Me incline sobre la mesa, acercándome a él, sintiendo la energía que se desprendía de ambos, como un imán que te empuja. Sonreí esquivando su mirada, sintiendo como llegaba la brisa desde la montaña hasta nosotros, entonces cerré los ojos; oliendo el aroma a tierra húmeda que lo inundaba todo. Entonces pude sentir como la energía más allá de nosotros empezaba a acumularse, como una especie de nube, volví la mirada al cielo sin abrir los ojos, suspire sintiendo la energía que recorría el aire.
— Aquí viene... —dije.
Luego sonreí abriendo los ojos mientras la primera gota de lluvia caía sobre mi mejilla, seguida de cientos más. Baje la mirada y allí estaban esos ojos marrones pugnando en mi con anhelo. La gente alrededor mío empezó a correr y Dannus se puso en pie quitándose su chaqueta colocándola sobre mi cabeza, entonces corrimos fuera de la mesa hacia una pequeña carpa. Abrió la tela y entre quitando la chaqueta de mi cabeza mientras el sacudía su cabello y observaba la lluvia por la pequeña rendija, el interior estaba oscuro y la única luz que había era la de la fogata, que entraba por la rendija iluminando su rostro.
— Sabías que iba a llover —no fue una pregunta—. ¿Cómo lo haces?
— Es como si la energía llegase a mí, y todo estuviese conectado —dije viéndolo fijo, teniéndolo a un paso de mí—, así puedo sentirte a ti.
— Como magnetismo... —citó dejando escapar el aliento.
Me sorprendió saber que lo había sentido también. Levanto su mano y la deslizo por mi brazo, tocando mi hombro, mientras la energía se deslizaba desde su piel a la mía. Baje la mirada sintiendo su cercanía, sus ojos puestos en mí, pugnando en mi rostro. Entonces su mano se posó en mi mentón y lentamente levanto mi rostro hacia él, que veía mis labios. Mi respiración se aceleró y podía sentir como la sangre corría a mis mejillas. Su mano se deslizo por mi brazo hacia mi cintura y me atrajo lentamente hacia él, mientras con la otra mano tomaba mi rostro con delicadeza, su respiración se aceleró acompasada con la mía. Entonces me beso. Un beso rápido, cargado de energía, sintiendo la punta de su lengua que rozo mis labios, y sus labios insistentes me perdieron en él.
Me detuve un segundo, respirando, sintiendo que todo me dolía más de lo que yo podía resistir, era como si encendieran fuego alrededor mío.
— Pensé que... no querías saber más de mi —susurre llorando al fin.
— ¿¡Que!? —dijo abrazándome—. Nunca haría tal cosa Colias, debía intentar de convencer a Júntus y a Laris de que tú no eres ningún peligro, nunca habían tenido a alguien como tú tan cerca, durante estos días solo he hablado con ellos y... al parecer dejaran que vayas con nosotros, aunque Júntus aun duda de ti.
Dejo de abrazarme mirándome fijamente, aun podía ver la incertidumbre en sus ojos, aun no estaba seguro de la decisión de Júntus y Laris, pero no había muchas opciones para mí, y no tenía un lugar seguro a donde ir. Luego sin decir nada más, me beso nuevamente, colocando su mano en mí cintura atrayéndome, mientras yo me perdía en sus besos alejándome de todo y de todos, solo podía sentirlo a él. Apoye mis manos en su cuello, para tenerlo más de cerca. Sus labios se movieron lentamente por mi mejilla bajando a mi cuello, besándome con más fuerza. Levanto los brazos quitándose la camisa que cayó al suelo junto a nuestros pies, mientras ambos retrocedíamos a la litera que yacía tras de mí. Sus manos recorrieron mi rostro intentando grabarlo en él, y yo, solo pude sentir su cuerpo contra el mío.
— Tu eres mi hogar ahora —dijo cuándo sus labios se separaron un segundo de los míos.
Entonces me deje llevar, con sus manos que recorrían mi cuerpo y las mías que se posaron en su pecho, para luego deslizarse por su espalda. De ito en ito, lejos de los problemas, lejos de Briet, lejos del Acrius. Solo éramos él y yo. Nunca me había perdido de tal manera, con anhelo y amor, con miedo y deseo; sin arrepentimientos, solo el sonido de la lluvia chocando contra la carpa, y el viento que hacia ululara las ramas de los arboles envolviéndonos cada vez más en aquel ensueño. Y nos detuvimos. Recosté mi cabeza en su pecho mientras él me rodeaba con sus brazos dejándonos llevar por el profundo sueño que no había podido conciliar hacía más de tres días. Escuchando el latir de su corazón, y el calor de su cuerpo que me abrigaba. Solo tenía un miedo en ese instante, pero no podía decirlo en voz alta, quizás, si lo decía, todo se quebraría y terminaría entrando en la realidad, y esta me golpeara, despertándome.
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Momentum
Ficção CientíficaCaminaba por el pasillo lentamente escuchando aquella alarma que resonaba como un eco. Era como un golpe en la cabeza, una y otra vez. El suelo estaba cubierto por la arena que crujía con cada paso que daba, y solo podía ver aquella luz que entraba...
