Cualquier camino que tomen, los lleva a tomar una elección. Algunas elecciones pueden cambiarlo todo y cada momento del resto de tu vida depende de ellas.
Obra registrada, prohibido cualquier copia o adaptación.
Esta sin editar, un vez terminada emp...
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Jasmin ;
No puedo más, no siento los brazos de golpear tanto el saco, mañana tendré unas agujetas terribles, se me ha dormido la mano derecha y el chico que tengo a mi izquierda creo que ni se acuerda de que estoy aquí, ni que estoy por que el me lo dijo ya que por mi parte estaría en casa tirada en mi cómodo sofá con una manta, chocolate y viendo alguna película.
Miro al saco que está empezando a pararse y miro a Andrew el cuál sigue a lo suyo, pasando de mí. Vuelvo a mirar mis guantes los cuáles quito rápidamente viendo mis manos llenas de heridas en los nudillos que poco a poco empiezan a escocer.
Genial, simplementegenial.
Muerdo mi labio para no soltar algún quejido, paso por detrás de Andrew y dejo los guantes en el banco, cojo mi bolsa con mi ropa y decido darle la que tengo puesta mañana o nunca si sigue pasando de mí y salgo con la cabeza alta recibiendo alguna que otra mirada de las cuáles se que ninguna pertenece al susodicho, llegando a recepción encontrado me con la persona más simpática de este gimnasio.
- Muchas gracias por todo, buenas noches - digo pasando por delante del mostrador.
- Nada cariño, pero ¿ha pasado algo? - dice mirando me preocupada.
- Nada tranquila.
Pienso que solo dirá buenas noches pero me equivoco.
- Andrew aveces es un poco difícil de tratar, solo hay que darle tiempo - ¿tan fácil soy de averiguar? - solo te pido que le des tiempo, es como un hijo para mí, tosco y bruto pero en realidad solo necesita tiempo, de verdad, te lo digo como un secreto pero eres la única persona que sabe su sitio secreto donde "relajarse", esa esquina donde está dando golpes es su mayor tesoro y te ha dejado entrar, debes ser muy especial para él, te lo digo yo que lo conozco demasiado y nunca me ha dejado estar con el mientras entrena. - dice para luego decir como si nada - Buenas noches cariño, espero que no sea la última vez que nos veamos.
Sus palabras me dejan descolocada así que solo asiento y salgo encontrado me una fría noche en la que voy sin chaqueta, en tirantes y pantalón corto, podría sacar mi chaqueta pero solo quiero irme, así que empieza caminar apretando mi mano en la mochila haciendo me daño, pero no le presto atención solo quiero llegar a la parada de autobús y llegar a casa.
Saco mi móvil, las 10:30, suspiro cansada, solo quedan como diez minutos para llegar a la parada y el frío aumenta, me abrazo a mi misma intentando darme calor.
Según sigo caminado no puedo evitar pensar eso y mil cosas más que no son adecuadas de pensar, cuando siento algo cálido sobre mis hombros, la miro y es una chupa de cuero, mejor dicho, su querida chupa de cuero, la aceptaría encantada por que me voy a convertir en un cubito de hielo pero la rabia es mayor así que me paro y me la quito para girarme a verlo ya cambiado, agarro la chupa con una mano y se la acerco para que la coga, se la queda mirando y la agarra y aunque pensaba que la miraba me doy cuenta que mira mis nudillos que escondo detrás de mi espalda, el aprieta la cazadora y frunce el ceño.
- Seré idiota...- ahí le doy la razón.
- No soy yo la que lo ha dicho, pero sí - digo subiendo los hombros - ahora si me disculpas un autobús me espera - señalo detrás mío.
- ¿Un autobús? ¿Que? - dice confundido.
- Por si no lo sabes esto está en el quinto pino y no tengo coche ni carnet, así que he tenido que ingeniarmelas para llegar, aunque haya sido para nada - digo lo ultimo para mi misma.
Me giro sin decir adiós y empiezo a caminar, de repente pasa delante de mí y se para.
- Necesitas curarte eso - señala mis nudillos - y no puedes ir así con el frío que hace - me agarra del brazo y tira de mi hacia cualquier sitio e intento soltarme.
- Tranquilo me curaré en casa y por lo del frío tengo una chaqueta - la cuál saco y me pongo.
- No, no te dejare ir así, así que vamos.
Niego con la cabeza y cruzo los brazos para que vea que no pienso ir con él y de repente siento como el suelo está demasiado lejos y me doy cuenta de que me lleva como un saco patatas teniendo una buena vista de su trasero pero eso no importa ahora ya que estoy siendo "secuestrada".
- Andrew bajame - pasa de mí - enserio bajame, esto es un secuestro - sigue pasando de mí - vale pues voy a llamar a la policia - busco mi teléfono y no lo encuentro.
Mierda, lotengoenlabolsa.
La cuál no se donde está hasta que escucho su risa y se que la tiene él y hago lo único que se me ocurre, le doy puñetazos que no sirven hasta que siento como una mano da en mi querido trasero, abro la boca sorprendida.
Dimequenolohahecho, porquelemato, enserio.
- No has sido capaz - y vuelve a darme.- Enserio cuando me bajes te vas a enterar, ¿como te atreves?, vas a morir lenta y dolorosamente.
Sigo hablando hasta que siento otra vez el suelo, miro hacia los lado y veo que estamos en lo que supongo es el gimnasio salvo que ahora está cerrado, pero al parecer para Andrew no, miro la sala y veo como el busca algo para curarme, así que cediendo me siento, el se acerca y se pone de cuclillas y empieza curarme.
De vez en cuando me quejo y me fijo en él, nariz recta, ojos hipnotizantes, pelo revuelto, el cuál quiero tocar y eso hago empiezo a pasar mi mano por él notando que es más suave de lo que esperaba, el levanta la cabeza y veo su labios carnosos, los cuales quiero besar, muerdo los míos y el también los mira, no se que hago solo se que me acerco notando su respiración.
- ¿Que me estás haciendo?
Eso me toma desprevenida pero aún más cuando siento que pega sus labios a los míos y se separa para mirarme.
- ¿Pero que?
- No sabes las ganas que tenía de besarte.
No se ni lo que hago cuando cojo su cara con mis manos y le beso, pero ésta vez ninguno se separa sino que el profundiza el beso haciendo que miles de descargas recorran mi cuerpo, el me agarra de la cintura y me pega más a él, siento su corazón latir desenfrenado como el mío y sube una mano a mi cabeza donde enreda sus dedos en mi pelo, miles de emociones pasan por mi mente, cuando se empieza a separar sigo con los ojos cerrados y los abro cuando apoya su frente contra la mía.
- Estoy perdido - suspira - ¿que voy a hacer contigo?
Acaricia mi mejilla y vuelvo a cerrar los ojos dejandome llevar, sin pensar en que me estoy metiendo.