Capitulo 4

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El amante de SeHun, no le sorprendía.

Además, a él le gustaban los hombres y mujeres un poco más... recatados.

Él era un emperador de un reino con una una tradición y una cultura en la que resultaba difícil encajar algunos conceptos modernos sobre los hombres. Creía sinceramente en la igualdad entre el hombre y la mujer, pero aun así, prefería que ambos sexos mostrase un poco de timidez.

Desde luego, el hombre que tenía delante no lo parecía en absoluto. Frunció en ceño. ¿Qué le importaba a el todo eso?

SeHun estaba muerto. Tenía que ir al grano y zanjar el asunto cuando antes, decir a ese hombre que su amante había muerto y que tenía hasta finales de mes para desalojar el apartamento.

Él había dicho que era suyo pero seguramente había sido una forma de hablar. En cualquier caso, le extendería un cheque generoso. Era lo menos que podía hacer por la persona que había sido la pareja de su hermano.

Miró el reloj. Eran ya más de las siete de la mañana. Tendría que ir desde allí a saldar el resto de las deudas que SeHun había contraído en Las Vegas.

- ¿Y bien? - dijo el hombre de repente - Si usted es realmente el hermano de SeHun, dígame cómo se llama y que esta haciendo aquí.

YiFan dudo un momento. Por sus palabras, se veía que él no estaba enterado de la muerte de su hermano. Pero no sabía si decírselo suavemente o exponerle los hechos se forma cruda. A pesar de su aspecto varonil, de su boca de rosa, de la suave curva de sus caderas... no podía imaginar que hubiera algo de fragilidad en él. Era la imagen misma de la rebeldía, ojos oscuros destellantes, una barbilla altiva y una expresión de desafío. Pero él podría cambiar eso en un segundo. Todo lo que tenía que hacer era recordarle que el tenía el control de la situación. No sería muy difícil.

Él lo estrecharía entre sus brazos, hundiría una mano en la seda de su pelo dorado, le alzaría la cara hasta tener su boca junto a la suya y lo besaría. Se resistiría , pero solo durante segundos. Luego su piel ardería de deseo, abriría los labios y se pondría a gemir pidiendo más. No importaba que sus gemidos fueran falsos o verdaderos, por que luego lo acostaría en el sofá, le quitaría la tanga, y entonces sus gemidos no serían fingidos, sino que, rendido y entregado, se abrirá a él, rogando que entrara dentro de él...

Maldita sea! Se dijo YiFan, volviéndose de espalda y haciendo como si estuviera mirando el suelo y las paredes del apartamento, para ocultar su excitación y tratar de controlarse.

- ¿Cómo se llama usted?- preguntó YiFan bruscamente.

- Yo se lo pregunte primero.

Él casi se echo a reír. Aquello parecía un juego de niños.

- ¿Tan difícil le resulta decir quien es?

- Edison. Edison Huang -respondió él finalmente.

- Eso está mejor, Edison. Yo soy YiFan. Tal ves SeHun le hablara de mi.

Tao trato de ocultar su angustia. Sus peores augurios se habían confirmado. Si, SeHun le había hablado de YiFan pero no a él. A ZiTao nunca le había dicho mas que "hola" y "adiós", exceptuando las veces en que le había susurrado al oído las ganas que tenía de acostarse con el. Había sido a su hermana Amy Lee a la que se lo había contado.

Amy Lee odiaba a YiFan sin haberlo visto. Según ella, YiFan era la causa de todos los males de SeHun. Por culpa de él, no tenia dinero ni recibía de su padre el trató que merecía. Era un arrogante, ambicioso y despiadado. Había conseguido enemistar a SeHun con su padre. No se preocupaba por nadie más que por sí mismo y estaba dispuesto a aplastar a cualquiera que tratara de impedirle convertirse en el heredero absoluto de la fortuna y el poder de su padre.

El Emperador Despiadado (TaoRis) [Editando]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora