Nota de Autora: Pero admiren esta velocidad!!! Les traigo feels bebés <3
—Estás terrible—pronunció el individuo. Voz ronca y femenina... De algún lugar se le hacía conocida. La borrosa silueta, acercó gentilmente algo a su rostro. Sus lentes. Notó con claridad como pequeñas manchas moradas adornaban sus pálidos brazos. Alzó la vista y rápidamente distinguió a la que la cargaba, con tan sólo ver sus ojos. Brillantes de un intenso color ámbar. Jasper.
— ¿Podrías bajarme? —cuestionó Peridot, que se sentía como un bebé entre las musculosas extremidades de la mayor. Le sorprendió que la otra no se le riese en la cara y que obedeciera a su petición, ¡Con delicadeza incluida!
Ni bien la de nariz en punta depositó de forma correcta a la recientemente robada en el suelo, la susodicha perdió el equilibrio luego de pegar un alarido. Como Jasper sospechaba que la rubia caería después de que tanto peso se acumulara sobre su pierna, debilitándola, llegó a tiempo para detener la posible caída de su irritante y problemática compañera, volviéndola a cargar estilo princesa. Comenzó a caminar para introducirse en el edificio antes mencionado. Subió las escaleras rápidamente hasta llegar al segundo piso, donde su departamento estaba. Abrió la puerta de un coletazo y entraron a la zona quizás menos desastrosa que había en esa construcción. La vivienda era muy pequeña. Únicamente, un baño y solo dos habitaciones: El cuarto de Jasper y la sala de estar, que tenía una cocina, un par de sillones, una mesa ratona y varias sillas en torno a una mesa de tamaño normal.
Jasper depositó a la otra en el sillón más grande, que sufría de hundimientos en varias zonas. La propietaria del apartamento se dirigió al baño, dejando sin compañía a la "Princesita robada", que estaba molesta por no poder estar en lugar peor en la Tierra que en su casa.
Se escuchaban ruidos desde el baño. Pronto, la de largos y rebeldes cabellos se acercó a Peridot con un botiquín de primeros auxilios. Pensó en llevarla a la guardia del hospital más cercano, pero no eran heridas graves.
— ¿Dónde te duele más? —cuestionó humedeciendo un trozo de algodón con alcohol. Peridot señaló su hombro, que sangraba mediante un raspón enorme—. Umm, bien, esto arderá y creo que lo sabes—asintió cerrando los ojos con fuerza— Aprieta mi brazo. Así concentrarás al cerebro en otra cosa que no sea dolor—la menor obedeció y agarró el brazo de la hablante con fuerza, la cual comenzó a limpiar la herida. Ardía, y mucho. La presión en el brazo ejercida por Peridot no era incómoda para Jasper, que, utilizando el mismo método desinfectó todas las lesiones para luego vendar las más alarmantes y colocar banditas elásticas en las más simples. Cuando finalizó, fue a la cocina y trajo consigo un gran pedazo de hielo envuelto por una toalla y se lo tendió a la muchacha de ojos verdes para que lo colocase sobre su pierna hinchada.
Tenía hambre y por el horario, intuyó que la invitada también tendría hambre, así que encargó una pizza, que no tardo en llegar. Depositó la caja de pizza sobre la mesa ratona y llevó algo de beber para ambas. Se sentó en uno de los sillones individuales y empezó a comer. Peridot la imitó y comenzó a deleitarse con la elástica y deliciosa mozzarella de su porción, que contenía dos jugosos trozos de peperonni.
— ¿Tus padres no se preocuparán al notar que no estás en casa? Creo que me matarán si te llevo toda lastimada...—"¿Matar? ¡Te lo agradecerían!" pensó Peridot.
—No. No vuelven hasta muy tarde—mintió. Al Jasper sacar el tema "padres", notó que su madre no estaba en la casa, pero había una foto bajo el viejo aire acondicionado de Jasper cuando tenía más o menos quince años junto a una señora que no se parecía en absoluto a la rubia. Era una bella mujer, cabello castaño medio y ojos celestes con una nariz respingada, muy delicada. Peridot supuso que era su madre, ya que, no había más fotos en la casa.
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Chica Problemática
Hayran KurguSer la nerd del colegio no era tarea fácil para Peridot. ¡Qué ironía! ¡Todas las tareas (de la escuela, obviamente) eran fáciles para su hábil mente! Pero la inteligencia tiene un costo: Ser el blanco de los bravucones, o bravucona, como Jasper, que...
