Cuando llegaron al piso de Sofía, lo primero que hizo Sofía fue quitarse los zapatos lanzándolos a vete a saber dónde. Tom la agarró por la cintura y la subió a la suya mientras se besaban con una pasión desmedida.
-Estás seguro de que esto está bien?- le preguntó Sofía.
-Shhhhhh, calla. Lo vas a estropear- dijo Tom sin parar de besarla.
Tom la llevó al dormitorio, la puso sobre la cama y empezó a desabrocharse la camisa. Su torso marcado quedó al descubierto poniendo más cachonda aún a Sofía. Con mirada lasciva, Sofía se empezó a quitar el vestido hasta que se quedó en ropa interior. Tom se abalanzó sobre ella besándola por todas las partes de su cuerpo. Poco a poco le fue quitando la ropa interior. Sofía le quitó el pantalón dejando ver su excitación. Ver aquello aún la puso más a tope.
-Hazme el amor ahora mismo, Tom, por favor. -le suplicó Sofía.
Tom le besó todas las partes del cuerpo con una ardiente pasión que Sofía nunca había sentido antes. Las clavículas, los senos, los pezones, el ombligo, su sexo. Sofía tenía los ojos en blanco del placer que estaba sintiendo y que hacía tiempo que no sentía. Tom le dijo que ya no podía más, que necesitaba estar dentro de ella. Así que se quitó los bóxers que llevaba y sin más dilación la penetró soltando un gruñido de placer desmedido. Tom y Sofía se fundieron en uno. El placer los transportó a un nivel inimaginable.
Tanta pasión los dejó K.O. Sólo se escuchaban los jadeos de su respiración. Tom se acercó a Sofía por detrás y la agarró por la cintura.
-Are you ok?- le susurró al oído.
-Ha sido increíble, Tom. - Sofía se giró hacia él acariciándole el pelo.- ¿Quieres pasar la noche aquí?
-Creo que será mejor q...vale, la pasaré - dijo Tom cambiando de opinión.
-Tom, si crees que te vas a sentir mal por esto y prefieres irte, no me importa, de verdad. Lo entenderé.- dijo Sofía con un cierto aire de tristeza.
Tom se sentó en el borde de la cama con las manos sobre su cara. Se quedó así un rato, pensando qué hacer. Luego se levantó, se vistió y se despidió de Sofía.
-Gracias por esta noche increíble, pero mejor me marcho. No podría soportar el remordimiento. Te veo otro día.
Se despidió de ella con un beso en la frente más fraternal que otra cosa. Sofía estaba satisfecha y triste a la vez. No sabía cómo interpretarlo. ¿Y ahora qué? ¿Qué iba a pasar con ella? ¿Sólo sería un polvo de una noche? De tanto pensar, se quedó dormida.
Fue una semana más o menos tranquila para Sofía. El lunes y el martes los pasó en el instituto preparando exámenes, corrigiéndolos, asistiendo a reuniones, etc. ¡Santo trabajo el suyo que la ayudaba a evadirse! El miércoles fue a correr un rato sobre las 6 de la tarde. Necesitaba despejar cuerpo y mente. Cuando llegó a casa, se preparó la lista de Spotify de "Bailar, bailar, bailar" y encendió la ducha. Se dio una ducha muy reparadora, se vistió con su pijama de siempre y se puso la mascarilla y se secó el pelo. Antes de ponerse a preparar la cena, se hizo un té y se puso a mirar Facebook. Casi se quema la garganta con el té; Tom acababa de colgar una foto con Taylor, su novia americana, que ponía: "Having my babe back". No se lo podía creer, la novia de Tom estaba en la ciudad.
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