Capítulo III — A la dirección.
Estaba sentada en un banco. Parecía que estaba allí sentada desde antes de que el timbre sonara. Jasper pasó por al lado suyo para llegar a su asiento, y olfateó su cabeza.
— ¡Lo sabía! ¡Es de limón! —todo el curso rió ante el chiste. El profesor enojado, regañó a la que había alterado a toda su clase.
—Señorita Jasper, ¿Podría dejar a un lado las burlas y dejarme continuar con mi clase?
—Hm, está bien—contestó molesta mientras tomaba asiento.
—Bien, abran sus libros en la página 132, ¿Alguien hizo las actividades que mandé? —La única que levantó la mano fue Peridot—. Excelente Peridot, la única que pasará conmigo hasta ahora...—vio a los demás alumnos con desdén—Tienen que ser como su compañera. Sean responsables chicos, se acerca fin de año y ninguno hasta ahora entregó las tareas y trabajos que envié.
— ¿O sea que tenemos que venir con peinado de Dorito? —preguntó Jasper bromeando, y haciendo que el curso vuelva a alterarse.
—No, señorita Jasper, pero le advierto, la próxima vez que altere mi clase irá directo a bromear a la oficina de la directora.
—Aguafiestas—masculló la rubia. Sus compañeros la felicitaban por su chiste por lo bajo.
— ¡Bien hecho, Tigre! —ahora le encantaba que la llamaran así. El tigre, un animal majestuoso, rudo y ágil, como ella, ¡A la mierda las manchas que en la piel tenía! La hacían más exótica.
—Hagan las actividades que tenían que hacer. Los estaré observando—advirtió el maestro dirigiendo la mirada a la que padecía vitíligo. El hombre se puso a leer un libro relacionado al tema en el que estaban sus alumnos, la revolución industrial en Europa y sus consecuencias en América.
—Ey, Doridot, ¿Me pasas el punto uno, dos, tres y cuatro? —solicitó despeinando el cabello de la rubia para llamarle la atención.
—Es Peridot—corrigió sin darse vuelta.
—Bien, Peridot, ¿Me pasarás los ejercicios?
—No—al oír la respuesta de su compañera, en un ágil movimiento, le quitó los lentes y se los puso— ¡Oye! ¡Dámelos!
— ¡Señorita Peridot! Está bien que ya haya hecho los ejercicios, pero deje a sus compañeros hacerlos también—Peridot se volteó y vio con dificultad a su compañera.
—Mírame, soy un Dorito de limón malhumorado que no quiere compartir su tarea con los demás—entonó imitando la voz de la rubia.
—No es gracioso. Dame mis lentes.
—Pásame la tarea—la menor vaciló. ¿Qué perdía si se la pasaba?
—Está bien, pero quiero mis lentes primero.
—Toma—se los lanzó y ésta los atrapó torpemente. La de verdes ojos también cumplió con su parte y le dio la hoja que contenía las actividades hechas.
La hora estaba por terminarse y el profesor iba a controlar lo solicitado. Peridot pidió la devolución de su tarea a la capitana del equipo.
—Jasper—llamó sin darse la vuelta. Al no oír respuesta, insistió— ¡Jasper! —oyó un ronquido proveniente del banco detrás de sí y giró a ver. Una melena rubia pálida gigante se hallaba dispersa sobre todo el banco. ¿Cómo iba a hacer Peridot para despertarla? Nunca tuvo que despertar a nadie... Se las ingenió y jaló un mechón de la inmensa cabellera y aguardó una respuesta. Nada. Repitió el movimiento con más fuerza. La rubia se reincorporó abruptamente masajeando el área afectada por el golpe.
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Chica Problemática
FanfictionSer la nerd del colegio no era tarea fácil para Peridot. ¡Qué ironía! ¡Todas las tareas (de la escuela, obviamente) eran fáciles para su hábil mente! Pero la inteligencia tiene un costo: Ser el blanco de los bravucones, o bravucona, como Jasper, que...
