-Narra Colin-
No estaba consciente de lo que pasaba, no me daba cuenta a que velocidad iba, pero las personas desde afuera me hacían saber mediante gritos y bocinas que a una velocidad muy alta.
El delineado que llevaba había desaparecido, estaba esparcido por mis mejillas, tenía los ojos hinchados y sumamente rojos, me miraba en el espejo retrovisor, estaba destruida.
Estacioné el auto frente a mi casa, como instinto comencé a golpear mi frente contra el volante, no me importó verme sangrar.
Abrí la puerta de mi casa y me adentré cerrando con todas mis fuerzas. Josefina apenas me vio me saludó como solía hacerlo cada vez que me veía, sin embargo la ignoré, sólo una cosa me importaba en éste momento.
El asqueroso cuarto de mi padre estaba completamente ordenado, su perfume estaba impregnado en el lugar, me daban arcadas de solo olerlo.
Su cama fue lo primero que vi, arroje las almohadas contra la pared y tiré de las sábanas hasta que cayeron al piso, sus adornos traídos de Europa, esos que él tanto amaba, se encontraban esparcidos por la habitación, en pedazos.
Esos trajes caros, camisas de seda y zapatos importados ya estaban rasgados por mi, uno por uno. Abrí los cajones, todos contenían papeles, no sabría descifrar de qué eran, Paul jamás me dejaba entrar a su habitación, ni siquiera tocar sus cosas, me preguntaba por qué, y ahora ya sabía la respuesta. Rompía los papeles y los tiraba, repetí la acción varias veces, el tercer cajón sólo tenía una caja la cuál destacaba en todo el cuarto rústico y oscuro, era de color rosa pastel, tenía un moño en él de un color más oscuro a la base, sobé mis ojos sacando algunas lágrimas y me senté en su ahora desordenada cama con la caja en mis piernas, la abrí.
Habían algunas fotos, eran mías, todas de pequeña, fotos que jamás había visto en mi vida, en algunas salía con mi madre, otras con mi padre y sólo en algunas con ambos. Habían algunos pequeños juguetes, listones, baberos y un pequeño biberón, la mayoría de color rosa. Estaba ida, estaba claro que todas esas cosas eran mías pero no entendía por qué me las escondía.
De mi boca salían gritos, desgarrados y profundos, fue en ese momento cuando Josefina apareció pero parecía tan asustada que se fue corriendo apenas me vio.
También habían cartas, docenas de cartas amarradas a un cordón marrón, cada sobre apilado uno arriba de otro, desaté con cuidado el cordón y tomé el primer sobre, lo revisé con cuidado, estaba algo arrugado y con un poco de polvo, jamás había sido abierto, llevaba una fecha en él "15 de septiembre de 2006" pero eso no era lo que me llamaba la atención, sino que cada una de las cartas llevaban el mismo destinatario "Alex". Comencé a leer..
"Querida hija, espero que cuando leas esto ya no tengas rencor hacia mi, quiero que sepas que si no hice esto antes fue por miedo, miedo al rechazo. Lamento muchísimo tener que hacer esto mediante una carta y me duele tanto como te duele a ti, pero es hora de que sepas como fueron las cosas, jamás quise dejarte, abandonarte e irme, sin embargo fue lo correcto, esa vida no era para mi y sabía que si me iba contigo las dos estaríamos en peligro, lo se, debes estar un poco confundida pero yo te ayudaré de apoco, mediante cartas. Alex daría lo que fuera por abrazarte una vez más hija, pero por ahora eso no puede ser, Paul es capaz de cualquier cosa si me ve, no quiero que me aleje más de ti.
[...] "
No pude terminar de leer, las lágrimas caían y caían sobre la hoja blanca que acababa de leer, todo era muy confuso, desde la firma de mi madre al final de la carta hasta ese nombre que se me hacía tan extraño, ese que repetía tantas veces.
Abrí la segunda carta, la tercera y la cuarta, mi cien comenzaba a latir, mi corazón lo sentía palpitar demasiado rápido contra mi pecho, el aire me estaba faltando. En la quinta carta el rompecabeza se armó, todo me daba vueltas, me sentía agobiada, confundida, perdida, triste, sola y sobretodo incomprendida, saco un DNI y cuando lo volteo mi boca cae al piso, ya ni siquiera sentía mis ojos, mis manos empezaron a temblar, y pequeñas gotitas de sangre comenzaban a caer de mi nariz.
ESTÁS LEYENDO
Dark Side |Riker Lynch|
Novela Juvenil"-Te advertí que no te involucraras conmigo -toco el frío vidrio que nos separa. -Es tarde para arrepentirme, ahora soy tu cómplice." ________________ Está prohibida la copia y/o adaptación de esta obra sin permiso. Protegida por © Copyright.
