CAPITULO 6

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15 AÑOS ANTES

-Vamos niña, levántate. –La luz de la ventana calaba en mis ojos. Serian como las 7:00 am.

-¿Para qué? ¿Ya vinieron mis papas por mí? –Pregunte con la esperanza de que así fuera.

Tenía cerca de 4 meses en la misma casa, con la misma rutina. Sin salir, a excepción de cuando la mujer de cabello negro venia, me llevaba 30:00 minutos al jardín de la misma casa y luego de regreso a la habitación. Así cada 7 días.

-Deberías de dejar de ser tan ingenua. Eso jamás va a pasar. Ahora. Toma el vestido azul del closet, póntelo y arréglate. El señor quiere verte.

Solo dijo eso y salió de la habitación. Sabía que debía obedecer, cuando no lo hacía, me castigaban. Tome el vestido y me lo puse. Era bonito, era de un color azul cielo, me llegaba por debajo de la rodilla. Me cepille mi cabello y lo deje suelto, me llegaba debajo de la cintura, me coloque unos zapatos blancos y espere a que fueran por mí.

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El letrero con luces rojas me daban la bienvenida. Eran cercas de las 4:00 am, el lugar estaba por cerrar, pero de todos modos yo tenía completo acceso a él.

"El Infierno" Era el lugar que me había visto nacer y convertirme en "La Serpiente", y por supuesto este era dirigido obviamente por "El Diablo"

Entre por la puerta principal, a pesar de ser casi la hora de cierre, el lugar estaba lleno. Camine por el lateral donde se encontraba la barra de bebidas, a un costado habían unas escaleras que daban a un segundo piso. Subí y entre a la oficina del dueño sin tocar la puerta. Y la escena con la que me encontré no era una sorpresa, tomando en cuenta el lugar en el que me encontraba.

Diablo estaba sentado en un sofá de cuero color negro, sin camisa y con el pantalón abierto. De rodillas frente a él estaba una pelirroja bastante voluptuosa y no llevaba más que una tanga negra puesta y unos zapatos de tacón de al menos 14 cm. Tenía en sus manos el miembro del jefe, lo masajeaba de arriba abajo, y de vez en cuando se agachaba a darle unas lamidas. Estaban tan sumidos en su asunto que no se dieron cuenta de mí, hasta que hable,

-Vaya Diablo, se ve que la pasas de lujo. –Me senté en su silla y subí los pies al escritorio. Tome el teléfono y llame al bar –Una botella de Whisky y hielo. Rápido. –Yo no pedía favores. Ordenaba. –Continúen en lo que estaban. Yo esperare a que acabes. Total, no te tomara más de 5 minutos que te corras en la boca es esta.

El soltó un suspiro y levanto a la chica del brazo.

-Vístete y lárgate Tamara, Después seguimos.

-Pero bebe, porque mejor no la corres a ella. Prometo que no te vas a arrepentir –La chica le ronroneaba en el oído mientras se sentaba sobre el a horcajadas. Comenzó a besarle el cuello y pasear sus manos por su pecho y estómago. Alguien toco a la puerta.

-Entra –Ordene. Un chico entro con la botella y la bandeja de hielo. –Pon eso en el escritorio y vete –Hizo lo que le ordene y enseguida salió

Diablo y la pelirroja estaban en medio de un apasionado beso cuando me levante de la silla y fui a la vitrina por un vaso. A él no le gustaban los espectadores. En cualquier momento se desharía de ella.

-Lárgate Tamara –Dijo en cuanto corto el beso

-Pero bebe...

-¡QUE TE VAYAS! Demonios, aparte de fea y tonta, eres sorda –Se la quitó de encima y la aventó hacia un lado del sofá. Él se puso de pie y me dio una espectacular vista de su miembro.

La Serpiente NegraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora