Capítulo 3

448 26 2
                                        

Me desperté como de costumbre a las cinco de la mañana. Desayuné, me lavé los dientes y me vestí.

Cogí el autobús y me dirigí hacia la pista de hielo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Cogí el autobús y me dirigí hacia la pista de hielo.
Por la noche Aaron y yo hablamos por Skype. Estaba mucho más animado que cuando nos despedimos en mi casa. Me alegré mucho, no me gustaba estar mal con él y sobretodo por culpa de West.
El autobús paró en la parada, me bajé y me dirigí hacia la pista. Una vez allí, fui al vestuario y me preparé.
Llegué al hielo y no había nadie. No me preocupé, comencé a calentar. Después de un rato apareció West. Él sería mi entrenador personal y coreógrafo.
Me acerqué hasta él.
- ¿Por qué no hay nadie más?
- He reservado la pista para nosotros. Así podremos modificar los programas mucho más tranquilos.
Asentí.
Durante toda la noche pensé que lo mejor sería no darle tanta importancia, aunque West estuviera aquí yo haría mi propia vida.
- Muy bien, comencemos.
Puso la música y empecé ha hacer el programa corto. Me disponía ha hacer un triple axel, al aterrizar perdí el equilibrio y me caí. West se acercó hasta mí.
- Cuando estés en el aire tienes que inclinarte al lado derecho.
Me levanté y volví ha hacerlo teniendo en cuenta el consejo de West. ¡Me salió perfecto!
Vi como él sonreía. Tenía que admitir que era muy buen profesor.
Seguí con el programa. Pero volvió a parar la música.
- Cuando hagas esa pose...
Se acercó a mí y con sus manos modificó la postura de mis piernas y luego de los brazos. Siguió hablando.
- Tienes que abrir más las piernas y estirar los brazos.
Sentir otra vez su tacto en mi piel, me producía escalofríos. Empecé a dudar de lo que sentía, pero me negué rotundamente. Yo estaba enamorada de Aaron.

Cuando acabó el entrenamiento, salí para volver a coger el bus. Esperé cinco minutos. Iba a llegar tarde a clase. Entonces veo aparecer un coche que se para enfrente de mi, baja la ventanilla y veo que se trata de West.
- Necesitas transporte.
- Estoy esperando el autobús.
- Tranquila te llevo yo.
Sabía que no debía subir pero si no lo hacía llegaría tarde a clase. Finalmente acepté.
Abrí la puerta del coche y me senté en el asiento del copiloto. Me até el cinturón y enseguida West arrancó el coche.
Estuve en silencio, mirando por la ventanilla.
- ¿Dónde está tu novio?
- Qué más te da donde esté Aaron.
- ¿Ya lo habéis dejado?
- ¡Claro que no! ¡Eso no va a pasar nunca!
Volvió el silencio. Por fin llegamos. Me dispuse a salir del coche, pero West me cogió del brazo. A continuación, muy despacio y sin soltarme, se echa hacia delante y aproxima su rostro al mío. Yo no reaccionó y por lo tanto no me aparto, viendo como el chico que conocí en Canadá me estaba volviendo loca. Tiene su boca a solo unos centímetros de la mía. Contemplo sus ojos cautivadores. Debería apartarme, soltarme y marcharme del coche. Olvidarme de West para siempre. Pero no lo hago. No puedo hacerlo. Es imposible pararse a pensar en ese instante. ¿Y si le beso? No debo, pero... Me entrego a la suerte, me dejo llevar... Sin embargo, él no. Suelta mi brazo, se echa hacia atrás de golpe y sonríe.
Salí del coche y di un portazo.
¿En qué estaba pensando? Aún no me creo lo que estaba a punto de suceder. Estoy muy nerviosa y tensa. Pero sobre todo me siento culpable. ¿Enserio? ¿Besar a West? ¡Soy una estúpida!
Una vez dentro del instituto, fui a mi taquilla, me apoye y fui resbalando poco a poco hasta sentarme en el suelo.
¿Por qué he intentado besarlo? ¿Por qué me he dejado llevar? ¿Por qué me encuentro tan bien con él?
Son demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Ahora ya no estoy segura de nada.

Fly With MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora