Decimotercera despedida

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Cambié mi vestido por algo más cómodo no tenía ánimos para seguir jugando, sólo quería que todo esto se terminara.

Bajé las escaleras sintiéndome como nueva.

Y entonces, vi a Henry recostado de una pared mirando su teléfono. Él, al escuchar mis pasos, dirigió su mirada hacia mí, seguido a eso me lazó un beso de buena suerte.

Caminé hacia la sala con pasos seguros, pero pausados y perezosos. Me senté enfrente de ellos, tome mi taza y di unos cuantos tragos ante sus miradas atentas.

— No voy a disculparme —fue lo que dije cuando empecé a hablar—, porque también estuvo mal que reaccionaras de esa manera. —sonreí sarcásticamente.

"Era justo esa reacción la que quería" pensé divertida.

— ¡¿Qué es lo que quieres de mí?! —bramó Lucas enfadado.

El individuo frente a mí tomó una pausa y, estando más calmado, continuó: — Querías provocarme, eso era lo que estabas buscando. No voy a volver contigo, si es eso lo que quieres. —abrí los ojos como platos y lo miré espantada.

— Gracias, pero no, no te quiero de regreso, eres una piedra en el camino, y créeme cuando te digo que no quiero volver a tropezar contigo. —mi voz sonó un poco fría, haciendo que me mirara sorprendido.

— Acabemos con esto, ¿quieres? —la mirada de cansancio que me lanzó su novia hizo que me sintiera mal de haberla tratado como una basura durante su visita.

— Creo que es justo darle fin a todo esto. Te invité a venir porque quiero decirte adiós a la cara, no como lo hiciste tú. Quiero darle fin este doloroso capítulo de mi vida para poder seguir el próximo sin obstáculos.

Jugueteaba distraídamente con mi taza, y luego de un momento de silencio, donde la pareja de enfrente se lanzaba miradas cargadas de incomodidad, decidí terminar mi parte del diálogo:

— Me equivoqué en muchas maneras pero también tú lo hiciste, y creo que de eso se trata la vida. De enmendar nuestros errores cuando los cometemos y aprender de ellos para no volver a hacerlos. —suspiré de cansancio. Tomé la taza de té finalmente, terminé lo que quedaba y me puse de pie.

— Siento mucho haberte hecho tanto daño. —ignoré sus palabras y sonreí.

— Soy feliz ahora —me giré hacia Henry y le lancé un beso junto con un guiño—. Él es lo mejor que me pudo haber pasado...

DespídeteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora