9. Not a date

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Había estado soportando a Riker por una hora y media, y ni yo entendía como logré hacerlo. Ahora nos encontrábamos cada uno en una punta del sofá observando una serie en la televisión de la sala, aunque ninguno le prestaba atención los dos fingíamos hacerlo, durante todo este silencio incómodo para mí, Riker habló, como siempre...

-¿Sabes? tengo hambre -me miró atentamente.

-Es una excelente ocasión para que vayas a tu casa y comas. -fingía observar la tele.

-Bueno, estaba pensando en que podríamos ir a comer los dos, a algún lugar fuera de nuestras casas...-aclara- ya que estamos empezando de cero.

-No me gusta salir de casa. -digo en seco.

-Recuerda que lo hacemos por nuestros padres.

Y otra vez torturándome con lo mismo, era la segunda vez que lo decía en el día y ya sentía que pasaría la vida recordándomelo, solo para aceptar todo lo que él propusiera.

Tomé el control de la tele y la apagué, Riker solo observaba lo que hacía. Volví a colocarme la campera que me había sacado hace un instante, acomode mi cabello y hablé.

-¿En tu auto o en el mío?

Fue así como terminé subiendo a su auto que era todo lo contrario a lujoso. Era un modelo viejo y eso se notaba a simple vista, nunca imaginé como un ricachón como él le gustaría andar en un automóvil de modelo bastante viejo.

Íbamos por el tercer semáforo y sentía que no aguantaba ni un segundo más, juro que si sigue tarareando esa canción le tiraría con el estéreo por la cabeza.

-¿Puedes parar de hacer eso?

-¿Qué? ¿No te gusta Ed Sheeran? -habló mientras manejaba.

-¿Debo contestar? -fruncí el ceño.

- Bueno, en lo personal creo que es un gran cantante.

-También lo creo. -contesté observándolo.

Me sonríe en respuesta y sigue manejando. Habíamos pasado ya por varios restaurantes bastante elegantes, varias veces pensé que pararía en uno de esos, pero no lo hizo, calculé que tenía un restaurante favorito e iríamos a ese. De tan solo pensar en toda la gente que estaría en el lugar me ponía la piel de gallina.

Me di cuenta que habíamos llegado cuando Riker buscaba con la mirada un lugar para estacionar, una vez que encontró uno apagó el motor y bajo del auto. Antes de que diera la vuelta, desabroché mi cinturón y salí rápidamente antes de que pudiera abrir mi puerta, nada de caballerosidad fingida para mí.

Aunque siempre lo mirara de manera extraña cuando me di cuenta en donde estábamos, lo miré de una manera que ni yo podía explicar.

-¿Qué pasa? -preguntó entrecerrando sus ojos.

-Es broma, ¿cierto?

Volví a observar el lugar. Era bastante grande, gracias a los vidrios transparentes pude observar el lugar por dentro, casi todo era de color amarillo y rojo, habían mesas redondas y cuadradas por todo el lugar, camareras con uniforme azul yendo y viviendo con pedidos, algunas limpiando mesas con resto de comida, pero lo que más llamó mi atención era el gran pelotero que había al final del lugar, los gritos de los niños se escuchaban desde aquí.

Antes de protestar observé la gran "M" que ahora comenzaba a brillar sobre el local.

-¿Definitivamente no tenías otro lugar para comer que Mc Donald's, cierto?

-Si no te gusta este lugar podemos ir a otro, hay un Burger King por aquí.

-Está bien -suspire rendida- si esto está bien para ti, entrémos.

Dark Side |Riker Lynch|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora