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Llego a mi casa, abro la puerta, subo a mi habitación y me cambio de ropa. Seguido, me tiro en mi gigantesca y cómoda cama e intento dormir, cosa que no logro.

Mis pensamientos no me dejan dormir. Bajo a la cocina a ver si con algo de chocolate y videos de youtube puedo entretenerme y dejar de pensar en todo lo ocurrido.

Agarro el pote de Nutella, una cuchara y me siento en el sofá con el portátil.

Después de un largo rato mirando videos, me doy cuenta de que he acabado todo el pote de Nutella.
Dejo el pote en la cocina y subo a mi habitación con los auriculares y me pongo a escuchar musica.

Al parecer, he logrado distraerme.

Mientras estaba tranquilamente tumbada en mi cama escuchando mi canción favorita, alguien llama a la puerta.

Bajo rápidamente las escaleras y abro la puerta. Lo que me faltaba.

Es Ofiuco.

-Hey...-saluda.

-Hola. ¿Has hablado con Escorpio?

-No. Después de que te fueras me miró mal y volvió con los demás signos.

-Ah...bueno, pasa.

-¿No hay nadie en casa?-pregunta mientras se sienta en el sofá.

-No. Mis padres estan de viaje...

-Pues qué bien, ¿no?

-Si...

Ahora es cuando el silencio incómodo nos visita.

Aquí estamos, el mayor enemigo de mi mejor amigo y que a la vez es alguien de quien me he enamorado, sentados en el sofá, sin decir nada y a las 3 y media de la madrugada.

-¿Te vas a quedar aquí?-pregunto.

-Si tu quieres...

-Quédate.

-Tauro, no quiero romper tu amistad con Escorpio...

En el fondo, creo que tiene buen corazón.

-Tranquilo, por la mañana hablaré con él y lo comprenderá...- o eso espero...

-Bien.

-En fin, yo me voy a dormir.-digo mientras me levanto del sofá.

-Tauro...-dice Ofiuco agarrándome del brazo, mientras ambos quedamos uno en frente del otro.

-¿Si?

-Gracias.-dice.

-De nada...-sonrío.

Me acerco más a Ofiuco y le doy un beso. Él me abraza y me besa también. Me separo de él y le veo con una gran sonrisa. Nunca había visto a Ofiuco tan feliz.
De repente se comienza a reir.

-¿De qué te ríes?-pregunto curiosa.

-¡Pareces un tomate con lo sonrojada que estás!

-¡Tonto!-le pego en el brazo.

-¿Ay?

Le saco la lengua y me acerco a las escaleras para subir a mi habitación y dormir de una vez por todas.

-¡Eh! ¿Y yo dónde duermo?-pregunta Ofiuco.

Eso no lo había tenido en cuenta...

Continuará...




La vida de Tauro Donde viven las historias. Descúbrelo ahora