La destrucción es una forma de creación

109 6 0
                                    

Nuestro viaje se vuelve inconmensurable; Ydal está dormida, aún durmiendo es hermosa.

Hace un año en clases
Es ella, venuste sus ojos, incandescente su presencia, pero única ella; en este tiempo me he vuelto disoluto de aquella chica con el cabello rizado y la piel morena, los ojos color café, y su mirada..., esa mirada que me dan ganas de besar sus labios, llevarla al cielo y hacerle sentir el infierno, pero...,¿Ella tendrá ojos para mi ?, soy una persona muy opuesta a ella, soy mordaz y ella aparentemente tranquila e inerme.
Esta allí sentada y muy bien uniformada, quiero hablarle pero mi falta de experiencia me traiciona, aún así me lleno de valor y me dirijo hacia ella .

-Hola- la miro a los ojos, su beldad me incapacita.
-¿Que quieres?-me mira directamente a los ojos y frunce el ceño.
Estoy nervioso, ella me habló, la respuesta no fue lo que esperaba pero me habló.
-¿puedo sentarme a tu lado?-ojalá no se moleste por mi atrevimiento, eso que me estoy arriesgando a que me mande a volar.
-Esta bien, pero trata de no desconcentrarme de la clase, porque sé como eres- me lo advierte, yo accedo y me quedo sentado a su lado escuchando el sonido de su respiración..., está agitada y noto que no apunta nada en su blog, algo le pasa, tal vez mi presencia le incomoda.

Todas las miradas se centran en nuestra dirección, pareciera que el mismísimo Belcebú esté junto a un ángel, la verdad no sé en qué momento me volví disoluto de ella si es tan opuesta a mí, pero el Belcebú en algún momento de su vida  fue un ángel.

En la carretera
-¡Para!-
-¿por qué?¿qué pasa?-
-¡tengo frío!-
Está molesta, es mejor que trate de hacer algo porque no podemos parar.
-aguanta un poco más hasta que lleguemos al próximo pueblo-
-¡He dicho que pares!- está histérica, debo hacer algo antes de que pase lo peor.
-bajo la velocidad y te pones mi chaqueta, ¿quedamos?-
-Ash, eres una escoria, creo que contigo llegaré hasta el mismísimo averno- lo dice con un tono renuente.
-Pero al menos allí estarás caliente- trato de calmarla con un poco de humor.
-¡JAJA!- se ríe con sarcasmo.
-Jaja- sigo el juego para que se calme y tenga tiempo de llegar al próximo pueblo, tal vez allí encontremos algo para abrigarnos.
Me pongo a pensar si estoy haciendo lo correcto, en dejarme llevar por los sentimientos, ya he sufrido lo suficiente y es así como empecé a convertirme en una persona díscola, ya no podría soportar una humillación suya, ya no podría soportar unas más.
Aquella vez, aquella humillación suya, me quebró el corazón por dentro, me lo destruyó sin pensar en eso , sin pensar en las consecuencias; creí convertirme en alguien bueno, sin darme cuenta lo incrédulo que estaba siendo, pero..., poco a poco lo fui superando y es así como me convertiste en lo que soy ahora, soy tu inerme cómplice de nuestro amor.

Tu miradaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora