Rápidamente me levanté de mi asiento. Por fin sabía lo que debía hacer: Salir de aquí e ir directamente a donde sea que se encontraba Derek, y soltarle mis sentimientos.
—Que pasa Doris, ¿Ya te vas?—interceptó la mujercita.
—Si—encogí lo hombros—supongo que encontré la respuesta que buscaba muy dentro de mí, pero gracias de todos modos.
—Estamos para servirte—sonrió—porque lo que nos importa...es tu bienestar—a estas tres últimas palabras las repitieron todos en la reunión.
Antes de irme, me arrimé a Blake y coloqué una mano sobre su hombro.
—Tranquilo chico, lo harás bien.
Blake me sonrió y apretó mi mano para luego soltarla y dejar que me marchara.
Tenía prisa. Esperaba no estar haciendo una locura, bien podría rechazarme antes de que supiera lo que siento pero quería arriesgarme. Tal vez esto provocaría disturbios en la oficina; no hablaríamos más, posiblemente deje su puesto y valla a otro cubículo o decida mudarse de empresa solo por el simple hecho de que yo esté allí. Pensar en esas posibles reacciones me ocasionaba dolor de cabeza. Estaba algo asustada.
Una vibración llamó mi atención. Detuve el Sedán en un aparcamiento para ordenar comida y saqué el teléfono de mi bolso.
— ¿Hola?
— Doris, soy Sharon.
— Shar—dije cambiando de mano— ¿Pasa algo malo?
— Solo llamaba para saber cómo te fue en el seminario—Shar hablaba alto, la música del fondo la opacaba.
— Pude llegar pero no me quedé para contar mi situación, encontré lo que buscaba gracias a tu consejo— sonreí— Hey, ¿De dónde es esa música?
—Estoy...disculpen, déjenme pasar— se escuchó como cerraba la puerta de algún lugar— estoy en la casa de Derek, ¿Recuerdas que nos invitó a una fiesta? Deberías venir.
—Voy para allá—contesté lo más decidida posible.
Adelanté el carro para pedir mi orden, pechugas de pollo y papas fritas, para minutos después pagar y retirar mi comida.
Las ruedas traseras de mi Sedán chirriaron cuando giré bruscamente.
Qué bueno que la policía caminera no estuviera patrullando la zona o mi impecable expediente quedaría manchado con una multa del tamaño de mi cabeza.
Como leyendo mis pensamientos, recibí un mensaje de Sharon con la dirección de la casa de Derek más una carita haciendo un guiño. Ella era lo máximo.
Este año sería para recordar, quien viera a Doris Bennet arriesgándolo todo por un hombre mucho más joven el cual bien y podría ser su hijo.
Estaba loca, lo admitía, pero esto lo superaba todo.
La adrenalina recorría mi cuerpo a medida que llegaba a la casa de mi colega.
En solo momentos lo tendría frente a mí, atónito por lo que le diría.
¿Cómo una persona puede enamorarse de alguien apenas conociéndola?
Bueno, cuando el amor llama, no puedes evitar no atenderlo. Eso lo sabía muy bien.
Es como evitar un cartel que tienes pegado en la cara, imposible no verlo.
Me detuve en una gran casa de dos pisos hecha de madera, un gran patio lleno de pasto, flores y un manzanero. Era hermosa.
Sostuve mi bolso y la bolsa de comida con una mano y con la otra cerré la puerta de mi Sedán.
Crucé por el camino de piedras hasta la entrada y me sorprendí al ver nomos, una regadera y diversas flores adornando los costados.
Antes de siquiera tocar la puerta, unas personas que no reconocí al principio salieron besándose.
— ¿Sharon?—mi voz sonaba entre la risa y la impresión.
La pareja dejó de besarse y me miraros estupefactos, Sharon fue la primera en hablar.
— ¡Doris!—chilló y me atrajo a un abrazo—que bueno que vinieras.
— Qué bueno que te vi manitas calientes con Chin Wa Chang—el vicepresidente se sonrojó.
—Te espero en el auto—dijo, me observó y se fue.
— ¿Ya te vas, Shar?—protesté—pero si recién llego.
—Es Kyo Min Ho—aclaró sonriendo—y Doris, puedes arreglártelas sin mí aquí. ¿No estas para decirle que lo amas?
— ¿Eres telepática o algo?
—Puede que lo sea—sonrió— ¿Qué esperas? Él está adentro solo y tirado en su sofá esperando compañía.
—De acuerdo y buena suerte con Jackie Chan.
Sharon negó sonriente con la cabeza y me tiró un beso con la mano.
Entre al lugar atestado de gente buscando a Derek donde me había dicho Shar. No lo encontré allí.
Recorrí la cocina, los cuartos de arriba, incluso el baño. Nada.
Me acerqué al patio trasero y deslizando las puertas de vidrio, sigilosamente me aproximé a un Derek contemplando a la nada de espaldas hacia mí.
Con las manos en alto y moviendo los dedos, rápidamente los metí en las caderas de Derek haciendo que saltara de la impresión.
—Que demon... ¿Doris?—sonreí como una idiota. La expresión sorprendida en su rostro y su postura de "Mujer, casi me matas del susto" era lo mejor.
—Sí, yo...cambié de planes así que, pasé por aquí y quise ver que tal.
—Bien, eso...—sonrió y tomó asiento en el piso—es genial.
—Si...
Derek levantó su cabeza para mirarme fijamente.
— ¿No vas a sentarte?—preguntó palmeando un lugar a su lado.
La ropa que traía no estaba calificada para sentarse en un pedazo de cemento lleno de bacterias y bichos pero la idea de estar a solas con Derek y crear un ambiente digno de suelta emociones, hacía que nada de lo que tuviera puesto importara.
Alisé mi falda azul tubo y metí mi camisa blanca por debajo de esta. A mi saco negro lo había dejado en el auto. Todavía sostenía la bolsa con comida y mi bolso.
Los tacos me estaban lastimando. Aún no se por qué los sigo usando, tengo 61 años maldita sea, quería verme bien.
— ¿Por qué no te los quitas un momento? Deben doler.
Al parecer todos podían leerme la mente, o pensaba en voz alta. Esperaba que fuera la primera.
Derek me tendió una mano como apoyo para poder sacármelos sin caerme. Sonreí y acepté su ofrecimiento.
Su mano se sentía cálida, segura, fuerte y protectora.
Esta noche puede ser nuestra última o primera hacia un nuevo cambio. Terminar o comenzar. Él es el único que puede decírmelo, yo ya he decidido hacerlo.
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Older Love (Mini-historia)
RomanceDoris tiene más de 60 años, pero aún lleva una vida aburrida en la oficina donde trabaja. Ella desarrolla una obsesión por un colega más joven . Después de asistir a un seminario de autoayuda, Doris está decidida a intentar un romance con su pretend...
