Nota de Autora: ¿Adivinen quién revivió? Ajá, yo(?
Capítulo VII — La venganza no es dulce si el otro la disfruta.
Peridot no sabía qué esperar. Jasper la había llevado al ¿Campo de fútbol americano? Nunca concurría allí, pero sabía que su compañera se la pasaba entrenando con los demás jugadores en ese lugar.
La mayor la arrastró a la de baja estatura hasta las bancas, donde el público observaba las grandes victorias que los Tigres lograban en el estadio. La joven de lentes la miró confundida, en busca de respuestas.
—Te toca aburrirte—dijo sonriéndole mientras se abalanzaba sobre ella, provocándole un sonrojo. Sus ojos ámbar observaban los suyos. Su mueca era relajada y burlona—Ahora iré a cambiarme para entrenar. Tendrás que ver toda la práctica como yo tuve que hacer la tarea de hace cinco años, más o menos—sentenció juguetona. La otra seguía roja—. Si regreso de los cambiadores y tú no estás aquí, creo que tendré intensificar la venganza—advirtió revolviendo su cabello para correr a los vestidores. Peridot se limitó a asentir con la cabeza.
Luego de un corto lapso de tiempo, notó que Jasper apareció por una de las esquinas del campo. Lucía un uniforme muy atractivo. Los colores eran llamativos, resaltando el hecho de que la prenda se adhería a cada parte de su cuerpo, destacando sus músculos, que, no eran de físico culturista, simplemente, eran unos músculos que le sentaban bastante bien a una chica. También llevaba el pelo recogido en una cola de caballo.
El grupo comenzó a correr alrededor de la cancha. Uno de los muchachos, se acercó a la única mujer, que corría alejada del grupo.
— ¿Ligando con nerds, capitana? —ironizó el joven. Jasper agachó la cabeza y rió.
—Cierra tu puta boca, Antón. No querrás que te pase lo mismo que al pobre Jimmy—resaltó sobrepasando a su compañero con velocidad.
El calentamiento acabó con una serie de ejercicios aeróbicos. El equipo se dividió en dos y comenzó a simular un juego. Hasta el momento en el que entendió de qué trataba el juego, Peridot estuvo considerando la idea del suicidio. Era interesante ver la estrategia de la rubia al dirigir su parte divida del equipo. Se podían destacar su buena defensa y ataque, propiciando cabezazos con su casco a los oponentes. La mayoría de puntos anotados en el marcador, fueron hechos por la muchacha. La de ojos verdes ya no tenía lugar a dudas de por qué la habían escogido para capitana.
La práctica acabó y pudo ver que la rubia, desde el centro de la cancha, le hacía señas de que la estaba vigilando. Desapareció un momento, probablemente fue a ducharse. Unos minutos más tarde, estaba al lado de su compañera, con el cabello húmedo y nueva ropa puesta.
— ¿Qué es eso? —cuestionó señalando el cuaderno en el que Peridot parecía tener varias anotaciones.
—Cosas. Actitudes que deberías mejorar para lograr un mejor desempeño en el equipo, Estrategias que podrías utilizar—enseñó una hoja repleta de cálculos que parecían complicados para Jasper—. Fue divertido una vez que lo entendí. Eres muy buena con la estrategia que utilizas.
—Espera, ¿Te divertiste? —preguntó indignada. Peridot asintió, provocando que la otra frunciera el ceño—. Tendré que pensar en otra venganza mejor.
— ¿Cómo? —Abrió los ojos con sorpresa— ¡Debemos organizar el proyecto! —La rubia puso los ojos en blanco.
—Tenemos dos meses hasta la feria de ciencias, así que, te vienes conmigo.
— ¿Por qué? —rezongó.
— ¡La venganza no es dulce si el otro la disfruta! ¿Y el deporte? ¡No es divertido si se le agregan cálculos! —Hizo una pausa— ¡Ya sé! —exclamó antes de volver a arrastrarla mediante su brazo. Volvieron al aparcamiento y Jasper la subió a la moto, esta vez, delante de sí.
En el viaje, Dottie pudo apreciar todo el camino, totalmente desconocido para ella. Llegaron a una instalación de dos pisos, donde arriba de la puerta de ingreso, un letrero que no estaba encendido, decía en mayúscula tres letras. Peridot se aterró al leerlas, e intentó escaparse. Si la otra no la hubiese detenido sujetándola por la remera, ella estaría en el piso, la velocidad y Peridot no caben en una misma oración...
—Ven aquí—dijo llevándola al interior del lugar.
—Por favor—rogó—no puedes hacerme esto, soy tu tutora. Jasper, te lo ruego.
—Ojo por ojo—enunció mientras la conducía forzosamente a una cinta caminadora. Luego de inservibles rasguños en busca de escape, la de lentes acabó sobre la máquina, en velocidad 3, aunque eso cambio a medida que pasaba la media hora... 3 ½ , 4, 4 ½ , 5. Así hasta llegar a 6. Era muy gracioso ver como perdía la estabilidad sobre la máquina. Igual Jasper no se separó por las dudas de que cayera—Bien, ya terminamos aquí—anunció deteniendo el aparato de repente, haciendo que la otra se mareara. Cuando se bajo, sus lentes empezaron a empañarse. Su cara estaba toda roja, y la transpiración le abrillantaba su rostro. Su ceño estaba fruncido, aunque intentaba estabilizar su respiración con grandes y desesperadas bocanadas de aire—. Inhala por nariz, exhala por la boca—indicó.
— Ya sé lo que debo hacer—expuso molesta la de empañados lentes, agitada.
—Si tú lo dices...
Estuvo casi una hora obligándola a hacer ejercicios aeróbicos. La menor acabó toda sudada, su ropa mojada y rostro bordó. Parecía que su corazón iba a salirse en cualquier momento. La mayor le tendió una botella de agua fría, que Peridot bebió con desesperación. Jasper rió ante esa acción. Agarró la mochila de su compañera y la cargó en su hombro.
—Larguémonos de aquí—el rostro de la rubia se iluminó. La otra comenzó a andar, seguida de ella, que se tambaleaba, mareada por el ejercicio excesivo.
El viaje en moto refrescó el rostro de Peridot, que se regocijaba de placer al sentir la brisa chocar con su húmeda cara. Llegaron rápidamente a su casa. Peri sacó de su bolso sus llaves y abrió la puerta, yendo a paso apresurado al baño.
—Voy a bañarme. Hay aperitivos en la heladera. Te autorizo a utilizar libremente los electrodomésticos de mi cocina. Siéntete como en tu casa—Jasper asintió con la cabeza y se dirigió a la cocina, donde hizo la merienda para ambas. De pronto el aromatizador de ambiente, desprendió un aroma a lavandas y vainillas, que al llegar a la nariz de la rubia, produjeron un cosquilleo en esta, haciendo que un estruendoso estornudo fuera emitido por ella. Seguido por otro, aún más fuerte. La oleada de estornudos la pilló de sorpresa, por lo cual se tapó con sus manos, llenándolas de mocos. Después de un largo "Iuuugh", fue que reaccionó y comenzó a buscar servilletas para limpiarse. En las mesadas no había rastro de ellas. El "siéntete como en tu casa" retumbó en su cabeza.
Abría los muebles con los codos para no contaminarlos. Abrió de la misma forma la heladera, seguido de un "¿Qué rayos hago buscando aquí?". Al no encontrar nada para limpiarse, se dirigió velozmente al baño, cuya puerta abrió de modo en el que no plasmara sus mocos en ella.
Para su sorpresa, se encontró a su compañera completamente desnuda saliendo de la ducha. Claro, le dijo que iría a bañarse. Peridot quedó paralizada. Su boca formaba una pequeña "o". Jasper se encontraba en el mismo estado. Inconscientemente, miró todo el cuerpo de la otra, que brillaba por las delicadas gotas que se deslizaban sobre su suave piel. Inició el recorrido visual por sus piernas, largas y desgarbadas. Salteó su intimidad, pero le llamaron mucho la atención sus pechos. No eran extravagantes, ni sufría de escasez en esa zona. Eran dos perfectos círculos que encajaban perfectamente con la figura de su portadora. Continuó subiendo, y se encontró con su rostro, adornado con un intenso color rojo. Por otro lado, sintió que sus mejillas ardían como si estuviesen siendo quemadas por el mismo fuego que quema el infierno. Vio sus ojos, expuestos completamente ante la falta de sus lentes. El brillo de timidez en éstos se veía precioso acompañado del tono verdoso claro que rodeaba a su pupila. Ambas dirigieron sus miradas al suelo en simultáneo. La rubia se perdió en el detalle de su pelo, que estaba empapado, que desprendía pequeñas gotas, que se resbalaban por su cutis, descendiendo por su cuello, dejando un rastro de agua por los lugares en los que estuvo momentáneamente. Siguió la estela que dejó una de las delicadas gotas. Esta la condujo a uno de los pechos de su compañera. Nuevamente, se quedó petrificada. Sacudió su cabeza y se fue con paso brusco, con la cara roja cual tomate.
NA: Ya sé, re corto. No pensaba dejarlo hasta acá, pero no actualizo desde enero... Se los debía. Ojalá les haya gustado :D
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Chica Problemática
FanfictionSer la nerd del colegio no era tarea fácil para Peridot. ¡Qué ironía! ¡Todas las tareas (de la escuela, obviamente) eran fáciles para su hábil mente! Pero la inteligencia tiene un costo: Ser el blanco de los bravucones, o bravucona, como Jasper, que...
