Veintiocho

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-What else can we do, when we're feeling low...

Algo explicito en sus ojos caféses me decían que Frank estaba en problemas, graves problemas.

-¿Has hecho alguna promesa y no puedes romperla porque está en juego la vida tuya y la de tu familia? –empezó Frank. Yo negué con la cabeza.
-Bueno yo nací en Castellón, creo que ya lo sabías. En mi adolescencia comencé a tener malas juntas, un día conocí a Claudia, a los meses nos hicimos novios. Conocí a su familia y a la tuya...- él me miro con un rostro de disculpa.
Ahora todas mis sospechas me daban la razón.
-Explícate por favor. –dije serio.
-Alex, el padre de Claudia y esposo de Alisce es el jefe de la agencia de guardaespaldas para la cual trabajo. Alex tengo miedo de lo que te pueda suceder, tú no sabes las cosas que está metido tu padre.
Lo que Frank no sabía era que estaba algo al tanto de lo que hace mi padre, él no es de los buenos. Al contrario, ha matado a gente en su vida y eso algún día lo pagaría. Un precio de todo eso lo pago mi mamá.
Frank volvió a hablar interrumpiendo mis pensamientos. –Ahora Alex tú eres como un cristal, todo te puede hacer daño, trata de no acercarte a Alisce y a Claudia. Tu padre pagara todo lo que ha hecho, si puedes arrancarte de tu casa hazlo... yo jamás te dejare. No ahora, no puedo hacerte daño, no puede dañar a alguien que quiero. –su mano acaricio mi desordenado cabello castaño. Frank sonaba sincero y me lo demostraba.
-Lo más importante Alex es que nadie se entere de que hablamos, todas los días a media noche vendré, deja tu ventana abierta. – el se paró de mi cama, tomo mis mejillas y me dio un corto beso en los labios. Eso fue sorpresivo.
Vi como poso sus pies en el balcón y desapareció. Estaba algo aturdido. La puerta de mi habitación sonó.
Mi padre entró.
-¿Qué haces todavía en pijama? –dijo alegre. No soy muy bueno para ocultar lo que siento, por eso mis cejas estaban enarcadas.
-Nada. –dije cortante.
-¿Con quién hablabas tan seriamente? –dijo curioso.
-Hablando por teléfono.
-¿Con quién? –preguntó tratando de sonsacarme información.
-Con Germán. –dije seguro.
Él me miro serio y después rió. -Alejandro, Germán está abajo esperándote para salir. –después de decirme eso salió de mi habitación con pasos de saltitos.
Pese a todo lo malo que hacia mi padre, él no era malo conmigo. Él me amaba, y me consentía en todo. Aunque últimamente Alejandro Bravo había cambiado algunas cosas en su vida. No todo en la vida puede ser fiestas, sexo, y compras.


Mí Querido Guardaespaldas. [sTaXxBy] TERMINADA.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora