It's hot

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Calor.

Hacía calor.

Muchísima calor.

Suspirando con frustración y abriendo los ojos con pesadez, Gakushuu gimió mientras despertaba perezosamente de su sueño.

Era horrible, esta calor no era normal. No podía soportarlo más. Los veranos en Japón y en su ciudad habían sido siempre calurosos y de alguna forma los había soportado, pero esa noche (por alguna inexplicable razón) era de lejos, la más calurosa que Gakushuu había pasado en toda su vida.

No podía moverse, respiraba con dificultad y sentía todo su cuerpo cubierto de sudor. Las sábanas estaban tiradas en el suelo y no tenía ni idea de por qué aún llevaba puesto su pijama de verano. A pesar de que la ventana estaba abierta de par en par y se había tirado todo el día bebiendo refrescos, parecía que estaba durmiendo sobre un colchón hecho de lava en el mismísimo sol.

Sintiéndose desesperado, Gakushuu intentó mover algunas de sus extremidades, al menos para cambiar de posición en la cama. A su vez intentó pasear su mirada por la habitación con un objetivo muy claro: Encontrar el mando del aire acondicionado.

Sin embargo, fue cuando intentó mover un brazo para tocar su mesilla de noche, cuando se dio cuenta del porqué no podía moverse, así como del culpable del que esté a punto de morir de calor.

Akabane.

Como no, por un momento se le había olvidado.

Su queridísimo y benevolente novio había decidido quedarse a dormir en su casa aquella noche. Lo que significaba varias cosas:

La primera, que su padre le miraría con una especie de sonrisa condescendiente que no quería, ni llegaría a entender, pero que se la tomaría como una especie de aprobación a su relación con Karma.

La segunda, que tendrían que compartir cama, por razones obvias.

La tercera, que Karma y su infantil costumbre de abrazar lo que fuera que estuviera a su alcance mientras dormía, le perjudicaría.

La conclusión de todo esto, es que ahora tanto Asano como Karma iban a morir de calor por culpa de los caprichos del pelirrojo y la extrañamente permisiva actitud de Gakuhou con este.

Así que, resoplando con enfado, Gakushuu bajó la mirada para observar a Karma con reproche.

—"Malditos sean él y su calor corporal."— Maldijo en su mente.

El muy imbécil estaba ahí, disfrutando de su sueño sin tener una mínima idea de lo mal que lo estaba pasando. Estaba tirado encima suya, rodeando sus brazos en torno a su cuerpo e impidiéndole que se moviera. Reposando la cabeza sobre su pecho, con la boca ligeramente abierta y manchando su camisa del pijama con la fina linea de saliva que caía de esta.

Y encima parecía feliz.

Aún con la boca abierta como un estúpido y babeando sobre su camisa, parecía tener una sonrisa de idiota que no se la quitarían ni a palos. Y mientras tanto, él tenía que soportar su peso encima de su cuerpo, sus piernas entrelazadas con las suyas y el insoportable calor que desprendía. Por dios, parecía una estufa.

Girando la cabeza con atención, Gakushuu paseó su mirada por la habitación una vez más para encontrar el preciado mando del aire acondicionado. Si iba a dormir con Karma encima, al menos lo haría fresquito.

Sus esperanzas de sobrevivir a la calor se disiparon cuando se dio cuenta de que el mando estaba en la oficina de su padre, completamente lejos de su alcance y sin poder alcanzarlo con un simple gesto de la mano. Claro, seguramente por eso se reía su padre, sabía de sobra lo que iba a pasar... Odiaba cuando tenía razón, que era la mayoría de las veces.

Karushuu Week IIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora