Faltaba poco menos de 15 minutos para el medio día de un sabado muy soleado en el centro de Bogotá y como de costumbre yo llevaba mi guitarra, Kevin su saxofón y brayan sus porros.
Concretamente estabamos caminando por la carrera séptima mientras hablábamos de mujeres y recordabamos viejos tiempos. Así, en medio de risas, propuse tomarnos en el parque nacional las cervezas que previamente compramos , y ya que los tres estabamos de acuerdo proseguimos con nuestro recorrido a pesar de que la distancia ciertamente es larga.
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De Un Sueño A Una Pesadilla
RandomUna minuciosa reseña de los efectos sobre la mente que puede llegar a transmitir el LSD.