Conocer gente

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Por fin era viernes. Sofía se levantó de un buen humor inhabitual en ella. Ducha, desayuno, mirar el correo. Mientras estaba leyendo el correo -nada interesante, por cierto- oyó como unos pasos se le acercaban por detrás de ella. -Buenos días, Sofía. ¿Qué tal has dormido? Era Tom. Sofía se giró para darle los buenos días. -Bueno-o-o-o-s di-di-as, Tom. El torso desnudo del inglés la hizo tartamudear como una idiota. Pero, ¿cómo se atrevía a ir medio en pelotas por su apartamento? Estaba al borde del colapso. -Voy a comer algo y a hacer deporte. Te veo luego. -Sí, te veo a la hora de comer. Hasta luego. Después de tal bochornoso momento, Sofía se arregló, cogió sus bártulos y se dirigió al instituto como todos los días. Allí se respiraba ambiente de viernes: profes y alumnos tenían menos ganas de trabajar de lo habitual. Y ella, aún menos. Repartió los exámenes de primero de bachillerato y de tercero de ESO del otro día. Hubo decepciones y caras alegres, como siempre. -Chicos,en general, buen trabajo. A los que no les ha salido tan bien, por favor, seguid trabajando. No hay deberes para el fin de semana. Nos vemos el lunes. Cargad pilas! Sonó la sirena a los tres segundos después de decir la última frase. Sofía estaba pletórica: tenía un fin de semana intenso por delante. Se despidió de sus compañeros hasta el lunes. A algunos los vería esta tarde para tomar algo. Y allí estaría Tom.  


Una vez llegó a casa, dejó las cosas, se preparó un plato de pasta rápido y cogió su portátil como de costumbre para revisar sus redes sociales. Cuando abrió Facebook, vio que tenía una solicitud de amistad. Era raro para Sofia que alguien la agregara al Face...hacía años que no hacía amistades nuevas, ni conocía a chicos nuevos, ni nada de nada. Cuando clicó vio que la solicitud no era de alguien cualquiera: era de Tom. El corazón le dio un respingo, se empezó a poner muy nerviosa...¿cómo la habría encontrado? ¿la habría estado espiando? No sabía si ponerse contenta o preocuparse. Cuando empezó a husmear sus fotos el sentimiento de preocupación paso a ser de "máxima curiosidad". Tom y su chica, de nombre Taylor, habían estado en cientos de países: Australia, Francia, EE.UU., Indonesia, Japón, Jamaica...y qué felices se les veía  los dos. Estaba claro que Tom estaba enamorado de su chica, lo cual le produjo a Sofía un sentimiento extraño. No sabía ya qué pensar. ¿Qué le ocurría?

Después de una reparadora siesta, Sofía se dispuso a ducharse y arreglarse. Para la quedada con los profes había escogido un vestido negro no muy ceñido, unos botines marrones y una chupa de cuero. Iba con su pelo suelto y los labios bien rojos, como a ella le gustaba. Cuando estaba echándose perfume, vio que Tom salía de su cuarto: iba guapísimo con sus chinos camel, su camisa blanca y una americana negra. Sofía se quedó flipando a más no poder.

-Hola Sofía, ya estoy listo. Falta aún media hora pero podemos ir a tomar unos vinos tú y yo antes, si quieres.

-Eh...vale, sí, vamos, por qué no - espetó Sofía tontamente.

Entraron en un local relativamente nuevo, con sillones de cuero clásicos, mesas color roble oscuro y un ambiente algo selecto. Se sentaron en una mesa los dos. Tom pidió dos vinos blancos. Para Sofía, aquello parecía una cita. 6 copas de vino y varias conversaciones sobre literatura  después Tom y Sofía, un poco afectados por el alcohol, se dirigieron al lugar donde los esperaban los compañeros de Sofía.

-Hola a todos y todas!!! -chilló Sofía con mucho entusiasmo

La gente se quedaba mirándola un tanto extrañada.

-Os presento a Tom, mi compañero de piso. Chicas, lo siento pero tiene novia...-espetó Sofía riéndose.

-Vaya, Sofi, ya vienes con unas cuántas de más ¿no?- le dijo su amiga Lucía, que estaba allí con su marido Juan.

-Llevó 4 vinos de más, Luci...bueno, vamos a sentarnos ¿no?

Después de más vinos, la cena, algunas risas y confesiones varias, todos los asistentes se dirigieron a un local de copas de moda en la ciudad. El Beat solía ser frecuentado por la gente joven y moderna, como Sofía o como muchos de sus compañeros. Allí, Sofía pidió un gin tonic de Bulldog, empezó a bailar con los compañeros hasta que de repente, a lo lejos, vio la silueta de Tom y de otra chica...

El apartamentoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora