam Levine, entonces no sabía que era.

Older Love (Mini-historia)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora