Pasaron ya dos años, han cambiado mucho las cosas. Mi mamá, que se había mudado a Colombia, entablo una buenísima amistad con Yudy, tía de Juan, así que se la pasa en Miami junto a ella dando clases de yoga.
El equipo de trabajo cambió. En lugar de Dj Raviz, llegó Mike Cerda. En lugar de Kathie y Ragazza, llegaron Mari, Kathe y Lina. En lugar de la dura Suzy, llegó Santi. Y ahora tenemos baterista, Titi. La verdad no me desagrada, son buenísimos compañeros y yo ya conocía a las chicas gracias a las clases de danza en Buenos Aires a la cual acudía por lo menos 7 veces al mes. Son muy buenas personas, humildes y llenas de cariño, sin nombrar el talento que cada uno tiene.
En este momento nos encontrábamos en México, año 2016, año de grandes cambios y agotadores días, aunque a pesar de todo no lo considerábamos trabajo ya que eran nuestras pasiones y más grandes sueños. Yo me encontraba sentada en uno de los sillones del aeropuerto, ya que recién acabábamos de llegar, tomando un caramel macchiato. De reojo vi llegar a Juan y ponerse de cuclillas a mi lado, sacó de un tirón mis auriculares para decirme:
- Entiendo que estés cansada y de mal humor por el viaje pero que te parece si no te dejamos sola, ya todos están camino al hotel, y tú señorita sigues aquí. ¿Que pensabas? ¿Quedarte? Venga, vamos, levántate.
- No, solo prefiero caminar, el hotel queda a pocas cuadras. Necesito despejarme un poco.
- Esta bien, le aviso a Santi y vuelvo, no te vayas sin mi.
Pensaba ir caminando conmigo, solos, por las calles de México, a las 8:00 pm. Creo que estoy por morir. Volvió, tironeo de mi brazo y me sacó casi corriendo del aeropuerto. Yo tenía miedo, miedo de que nos encontraran y mal entendieran la situación, miedo de que reconozcan a Juan (a pesar de ir con una capucha que le cubría todo el rostro), de que intenten robarnos, no se, tan solo miedo. Mis nervios me invadían, no sabía si sacar tema de conversación o esperar a que él diga algo, pero gracias a dios comenzó a hablar. Hablamos todo el camino, le conté más o menos resumida mi vida, él la suya (a pesar de que yo ya la sabía completa) y fuimos charlando de nuestros gustos y pasatiempos secretos. Nos detuvimos en una pequeña plaza junto a una fuente, en ese momento él me miró y me dijo...
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¿ser parte del malumacrew?
FanfictionLuaxana es una chica de 17 años que ama leer, escribir y bailar. Vive en Argentina y quiere conocer a su cantante favorito Maluma. Para su suerte ocurre algo en su vida que lo cambiará todo.