Capítulo 1 Despierta (Cuarta parte)

65 12 0
                                        


Luego camino hasta la puerta junto a mi litera y observo por la rendija, como los dos chicos se retiraban y volvía una chica y otro chico, armados igualmente para cuidar la entrada. Rhus bufo y viéndome un segundo se volvió hacia la mesa y se sentó en una de las sillas. Luego despertó Oryza que dio un salto de su litera y fue hasta Rhus.

— Buenos días —saludó a Rhus, arreglando su propia camisa.

— No veo nada bueno a estar encerrada sin haber cometido una falta —contestó Rhus con sorna.

— Es un simple modismo —dijo Oryza colocando los ojos en blanco mientras suspiraba.

Por el ruido de ambas, Hesperia despertó, se asomó buscándome, en tanto sonreía.

— Buenos días Colias —dijo colocándose en pie estirando los brazos y piernas para alejar la pereza.

— Buenos días Hesperia —dije sonriéndole.

Nadie quería hacer la pregunta que todas teníamos en mente, solamente me senté en la litera cansada de estar allí encerrada, esperando que alguna dijese algo, pero solamente nos observamos a sabiendas que de seguro estaríamos encerradas otro día más. Entonces la entrada se abrió de par en par y la chica con la bandeja entró nuevamente en la carpa, sin decir nada, solamente asintió y fue hasta la mesa. Me puse en pie y fui hasta ella, ayudándola a colocar lo que había en la bandeja.

— Es un gusto —dije colocando dos platos sobre la mesa y un par de vasos metálicos con agua—, soy Colias.

La chica me observo rápidamente y acomodo los cubiertos.

— Persea —dijo la chica con nerviosismo—, mi, mi nombre es Persea.

— Es un gusto, ¿crees que podrías ayudarme con algo de información? —pregunté sonriéndole para darle algo de confianza.

La chica levanto la bandeja temerosa viendo a Rhus que la miraba desde la litera seguido de Oryza y Hesperia para volver a mi rostro.

— N-no-no puedo decir nada a nadie está prohibido —musitó viéndonos con sus verdes.

— No necesito esa clase de información, solo deseo saber si Dannus Plexuz continua en el campamento —dije.

La chica permaneció en silencio por un instante luego asintió y sin decir nada más salió de la carpa corriendo, y tras de ella Rhus que había bufado fuertemente mientras yo Hesperia y Rhus íbamos tras ella, que de un empujón retiro a los chicos que custodiaban la entrada y había avanzado un par de pasos. Me volví viendo a los chicos que se interponían en su camino tomándola de los brazos haciéndola volver a la carpa mientras las demás retrocedíamos.

— ¡Déjame idiota!... —rezongó Rhus, intentando zafarse del agarre de los dos chicos.

— Al parecer no entienden que son órdenes y no tienen permitido salir —replicó el chico en tanto la otra chica halaba de Rhus.

Retrocedimos hasta la entrada, mientras la chica apuntaba su arma hacia nosotras y el chico la imitaba soltando a Rhus que levantaba las manos. Levante la mirada y más allá junto un gran tronco se hallaba Dannus con Júntus y la chica Laris, los tres caminaron pasando junto a la carpa, Dannus me observo por un segundo con un gesto críptico, y continuo su camino hablando con los dos chicos. Retrocedí con los ojos llorosos: confundida y con el corazón hecho un mar de sentimientos encontrados. ¿Qué había pasado? ¿Quién era él? ¿Por qué tanta frialdad? Me di vuelta y subí en la litera recostándome sin mostrar el rostro, escuchando como todas entraban en la carpa.

— ¡¡Esto es injusto!!... —exclamó Hesperia.

— ¡¡¡DEMONIOS!!! ¡¡¡QUE RAYOS LES OCURRE!!!... —grito Rhus seguramente sentándose en su cama, ya que escuche como se lanzaba en esta.

— No creo que sea nada bueno... quizás nos utilicen para intercambiar alguno de los chicos que están allí —continuo Oryza.

Luego de ello, deje de escuchar y llore, sintiendo que cada lagrima me iba abrir el pecho en dos, como golpes, una tras de otra, sin parar. Deseando estar lejos de allí, con mis padres, sin saber de Energy o extremistas. ¿Qué deseaba de mí? El mar de preguntas me ahogaba lentamente y no tenía una sola respuesta. Llore bajo mi almohada para que Hesperia no me viese o escuchase, solo cerré mis ojos con fuerza, pensando en todo lo ocurrido.

— Despierta Colias, solo es un mal sueño —susurre cansada, con el rostro enjuagado y con el pecho pugnando, como si mi corazón ya no desease estar dentro.

— ¿¡Que rayos le ocurre a tu novio!? —inquirio Rhus.

Sentí su voz cerca, se había parado junto a mi cama y hablaba sobre Dannus, pero no me volví, solo llore, sin decir nada.

— Al parecer lo único que deseaba era a ti, aun no entiendo ¿Por qué tenemos que pagar por ti? Tu eres la que lleva esa cosa dentro —dijo Rhus sin más.

— Cállate —intervino Hesperia—, no sabes nada, deja en paz a Colias.

— ¡Claro, por qué no, hay que dejarla tranquila, de seguro mañana nos dispararan a nosotras tres y ella será cambiada por alguno deseos infectados que duermen en Energy! —termino, bufando, mientras se alejaba y volvía a su litera.

No deseaba comer, ni beber, solo deseaba dormir, Hesperia intento fallidamente hacer que probara bocado, pero yo cerraba los ojos he imitaba que dormía, un día más paso, y lo único que hacía era perderme en el ensueño, ya que muchas veces no podía conciliar el sueño y solo me dejaba llevar por el ensueño. Con un solo pensamiento y un dolor profundo en el pecho. Las horas pasaron sin la mayor importancia pero en mi pecho empezó a surgir una clase de impulso que pugnaba por salir. Era como si ya no aguantara todo eso, y si a Dannus ya no le importaba, a mí tampoco. Me senté en la litera arreglando mi cabello atándolo en una cola de caballo y observe a Oryza que me miro fijo antes de arquear una ceja, luego observe a Hesperia y a Rhus. Había escapado de Briet para poder tener una vida "normal" y no jugaría este juego que ellos me imponían, ni mucho menos el juego del silencio de Dannus.

— Es necesario hablar con Dannus u Otikus —musité observando al suelo confundida aun por lo ocurrido con Dannus.

— ¿y cómo haremos eso? No podemos salir —murmuró Rhus.

Volví el rostro hacia ellas y medite nuestras opciones. Que realmente eran muy pocas, pero no podíamos permanecer más tiempo allí sin saber que pasaría, sobre todo cuando mis padres estaban aún allí dentro.

— Esperaremos al anochecer, será más fácil escabullirnos —dije viendo el rostro de cada una, con decisión.


MomentumHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora