"Es que eras tú"

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Después de cierto tiempo juntos, después de varios meses compartidos, ella le volvió a pedir que dibujará una chica.

-¿Aún no eres bueno dibujando el cuerpo de una mujer?
-No del todo...
-Pero, ¿y el dibujo de la otra vez? La chica sin ojos... Parecías saber muy bien lo que hacías
-Ya le he dicho que mi "talento", si así puedo llamarlo, sólo se hace notar cuando estoy inspirado.
-¿Y no ha sucedido de nuevo? Digo, has mejorado bastante desde que ingresaste...
-No, desde esa vez no. He mejorado gracias a usted. -Alegremente agradeció

Se quedó pensando, y sonrojada ante la idea que acababa de tener, le propuso:

-¿Quieres que te ayude con eso?-Apenada ofreció
-Ah... Por supuesto... -dijo dudando
-Bien, puedes dibujar mi pecho- le dijo mientras se sentó sobre una mesa frente de él- aunque...
-Esto no es neces-
-No tengo mucho pero... te ayudará a mejorar.- Mientras que extendía su blusa hacia su derecha, desabotonando el primer y segundo botón.

Dijo sonrosada, mientras colocaba su mano derecha en su hombro y miraba hacia bajo apenada.

Sonrojado y molesto, se levantó con firmeza de su silla, tirando sus materiales incluso. Se dirigió hacia ella y al acercarse, la abrazó con fuerza.

-Eso no es cierto - le susurró
-¿Eh? -sorprendida habló
-¡Eso no es cierto! Tu cuerpo es perfecto, para mí eres hermosa... incluso más que cualquier modelo.
-Claro que - pronunció con un rostro sumamente rojo...

E interrumpiéndola, dejó de abrazarla y posó su mano izquierda en su pecho derecho.

-¿Lo ves? Eres perfecta
-No es cier-
-Deja de decir eso. Yo... por mucho tiempo te observé de lejos, e intenté llamar tu atención discretamente, pero nada de eso funcionó hasta que ingresé al club.

En ese momento, ella lo abrazó llevando su rostro hacia su pecho y él se alejó de inmediato.

-¡Hey! No hagas eso - le dijo mientras se dio la vuelta rápidamente
-¿Por qué?
-Porque...

Dijo levemente, con la cabeza abajo, dándose la vuelta y mostrando la espalda hacia ella.

Con la blusa a medio desabrochar, bajó de la mesa, se acercó a él y le dio la vuelta tomándolo de la mano.

-¿Fue por eso que te alejaste?
-Sí... Disculpa... Nunca te había visto sonrojada, ni te había escuchado ofrecer algo así... Y mucho menos había tocado tu cuerpo.
-Está bien, no importa - le dijo, mientras observaba que su cuerpo reaccionaba con una erección.

Se atrevió a acercar su mano para estimular aquel miembro. Ese fue el punto sin retorno.

Él, en un impulso provocado por aquella mano, le pidió que se sentara y ahí, sentados, se acercó a sus labios y la besó apasionadamente, terminando por tirarla mientras que le dijo:

-Déjame verte un poco más
-Está bien - contestó aún más sonrojada

Al verla, se apresuró a desabrochar los pocos botones restantes al igual que su brassier.

-En verdad eres hermosa
-No... digas... eso...
-Discúlpame... Pero no puedo... Menos si te pones así... Quién diría que eras increíblemente tierna.
-Calla, tonto - dijo mientras colocó su mano sobre su mejilla y lo miró fijamente a los ojos.
-No me mires así... -le dijo mientras intentaba esquivar su mirada

Sus pequeñas manos, se elevaron un poco y comenzaron a desabrochar la camisa de él. Aunque no intentó quitársela, sólo introdujo sus manos, abrazando su espalda y pegándose a ella.

-No seas duro, ¿sí?... Es la primera vez que me ocurre algo así, en que alguien ha mirado debajo de mi ropa y que ha elogiado tanto mi cuerpo... - pronunció con una sonrisa tranquila

La respuesta fue tan simple... Una sonrisa cálida y unas mejillas sonrojadas, que asentaron y unos ojos que miraron los labios que tanto había deseado, mientras que descendían hacia ellos.

Sus corazones se aceleraron, sus ojos se entrecerraban, sus respiraciones se escuchaban y sus almas se unían.

El tiempo pasó, el Sol se escondía y una luz anaranjada iluminaba ciertos cuerpos.

-¿Puedo ponerme tu camisa?
-Por supuesto - le dijo, mientras la colocaba en sus hombros
-Entonces... ¿yo...te gustaba desde antes?
-Sí... Desde que te ví, me comenzaste a gustar. Cruzaba
junto a ti los pasillos, intentaba hablar fuerte y te miraba de lejos a través de estas ventanas... Pero por alguna razón, no volteabas verme. Así que decidí ingresar al club. Entonces el día que crucé esa puerta, sólo tú te encontrabas aquí, y después de observarme un tiempo, te levantaste y te ofreciste para ser mi maestra... ¿Por qué lo hiciste?
-Es que eras tú. Sabía que eras tú el chico que me observaba de lejos por las tardes.
Ese día, iba a escribirte en un libreta "¿Quién eres?¿Por qué me observas?", para que lo miraras por la ventana.
Pero apareciste justo después del rechinido de esa puerta.
-Entonces...
-Oye, tu próxima pintura... ¿Puede ser sobre mí? -Le dijo sonriente, aún con las mejillas rosadas.

Con una gran sonrisa asentó y acariciando su rostro le dijo:
-Y esta vez, pintaré tus ojos.

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