Daniel
Casi no había nadie en el colegio era bastante temprano faltaban 8 minutos y casi todos llegaban o 5 minutos antes o 5 minutos después en mi caso, yo siempre acostumbraba a llegar tarde pero esta ocasión quería sentarme en el salón de matemáticas y esperar a que entrará la chica.
Pero cuando entre vi a alguien sentado en mi lugar, mi maldito lugar.
Era una chica estaba agachada rayando una libreta.
Tenía cabello color negro como la noche muy bonito le cubría la cara, pero no su cuerpo llevaba una blusa floreada, y una falda color negra holgada que dejaba ver sus lindas piernas, se le había subido un poco.
Alzó su cabeza y se dio cuenta que la estaba mirando fijamente y se sonrojo .
Joder a de pensar que soy un pervertido por mirarla así pero juro que nadie me había hecho mirarla de esta manera.
Excepto la chica del lunar.
Lo único que me queda es saludar y no parecer idiota.
Así que haya voy.
Hola, estas sentada en lugar. - digo y estiro mi mano y le doy mi mejor sonrisa quizá eso ayude a llevármela a la cama y luego dejarla.
Pero luego ella se levanta y o dios esos ojos color avellana eran hermosos, vi como sus avellanas me reflejaban podía notar la pureza en ella, yo no podía arrástrala conmigo en el infierno en el que estoy metido.
Hola, lo siento pero no veo tu nombre escrito en este lugar . - dijo en tono molesto y tomo mi mano, tenía una voz muy linda.
Soy Daniel, y yo creó que eres nueva porque todos aquí saben de quien es ese lugar. - dije y sentí como algo apretaba mi estómago. Soltó mi mano.
Maldición parezco un maldito cabrón, yo se que él lugar no me importa pero sus mejillas estaban de un color rosa muy brillante del enojo. Me gustaba como se veía.
Pues mira no me interesa yo llegue primero, yo me quedo aquí. - dijo la chica dándome una mirada asesina
Sabes, si no te quitas en 3 segundos te voy a cargar y a dejar en el lugar de enfrente, así que tu decides. - le señale el lugar que nadie ocupaba estaba enfrente del profesor de matemáticas.
En serio quiero ver que lo hag...- no deje que terminará la frase y la cargue en mi hombro para dejarla en lugar de en frente
Pero que tonto, bajame, falda, bajame. - gritó la chica y dándome golpes en la espalda
La baje y la senté en la silla, ella sólo cruzó sus piernas y brazos. Fui por sus cosas donde es mi lugar, era la última silla en la esquina, me gustaba el lugar me podía concentrar cuando el maestro dejaba trabajos.
Toma tus cosas, y ya sabes es mi lugar princesa. - dije irónicamente y con una gran sonrisa
Pero que tonto, espero y repruebe la materia. - dijo la chica fijando su mirada en el pizarrón
Yo creó que no princesa, soy el número uno en esta clase. - le di sus cosas y espero en mi lugar a la chica del lunar.
No llegó, era tarde y todos estaban entrando quizá su padre se equivoco, todos tomaron su lugar y el maestro entró se llamaba Samuel Forticio, dejó sus cosas en el escritorio delante de la chica.
Antes que comencé a dar clases necesito dar un anuncio. - me levanté de mi lugar y vi muchas caras nuevas quizá aquí estaba la que busco.
Claro que no o se sienta lo va a dirección usted decide señor Miller. - dijo Forticio, que clase de apellido era ese.
Tranquilo señor Forticio sólo necesito saber quien de todas es Sa... - no me dejo terminar la frase.
Mire si va estar así mejor retirese, yo se que es de un promedio de diez pero ya conoce mis reglas Miller. - dijo abriendo la puerta del salón.
Todos sabemos que soy un diez, pero vamos sólo necesito entregar un escarabajo. - vi a la chica poner sus ojos en blanco y le di una sonrisa. Se giro a mirar al pizarrón.
Pero que le pasaba nunca nadie me había ignorado
Sabe que si no se sientan y me deja dar mi clase, lo voy a tener que expulsar por una semana y eso arruinaría su promedio no es cierto Miller. - dijo Forticio con una maldita sonrisa pero que hijo de puta, sabía que era importante para mi las calificaciones quería entrar a una buena universidad y ser un gran ingeniero, quería que mi madre dejará de trabajar tanto.
De acuerdo sólo porque me lo pide de esa manera tan amable señor Forticio. - le dije sentandome en mi lugar, al muy cabrón no le gustaba su apellido Forticio, yo era el único que le decía así todos los demás le decía maestro Samuel porque le tenían miedo.
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DANIEL
Fiksi RemajaLa vida es una mierda, las cosas que más quieres te las arrebata de las manos como agua, Samantha era especial para mi, pero como todo en la vida, eso nunca dura para siempre. Aquello ojos color avellanas reflejaban pureza y amabilidad, pero todo...
