Capítulo 18

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Te voy a amar ― Axel

Solo una oportunidad

No podía creerle, por mucho que deseaba con todo su ser, algo le imposibilitaba sentir la misma confianza con la que antes le hubiese aceptado a Darren algo con tanta facilidad.

―¿Cuándo? ―rió sin gracia, destilando burla en cada palabra que salía de su boca como dagas―. ¿Cuándo ibas a salir con Katherine a contárselo a todo el mundo? Es que... ―retrocedió aún más―. ¿Por Tyler? ¿Hiciste todo esto solo por Tyler? ―sollozó, meneando la cabeza cuando la verdad pareció golpearle directamente al pecho―. Por Lucy... Dime que no hiciste esto por Lucy Torrance.

El silencio abrumador la sacudió hasta que un nudo se acrecentó en la boca del estómago. Era aún más decepcionante que Darren hubiese empezado jugando con sus sentimientos por una chica que ni siquiera conocía, por discusiones y odio hacia Tyler Wiesse. Le dolía tanto que sus ojos le ardían con fuerza. Quería huir de allí, encerrarse en su habitación y no verlo más. No podía creerle o perdonarle cuando, al final, Darren sí había logrado su cometido. Ella estaba enamorado y se había entregado a él por completo. Se había desnudado ante él en cuerpo y alma, le permitió entrar y había cometido el peor error de todos. Kendall le entregó su corazón y él acababa de hacerlo trizas, despedazó su amor solo por un juego.

―Kendall, tienes que creerme, no quería hacerte daño ―pidió Darren tan descorazonadamente que una helada sacudida la embargó de pies a cabeza. No podía mantenerse tan fuerte cuando lo veía suplicándole algo que ella no podía darle más. Kendall intentó alejarse cuando las manos de castaño envolvieron su rostro, cuando sus labios quedaron a centímetros de distancia y todo lo que pudo sentir fue su corazón latiendo precipitado bajo los insistentes ojos azules de él―. Perdóname ―murmuró agobiado, la tristeza envolvente invadiéndola aún más.

―Darren... ―cerró los ojos un par de segundos y suspiró profundo al tomar una rápida decisión―. No podemos seguir...

―No puedes terminarme. Dios, estoy diciéndote que estoy enamorado de ti. ―soltó a bocajarro mientras envolvía sus manos―. Piénsalo, ¿sí? Dame otra oportunidad y te demostraré para demostrártelo. No puedes dejar que esto que tenemos desaparezca.

No podía tomar una decisión ahora que estaba más confundida, tenía los sentimientos encontrados.

¿Qué se supone que debía hacer?

―Estaré esperando por ti, princesa ―murmuró en su oído antes de depositarle un último beso en la mejilla.

Se había prometido a sí misma alguna vez que nunca dejaría que otro chico pasara por encima de ella. Se había prometido no derramar ni una lágrima más por alguien que le había hecho daño.

|...|

Darren estaba furioso aquella tarde. Sin esperar segundo, condujo veloz hacia la casa de Jace. Se bajó del auto y cerró la puerta de golpe, sin importarle siquiera lo mucho que lo cuidaba. No le importó nada cuando, con un trozo de papel estrujado entre sus dedos cerrados en un puño, golpeó la puerta de los Harries tan fuerte como pudo.

―¡Jace! ¡Jace, ábreme!

Minutos después un rubio fastidiado fue todo lo que tuvo en frente, cruzado de brazos y alto lo miraba desafiante.

―¿Qué quieres, Ford?

―Muévete, Gale.

Empujó al hermano mayor de Jace que le impedía la entrada y buscó a su amigo por todos lados sin dar con él. Estaba intranquilo y deseoso de golpear algo ―o a alguien― después de que Katherine hubiese corrido el rumor por toda la universidad sobre la estúpida apuesta. La odiaba tanto que...

KENDALL ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora