Uno, dos, tres... El número que usted ha marcado no puede ser localizado, intente de nuevo.
Uno, dos, tres, cuatro... Llamada terminada.
—esto es una jodida mierda, jodida, jodida, jodida mierda!– grité lanzando un cojín de cama en la que estaba sentada hacia la ventana haciendo que casi cayera por el balcón hasta la parte de la piscina, casi.
—¡Valentine? ¿qué pasa?– Jill se acercó a mi solo con su ropa interior mientras secaba su cabello con la toalla que el hotel dejaba en cada baño de las habitaciones para las personas que las hospedaban, luego se inclinó y enrolló el paño en su cabeza.
—el hijo de p... Sam no atiende– un suspiro frustrado salio de mi boca y me lancé duramente a la cama.
—relajate– Jill se dio la vuelta para tomar su teléfono, me quede mirándola un rato más y su cara se transformó completamente, una prefecta 'O' adornaba sus labios y ella se encargo de taparlos con su mano libre.
—¿what?
—no, nada– habló rudamente mientras se colocaba el vestido blanco playero que había sacado.
Rápidamente la habitación quedó en soledad de nuevo, solté una risita al recordar que Jill había salido con la toalla en su cabeza aún.
Por simple terquedad volví a coger el celular marcando el número de Samuel por milésima vez en el teclado sabiendo que no contestaría.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... Dejó de sonar el puto pitido de espera para dar lugar a un completo silencio, mi estómago fue apoderado por un vacío y una emoción gigante al pensar que había atendido, luego de ya varios segundos sin respuesta dirigí la mirada a mi teléfono y este estaba con la pantalla completamente negra, se había apagado.
De una manera muy pero muy cabreada me levante y empecé a gritar maldiciones y blasfemias al aire como una puta loca. Y eso es lo que era, una puta loca.
Mi pie impactó con un cajón de madera que se encontraba a los pies de la cama como decoración muy fuerte, mis quejas hicieron presencia luego del sonido que había provocado. No había tomado en cuenta que no llevaba zapatos, por lo que el golpe fue mil veces mas grave de lo que normalmente hubiera sido.
"Eres una real idiota, no tienes pies de hierro para estar haciendo esas estupideces." Me reproche antes de masajearme la parte afectada, es decir, todo mi pie. "Pegarle a las cosas no resolverá nada" volví a regañarme.
Las lágrimas habían hecho acto de presencia ya hace bastante.
Una Jill molesta entró al cuarto como un rayo y con cara de culo, pero al verme en este estado, llorando y sobando mi pie, cambió rápidamente a una de preocupación. Se arrodilló a mi lado en cuestión de segundos y asustada miró mi pie para soltar un grito ahogado.
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#1: Puzzle » s.w
FanfictionEllos pueden haber sido diferentes rompecabezas, pero sus piezas siempre se unirían aún así no lo quisieran. [Editado✨]
