Undécima despedida

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Ese día que te vi salir por la puerta con tus maletas. Fue el día en que mi corazón se quebró.

Me acuerdo que tome una botella de whisky, cada rincón de la casa tenia una foto nuestra. Todas y cada una de ellas terminaron en el piso de la sala. Las observe todas, lo juro.

Cada una de ellas me trajo un recuerdo, tantos felices como tristes.

Intentaba alcanzar el teléfono; quería llamarte, quería que volvieras. Me estabas jugando una muy mala broma y quería que paras ¡Me estabas destrozando!

Dieron las diez, las once, las doce. Estaba sola, te necesitaba conmigo. Estaba perdiéndome, tenia que volver a tomar el control lo sabia pero te necesitaba junto a mi.

Y pase a la siguiente ronda, otra botella de Whisky paso a mis manos.

Me senté cerca de la puerta quería verte llegar, que me dijeras que todo era una broma y que no podías vivir sin mi, maldita sea, quería que atravesaras esa puerta majestuosamente como solías hacerlo, Pero no lo hiciste.

Las una y cuarto, otra botella de Whisky llego a mis manos.

Estaba ebria, tenia el teléfono en la mano, nuestras fotos esparcidas por el suelo de la sala y mi vista fija en la puerta esperando que entraras. 

Estaba perdiendo el control de mi misma y con mis manos temblorosas, quise llamarte. Te necesitaba a mi lado, quería que regresaras. Pero yo no llame y tu no entraste por esa puerta.

Antes de olvidar nuestro amor,  supongo que prefiero que me duela antes de no sentir nada.

DespídeteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora