Capítulo 1 Despierta (Segunda parte)

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Me rehuí cansada intentando acomodarme, entonces el fuerte rugido de un motor me despertó y empezamos a movernos. Lutjan, se despertó y tomo mi mano, sus ojos marrones me observaban fijo y su mano sudaba por el miedo. Un segundo después dos fuertes disparos resonaron cerca, luego el fuerte golpe de algo cayendo y pasos que se acercaban a la carpa del camión donde nos encontrábamos. Abrace a Lutjan con fuerza, sintiendo su pulso acelerado mientras intentaba reconfortarlo, perdida en el temor, entonces la carpa se abrió, dejando entrar la luz de una linterna y allí un par de ojos azules me observaron. Y me sonrió.

— ¡Pásser!... —dije entre sollozos mientras me ponía en pie y observaba como el alzaba sus manos llamándome para que bajara del camión. Su frente estaba húmeda por el sudor.

Hacia un tiempo no lo veía, con su cabeza rapada y su piel pálida, llevaba ropa de camuflado, pero no parecía cargar armas, seguía siendo el mismo chico al cual había conocido dentro de los muros, el mismo el cual tuvo que huir hacia años por su condición de infectado.

— ¡Seríni! —exclamó, cuando corrí hasta él y tomo mi rostro entre sus manos. Con los ojos llorosos me observo y sin decir nada me beso para luego abrazarme—, creí que te había perdido...

— Y yo a ti —dije en un susurro.

— ¿Quién es él? —preguntó, observando a Lutjan.

— Lo encontré cuando intentaba escapar —dije secando mis lágrimas.

— ¿y sus padres? —inquirió.

Negué con la cabeza y el me observo de soslayo, luego se volvió a Lutjan y sacudió su cabello. Y lo ayudo a bajar del camión, tomándolo de los brazos colocándolo en el suelo, de tierra húmeda y fría. Observe a mi alrededor y vi a dos guardias en el suelo, seguido de un Apaciguador. Observe a Pásser, que frunció los labios y alejo la mirada de los guardias tomándome de la mano y cargando a Lutjan.

— ¿¡A dónde vamos!? —pregunté cuando corrimos hacia el bosque conjunto a la carretera.

— No podemos quedarnos, los camiones tiene un rastreador, así que iremos caminando —explicó, caminando aceleradamente.

Más allá pude escuchar las sirenas resonando desde la carretera, y el sonido de varios motores de Colectores acercándose hizo que corrimos esquivando los árboles, mientras las luces de los Colectores se alzaban a lo lejos como ojos penetrantes, y luego: el incesante rugido de algo que corría hacia nuestro encuentro. Volví la mirada sujetando con fuerza a Pásser, y entre los arboles pude ver lo que parecían ser, pequeños artefactos voladores, con luces azules que registraban cada rincón. Pero mi miedo no era por ellos, era por aquel rugido, que se multiplico mientras varios de los árboles se estremecían sacudidos tras nosotros, algunos cayeron hechos pedazos. Aleje la mirada de allí observando a Pásser y a Lutjan. Lutjan lo abrazaba, rodeándolo con sus brazos alrededor de su cuello, y Pásser, no dejaba de ver hacia enfrente, sujetándome con fuerza, con la respiración agitada. Intentando que sobreviviéramos. Entonces, uno de los rugidos se volvió agudo y pude escuchar que corría en nuestra dirección. Acelere el paso sintiendo el corazón a punto de salir de mi pecho cuando esa criatura salto en contra nosotros.

Abrí los ojos, fatigada, con una ligera capa de sudor en mi frente, con la imagen de aquel chico y el pequeño aún en mi mente. Me encontraba aun en el camión con Dannus sosteniendo mi mano mientras él dormía con su cabeza echada hacia atrás. Me rehuí inquieta en el asiento del camión preguntándome ¿quién era esa chica? Observando los rostros de los demás chicos, Otikus observaba hacia el bosque pensativo. Hesperia, aún dormía, se le veía cansada, con la cabeza en el hombro de Otikus. Más allá estaba Thérium, que hablaba en susurros con la chica de cabello rubio, sosteniendo su mano entrelazando sus dedos. Livia, de vez en cuando me observaba, con el mismo gesto cuando huimos de Briet. Aleje la mirada de Livia y recosté mi cabeza contra la carpa del camión, observando la noche a través de esta, por una pequeña rendija, viendo a la oscuridad y las altas sombras que hacían los arboles a nuestro paso. La brisa era tranquilizadora, y el aroma a tierra húmeda me hacía recordar que me hallaba muy lejos de Briet, de 555C, de mis padres. Suspire, y cerré los ojos dejándome llevar por un segundo del ensueño. De vez en cuando observaba al camino, cruzamos un estrecho camino entre los árboles, acercándonos cada vez más a las montañas contiguas, que se elevaban alrededor nuestro. El siguiente camión no seguía de cerca, con las luces bajas encendidas para no iluminar demasiado y llamar la atención. Nos habíamos desviado más de cinco veces, pasando un gran lago seguido de un campo de girasoles. Entendí que muchos de los caminos eran por si alguien nos seguía, así no llevarlos al lugar a donde nos dirigíamos. Dannus, se movió inquieto, sujetando mi mano con fuerza, me volví y sus ojos marrones me veían fijo, con un gesto de inquietud. Las cejas enmarcaban sus ojos que intentaban leer mis pensamientos. Sus labios se tensaron y luego suspiro. Lo observe haciendo un ademan de sonreír, pero la alegría no llego a mis ojos.

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